| EL LIBRO >'^ CIPRIANO | |
| -^^SORO dt^ -UEC^fCERO | |
| Presented to the | |
| LIBR ARIES ofthe | |
| UNIVERSITY OF TORONTO | |
| from | |
| the Library of | |
| Jean-Jacques Kean | |
| /*- | |
| ■■h | |
| LIBRO | |
| DE | |
| SAN CIPRIANO | |
| LIBRO COMPLETO DE VERDADERA MAGIA | |
| OSEA | |
| TESORO DEL HECHICERO | |
| ESCRITO EN ANTIGUOS PERGAMINOS HEBREOS. EN- | |
| TREGADOS POR LOS ESPÍRITUS AL MONIE ALEMÁN | |
| JOÑAS SUFURINO | |
| CONTIENE : | |
| LA CLAVICULA DE SALOMÓN. INVOCACIONES, PAC- | |
| TOS. EXORCISMOS. EL DRAGÓN ROJO Y LA CABRA | |
| INFERNAL. LA GALLINA NEGRA, ESCUELA DE SORTI- | |
| LEGIOS, EL GRAN GRIMORIO Y EL PACTO DE SAN- | |
| GRE, CANDELA MÁGICA PARA DESCUBRIR ENCAN- | |
| TAMIENTOS. RECOPILACIÓN DE LA MAGIA CALDEA | |
| Y EGIPCIA, FILTROS, ENCANTAMIENTOS. HECHICE- | |
| RÍAS Y SORTILEGIOS | |
| Nueva Edición Ilustrada | |
| BIBLIOTECA CIENCIAS OCULTAS | |
| México, D. F. | |
| ^^«¿'íTvní'v^^ | |
| A LOS FIELES LECTORES | |
| Aquí os presento un libro de un valor inestimable, el "Tratado | |
| completo de la verdadera Magia", escrito por el monje alemán. Jo- | |
| nes Sufurino. Mi afición a este género de trabajos me llevó siempre | |
| a rebuscar entre los montones de libros viejos, afanoso de encon- | |
| trar algo que fuera poco conocido en esta materia. Después de | |
| muchos años de fatigosas investigaciones han resultado premiados | |
| mis esfuerzos. El hallazgo del "Tratado completo de verdadera | |
| Magia" me llenó de satisfacción inmensa. | |
| Lo encontré entre otros de distinta especie, en la pequeña li- | |
| brería de un cura de aldea. Estaba escrito en alemán, lengua para, | |
| mi completamente ininteligible. Pero, por algunas figuras que se in- | |
| tercalaban en el texto, y por algunos nombres propios, salpicados | |
| aqui y allá, deduje que el extraño opúsculo trataba de Magia. Di- | |
| lo a traducir a un erudito, quien ha llevado a efecto su trabajo con | |
| escrupulosidad suma. Leída por mí la traducción, he visto que di- | |
| cho librito es en realidad inapreciable. Compuesto por el referido | |
| monje alemán fonás Sufurino. bibliotecario del convento del Bro- | |
| ken, montaña donde, según antiguas leyendas, los diablos y las | |
| brujas celebraban sus aquelarres y danzas macabras, resultó ser | |
| un riquísimo tesoro de verdadera Magia. | |
| En dicho librito se contiene, en efecto, lo más esencial que | |
| suele encontrarse en los de género, como el "Libro de San Cipria" | |
| no", "La Clavícula de Salomón", "Invocaciones, pactos y exorcis- | |
| mos", "La gallina negra o escuela de sortilegios" , "El Gran Gri- | |
| mcrio o el pacto de sangre". Candela mágica para descubrir en- | |
| cantamientos". "Recopilación de la magia caldea y egipcia, filtros, | |
| encantamientos, hechicerías y sortilegios". | |
| Con lo expuesto bastará para comprender que este es un tra- | |
| tado de excepcional importancia, y que si se estudia con verdadero | |
| interés, podrán aprenderse muchas cosas útiles y provechosas. | |
| Sólo me resta recomendar se ponga gran cuidado en la forma | |
| y tiempo de hacer los experimentos, para que éstos den el resultado | |
| que se desea, pues no debe olvidarse que un pequeño detalle es bas- | |
| tante muchas veces, a inutilizar la operación mágica mejor prepa- | |
| rada. | |
| EL TRADUCTOR. | |
| AL MUNDO TODO | |
| Yo, Jonás Sufutino, monje del monasterio del Brooken, de-- | |
| claro solemnemente, postrado de rodillas ante el firmamento es- | |
| trellado, que he tenido tratos con todos los espíritus superiores de | |
| la corte infernal. Ellos me han mostrado este libro, escrito en per" | |
| gamino inmaculado con hebreos caracteres. | |
| Yo expongo al orbe entero que lo que en este libro se contiene | |
| es verdad. Yo era un incrédulo, pero la evidencia me sacó de mi | |
| error. Aficionado desde niño al estudio de las ciencias, cuando | |
| llegué a la edad de hombre no había conocimientos que yo no hu- | |
| biese profundizado. Pero en el fondo de todos ellos encontraba el | |
| vacío. Mi alma entonces se agitaba, sedienta por descubrir la su- | |
| prema verdad secreta. Cuando profesé de monje en el monasterio | |
| de Brooken, consecuente con mis aficiones, solicité el cargo de bi- | |
| bliotecario, y allí, en su vasta y antiquísima biblioteca, me aislé por | |
| completo, pasando los años en los más profundos y misteriosos | |
| estudios. | |
| Había allí innumerables volúmenes que trataban de las artes | |
| mágicas. La simple lectura de algunos de ellos me convenció de | |
| que allí se hallaba lo que buscaba. Yo me hacía las siguientes re- | |
| flexiones: no hay duda que existen los espíritus buenos y malos, | |
| y que están en relación con los hombres. No hay duda tampoco | |
| de que estos espíritus pueden aparecérsenos, puesto que al mismo | |
| Hijo de Dios se apareció el diablo momentos antes de su muerte: | |
| no hay duda que dichos espíritus están dotados de una inteligen- | |
| cia soberana, puesto que la misma religión les da el poder de ten- | |
| tarnos, de inducirnos al bien o al mal; luego, si por medio de la | |
| magia puede el hombre ponerse en relación con estos espíritus, ese | |
| hombre logrará alcanzar la suprema sabiduría. | |
| Me hacía yo todas estas reflexiones en mi celda solitaria y | |
| entre los polvorientos libros de mi biblioteca; pero aún no me ha- | |
| bía atrevido a poner en práctica los medios que me condujeran a | |
| tal fin. Decidí, pues, ejecutar al cabo mi proyecto. | |
| Era una noche del helado invierno. El cielo aparecía negrí- | |
| simo, cubierto de enormes nubarrones que por momentos se veían | |
| desgarrados por la rojiza luz de los relámpagos. Silbaba horrible' | |
| mente el viento entre los pinos de la montaña. La lluvia azotaba | |
| los vidrios góticos de las ventanas del monasterio. Yo no tenía | |
| miedo. Esperé a que fuera media noche. Cuando todos los monjes | |
| se hallaban recogidos en sus celdas, y acaso dormían, dejé yo si- | |
| lenciosamente el convento y emprendí la marcha hasta la más alta | |
| cima de la montaña. Cuando estuve en lo más alto, me detuve. Los | |
| relámpagos cruzaban incesantemente por mi cabeza. Yo persistía | |
| en mi propósito de invocar al rey del Averno. El huracán se estre- | |
| llaba contra mi cuerpo, y retorcía furiosamente mi hábito monacal. | |
| Pero yo firme como una de las rocas que tenia bajo mis pies, ni | |
| me amedrentaba, ni vacilaba en mi empresa. Juzgué entonces lle- | |
| gado el momento de llamar al diablo. | |
| — Si es verdad que existes — grité con voz tonante — . oh, po- | |
| deroso genio del Averno, preséntate a mi vista. | |
| Y al punto, en medio de un relámpago formidable, se apare- | |
| ció el espíritu infernal que había yo invocado. | |
| — ¿Qué me quieres, — dijo. | |
| — Quiero — le respondí sin inmutarme — entrar en relaciones | |
| contigo. | |
| — Concedido — repuso — . Vuélvete a tu celda. Allí me ten- | |
| drás siempre que desees. Pues sé lo que quieres, te revelaré todos | |
| los secretos de este mundo y de los otros. Te entregaré un libro | |
| que será como el catecismo de las ciencias secretas, catecismo que | |
| sólo podrán comprender los iniciados. .. | |
| Y desapareció. Yo torné a mi monasterio. Volví a ver a mi | |
| grande y misterioso amigo siempre que me fue necesario. El, en | |
| fin, me ha revelado el libro que dejo a la posteridad, como la llave | |
| de oro que abre y decifra los supremos arcanos de la vida y de /a | |
| naturaleza, completamente ignorados para los seres incrédulos o | |
| vulgares. Vale. | |
| ¡Monasterio del Brooken. Año de Gracia, 1 00 1. | |
| JOÑAS SUFURINO. | |
| INTRODUCCIÓN | |
| Donde se verá cuál fue el origen y fundamento de este libro | |
| Habiendo solicitado de Lucifer el cumplimiento de la promesa | |
| que me había hecho invocado entre la tempestad y sobre la cima | |
| de la montaña, me entregó un libro escrito en caracteres hebreos | |
| sobre pergamino virgen, diciéndome: | |
| --^Este libro, escrito en hebreo, es el mismo que poseía el gran | |
| Cipriano, y a quien le fue concedido por mí, obligado a ello por | |
| virtud de un poderoso talismán que poseía. A él sirvió para ad- | |
| quirir los conocimientos de la "verdadera magia" con los c,uales | |
| pude tener el dominio sobre los espíritus y las personas. Por su | |
| mediación llegó a ser todopoderoso, lo cual lograrás tú también, | |
| si meditas y ejecutas cuanto en este libro se contiene. Debo ad- | |
| vertir que no se apartará de ti jamás y aun cuando quieras que- | |
| marlo o echarlo a un río, volverás a hallarle siempre en el aposen- | |
| to que te sirva de dormitorio. | |
| Quedé muy admirado oyendo estas palabras, y le pedí satis- | |
| faciera mi curiosidad, explicándome la causa de tal prodigio. | |
| '-'Es muy sencillo —me dijo—. >Este libro está bañado en la | |
| gran laguna de los Dragones Rojos que existe en mis dominios, | |
| por lo cual es imposible que ninguno de los elementos del universo | |
| pueda destruirle. Sus hojas no pueden ser cortadas ni taladradas. | |
| El fuego se apaga a su tacto y el agua no le hace mella. | |
| ¿Y cómo me explicáis — /e pregunté^^ que si lo tiro lejos se | |
| vuelve a mi aposento. | |
| -Sois muy curioso, pero hoy quiero complaceros en todo. | |
| Este libro lleva entre sus hojas los signos cabalísticos del Dragón | |
| rojo y de la Cabra infernal, o cabra del arte, y por las virtudes | |
| mágicas de éstos, se trasladará siempre a vuestro aposento y os | |
| acompañará a todas partes, permaneciendo invisible para todos | |
| menos para ti y para los que hayan hecho pacto conmigo. Haced | |
| con él cuantas pruebas queráis y observaréis grandes maravillas. | |
| Dicho esto desapareció. | |
| Quedé tan trastornado al oír estas revelaciones, que pasé un | |
| gran rato sin darme cuenta de lo ocurrido, hasta que por fin me | |
| fijé en el libro que estaba al alcance de mi mano y parecía incitar- | |
| me a que lo leyera. | |
| Luchando estaba entre el temor y la curiosidad de abrirle, | |
| cuando recordé que Lucifer me dijo estaba escrito en hebreo, len- | |
| gua no conocida por mí, por lo que ya más tranquilo, levanté la | |
| primera hoja, esperando hallar signos que no había de entender. | |
| No fue asi, sin embargo, pues con gran admiración pude leer | |
| perfectamente lo escrito, con igual facilidad que si leyera un libro | |
| en mi idioma. Volví varias hojas y hallé en una de ellas perfecta- | |
| mente dibujados un dragón y una cabra en actitud tranquila y co- | |
| locada ésta sobre aquél. La cabra tenía trazados sobre sus rodi- | |
| llas unos jeroglíficos que decían "Arte". Todo me parecía extraño | |
| y sin embargo todo me iba siendo familiar a medida que lo miraba: | |
| pero todavía me estaba reservada la mayor de las sorpresas. El | |
| dragón y la cabra empezaron a animarse, a mover los ojos, a au- | |
| mentar de tamaño y. finalmente, saliendo del libro, se prosterna- | |
| ron ante mí diciendo cada uno con voz humana. | |
| -^Soy tu siervo, manda y serás obedecido. | |
| La voz de la cabra tenía un timbre parecido al balido de la | |
| oveja y la del dragón era bronca y gruesa como el mugido del toro. | |
| Quedé sobrecogido con lo que presenciaba, pero al contem- | |
| plar la actitud humilde de aquellos animales, saqué fuerzas de | |
| flaqueza y les dije: | |
| —'Nada deseo ahora; pero si quiero que me digáis cómo os | |
| he de llamar cuando necesite de vosotros, y qué clase de servicios | |
| podéis prestarme. La cabra, tomando la palabra por los dos, me | |
| dijo : | |
| — Yo me llamo Barbato y éste es Pruslas; estamos bajo la ju- | |
| risdicción de Satanachia, nuestro jefe, que es ayudante del gran | |
| emperador Lucifer y gran general de sus ejércitos. Nos ha man- | |
| dado a tu lado para obedecerte en todo, siempre que lo que nos | |
| mandes sea conforme al pacto hecho con nuestro soberano Señor. | |
| Constantemente nos tendrás a tu lado y bastará que nombres a | |
| uno, para que nos pongamos los dos a tus órdenes. | |
| — Está bien — les dije — •, podéis retiraros. | |
| No bien hube pronunciado estas palabras, cuando sin saber | |
| cómo, desaparecieron de mi vista. | |
| Tratando de distraerme de tantas emociones, salí a dar un | |
| paseo, y a medida que la reflexión entraba en mi ánimo, me iban | |
| pareciendo más naturales los maravillosos acontecimientos que me | |
| habían ocurrido. | |
| Después, y a medida que m.e fue necesario recurrir a mis sier- | |
| vos o a sus jefes superiores, pudimos tratarnos como verdaderos | |
| amigos, sin sorpresas ni temores de ningún género. Con objeto de | |
| — 9 — | |
| estar precavido para las contingencias del porvenir, me propuse | |
| sacar una copia del contenido del libro cuya portada dice: | |
| "Tratado completo de verdadera magia o tesoro del hechicero". | |
| Hay una dedicatoria de la siguiente forma: | |
| "Dedicamos este libro al nuevo adepto en las ciencias descono- | |
| cidas". | |
| Lucifer. | |
| Debajo de esta dedicatoria contiene la siguiente nota: | |
| "Declaro que este libro me ha mostrado la verdadera sabiduría, | |
| logrando con su estudio un dominio absoluto sobre todo lo creado". | |
| Cipriano el Mago. | |
| Ahora y con objeto de llevar un orden metódico, creemos con- | |
| veniente indicar algo sobre la vida de Cipriano el Mago (luego | |
| San Cipriano), la cual si bien es ajena por completo a esta obra, | |
| no deja de ser interesante y curiosa. | |
| — 10 — | |
| LA VIDA DE SAN CIPRIANO | |
| El santo que se venera con este nombre, fue antes de su con- | |
| versión al cristianismo, uno de los magos más famosos que se han | |
| conocido. | |
| Nacido en Antioquía, entre Siria y Arabia, de padres muy ri- | |
| cos y poderosos, venció todas las artes mágicas hasta la edad de | |
| 30 años en que se convirtió a la religión de Cristo. | |
| Dejó escritos infinidad de libros de hechicería, producto de | |
| sus muchos conocimientos y de las propias maravillas que ejecutó | |
| en su época de mago, y que causaron la admiración de todas las | |
| gentes. | |
| Ejercía un poder formidable sobre los espíritus infernales, | |
| que le obedecían en todos sus mandatos. Llegó a efectuar sorpren- | |
| dentes encantamientos. | |
| Tuvo dominio absoluto sobre las personas y los elementos | |
| debiéndose su conversión al cristianismo al siguiente raro suceso: | |
| Había en Antioquía una doncella cristiana llamada Justina, | |
| tan rica como hermosa, hija de Edeso y Cledonia, los cuales la | |
| habían educado en su religión, que era la de los gentiles. Justina | |
| oyó un día predicar a Frailo, diácono a la sazón de Antioquía, y | |
| al escuchar las bellezas ideales de la religión cristiana, se convir- | |
| tió a ella, logrando poco después que sus mismos padres se hicie- | |
| ran cristianos. | |
| Un joven llamado Aglaide, se enamoró de Justina y la solicitó | |
| por esposa, lo cual no pudo conseguir, porque ella ya se había | |
| ofrecido a Jesucristo. | |
| Desesperado Aglaide. recurrió a Cipriano el Mago para que | |
| doblegara a aquella mujer que tan rebelde se mostraba a sus de- | |
| seos; el cual aplicó, al efecto todos sus hechizos y encantamientos | |
| invocando a los espíritus para que le ayudaran en su empresa. | |
| Todo, sin embargo, resultaba inútil. Justina resistía toda cla- | |
| se de sortilegios, porque se hallaba bajo la intercesión de la Vir- | |
| gen y auxiliada por la divina gracia de Jesús, teniendo además en | |
| las rayas de la mano derecha el signo de la cruz de San Bartolomé, | |
| la cual, por sí sola, tiene poder contra toda clase de maleficios y | |
| encantamiento. (1) | |
| (1) Los que tengan formada esta cruz en su mano derecha, es- | |
| tarán libres de toda clase de maleficios y hechizos. | |
| — 11 — | |
| Lleno Cipriano de furor, al verse vencido por una tan deli- | |
| cada criatura, se levantó contra Lucifer, y le dijo: | |
| «—/En qué consiste ¡Oh genio del Averno! que todo mi poder | |
| se vea humillado por una tan débil mujer. ¡No puedes ni tampoco | |
| con tanto dominio como posees, someterla a mis mandatos! ¿Dime | |
| luego, qué talismán o amuleto la protege que le da fuerzas para | |
| vencerme a mí y hacer inútiles todos mis sortilegios. | |
| Entonces Lucifer, obligado por orden divina, le dijo: | |
| '—El Dios de los cristianos es Señor de todo lo creado, y yo, | |
| a pesar de todo mi dominio, estoy sujeto a sus mandamientos, no | |
| pudiendo atentar contra quien haga uso del signo de la cruz. De | |
| esto se vale Justina para evitar mis tentaciones. | |
| '—Pues siendo así '—dijo Cipriano—, desde ahora mismo re- | |
| niego de ti y me hago discípulo de Cristo. | |
| Lo cual hizo, logrando más adelante recibir el martirio y ser | |
| contado en el número de los santos. | |
| 12 | |
| PRIMERA PARTE | |
| VIDA DE SAN CIPRIANO O EL TESORO | |
| DEL HECHICERO | |
| CAPITULO I | |
| Conocimientos necesarios para ejercitar las artes mágicas. | |
| Aquella persona, varón o hembra, que quiera dedicar su es- | |
| píritu a las "Artes Mágicas" deberá poseer una verdadera voca- | |
| ción para ello, poniendo toda su voluntad y buena fe en sus ejer- | |
| cicios y prácticas. Es muy importante que no se olvide que los es- | |
| píritus a quienes invoca en sus pensamientos, y si no se pone a la | |
| invocación con todos los sentidos y sin distraer en lo más mínimo | |
| su atención del trabajo que ejecuta, en lugar de ser atendida su in- | |
| vocación, será castigada en su temeridad por los mismos espíritus | |
| a quienes haya molestado o llamado para pactar con ellos. | |
| Deberás, asimismo, tener presente, que no pueden hacerse, | |
| las invocaciones en sitio en que haya cruces o signos bendecidos. | |
| La persona que quiera hacer los experimentos deberá estar com- | |
| pletamente sola, a no ser que la acompañe persona iniciada en el | |
| arte y que tenga hecho pacto con algún espíritu. | |
| El sitio más adecuado para hacer las invocaciones, será siem- | |
| pre la cima de una montaña a cuya falda circule un río, procuran- | |
| do que en sus contornos no haya otra más elevada. Si esto no pu- | |
| diera ser, se buscará un lugar próximo a un río. donde se crucen | |
| dos caminos formando cuatro sendas que vayan en opuestas direc- | |
| ciones; estas sendas representarán los cuatro puntos cardinales | |
| del universo, en cualquiera de los cuales pueda hallarse en aquella | |
| hora el espíritu con quien se quiere tratar. Es de absoluta necesi- | |
| dad que el río esté muy próximo al punto de la invocación, por ser | |
| el agua y el aire los elementos más apropiados a la transmisión | |
| del pensamiento, y juegan éstos, en unión de los metales, un gran | |
| papel en el ejercicio de las "Artes Mágicas". | |
| — 13 — | |
| Caso de que, por motivo de salud o por otra cualquiera cau- | |
| sa, no fuera posible ejecutar la invocación fuera de casa, será pre- | |
| ciso escoger una habitación solitaria, revestida de una tela negra | |
| por todas las paredes y techos después de hecho esto, se abrirán | |
| las ventanas y se dirá la siguiente oración: | |
| "Ya se halla preparado el lugar para los experimentos en él | |
| no hay nada bendecido ni signos religiosos; mi alma se halla com- | |
| pletamente libre de espíritu divino y dispuesta al pacto con los | |
| espíritus del Averno, a los cuales voy a invocar con toda mi vo- | |
| luntad, y sin obedecer a mandatos o imposición de nadie". | |
| Es necesario que no se sienta temor ninguno en aquella hora | |
| ni a la aparición del espíritu, pues si es temeroso se expone a ser | |
| atormentado por el espíritu mismo que a su conjuro se aparece. El | |
| verdadero "iniciado" ha de ser temerario; por consiguiente, el que | |
| tiene temor es que, no ejecutará la invocación con la verdadera fe | |
| que Lucifer requiere en los que han de pactar con él, y castiga con | |
| un sinúmero de sufrimientos y a veces con la muerte a los osados | |
| que quieren hacerle juguete de sus engaños. ( 1 ) | |
| Para que las invocaciones tengan verdadera fuerza, será con- | |
| veniente poseer algún "talismán" o "amuleto" con los signos ca- | |
| balísticos de la clavícula, y hacer el trazado del gran círculo, sin | |
| olvidar por esto las advertencias anteriores. | |
| En la sección correspondiente a las invocaciones y conjuros | |
| se hallará la explicación y modo de ejecutarlas. | |
| CAPITULO II | |
| De los instrumentos que son necesarios para las artes mágicas | |
| Esta es la sección más importante de las ciencias ocultas, pues | |
| si los instrumentos no tienen la preparación debida, o no están bien | |
| grabados los signos que cada uno requiere, carecerán de las su- | |
| ficientes virtudes para los trabajos que con ellos hayan de jecu- | |
| tarse. Por esto debe ponerse gran cuidado en su construcción, y | |
| después de su conservación y uso. Hecha esta indicación pasare- | |
| mos a explicar, por orden correlativo, el nombre y fabricación de | |
| cada uno de los instrumentos. | |
| CUCHILLO DE MANGO BLANCO.-En el día de Júpi- | |
| ter, que es el jueves, y en ocasión de estar la luna llena en el hori- | |
| (1) Son infinitos los casos de personas que han quedado mudas, | |
| — 14 — | |
| INSTRUMENTOS NECESARIOS PARA LAS | |
| ARTES MÁGICAS | |
| C^^AUL Jt mi»i*±» i¿%*<íc ^ | |
| (t^áwJÜín | |
| íx«üfc¿>3*e^íi^*í^^i^?iríp*? | |
| sordas, ciegas o teniendo otros padecimientos por esta causa, | |
| zonte, tomarás un cuchillo de acero nuevo, que no haya sido usado | |
| para ningún objeto, y lo meterás en el fuego tres veces. Luego se | |
| colocará sobre una disolución de topo y jugo de la planta aromá- | |
| tica llamada "Pimpinela" que se tendrá preparada al efecto. Tan- | |
| to el topo como la planta han de ser cogidos en tiempo de luna lle- | |
| na y en día y hora de jueves, así como igualmente se ha de ma- | |
| chacar la planta y sacar la sangre del topo en dicho día y hora de | |
| preparar el acero, en ocasión de hallarse la luna sobre el horizonte. | |
| AI bañar el acero con la preparación dicha, cortarás con el mismo, | |
| un mango de cuerno de macho cabrío, que sea blanco, el cual se | |
| habrá preparado poco antes a fin de que posea la virtud necesaria. | |
| (Véase en el dibujo la forma del mango y cuchillo). | |
| Cuando se haya terminado la operación de colocar el mango, | |
| se dirá el siguiente conjuro. "Yo te conjuro y formo, instrumento | |
| para que me sirvas en mis trabajos del arte por la virtud e influen- | |
| cia del planeta Júpiter en cuya hora estás fabricado; por la virtud | |
| de los elementos, piedras preciosas, hierbas, nieves, granizos y vien- | |
| tos. Es mi deseo que poseas todas las virtudes preciosas para que | |
| yo pueda hacer aquellos trabajos que me propongo con verdadera | |
| seguridad. A vosotros invoco en este mi trabajo ¡oh!, espíritus supe- | |
| riores, que responderéis a los nombres de Damahu, Lumech, Ga- | |
| dal, Pancia, Valoas, Marod, Lamidoch, Ancretán, Mitran, y Ado- | |
| nay para que me ayudéis en todos los trabajos que me propongo | |
| realizar para poder llegar al conocimiento de las ciencias que vo- | |
| sotros poseéis y cuyo "primer paso" doy en esta hora solemne". | |
| Hecho esto colocarás el cuchillo en una bolsa larga de seda | |
| roja y lo perfumarás con polvos de rosa y de lirio de Florencia, | |
| teniéndolo muy guardado para cuando haya de usarse. | |
| CUCHILLÓ DE MANGO NEGRO.—El cuchillo de man- | |
| go negro debe hacerse el día de Saturno, que es el sábado, siguien- | |
| do el mismo procedimiento que para el cuchillo de mango blanco, | |
| teniendo en cuenta que en el conjuro deberá decirse "Segundo pa- | |
| so" en lugar de primero. El mango ha de ser negro y de cuerno | |
| de carnero. La sangre de gato negro con el jugo de la hierba "Pim- | |
| pinela". | |
| LA ESPADA.— Para hacer este instrumento deberá esco- | |
| gerse el día de Marte, que es el martes, durante el reinado de | |
| Capricornio, que es desde el 21 de diciem-bre hasta el 21 de enero, | |
| que sea en horas de las doce de la noche a las seis de la mañana | |
| estando la luna llena sobre el horizonte. Deberá tenerse preparado | |
| un topo para sacrificarlo el mismo día y bañar la espada en su | |
| sangre, mezclada con el jugo de la hierba "Pimpinela". | |
| El mango puede hacerse de hueso o de la madera del ave- | |
| — 16 — | |
| llano, quitándole en este caso la corteza con el mismo instrumento. | |
| En las espadas deberán grabarse las mismas inscripciones | |
| que llevan, según quien haya de usarlas, si es iniciado o maestro. | |
| EL PUÑAL. — Este instrumento deberá fabricarse en el día | |
| de Mercurio, que es el miércoles, tiñéndolo en la sangre de topo | |
| y con jugo de "Pimpinela"; se le pondrá mango de cuerno negro | |
| de macho cabrío. | |
| LANCETA. — Para este instrumento se observarán las mis- | |
| mas reglas que para el puñal, sólo que el mango será del mismo | |
| acero. | |
| AGUJA. — Iguales reglas que para el puñal y la lanceta. | |
| EL BASTÓN. — Este instrumento deberá fabricarse de rama | |
| de nogal, que no tenga ningún retoño. Debe cortarse en el día del | |
| Sol, que es el domingo. Los signos se han de hacer en el día de | |
| Mercurio (miércoles) con la pluma del auca macho. Una vez | |
| terminado se dirá la siguiente conjuración: "¡Oh poderoso Ado- | |
| nay! SupHco tu intercesión para que des a esta vara la virtud y | |
| gracia que posees por los siglos de los siglos. Amén". En se- | |
| guida lo rociarás con agua clara del río, cogida en día domingo. | |
| LA PLUMA DEL AUCA MACHÓ.-^Para adquirir una | |
| pluma de esta ave que posea todas las virtudes mágicas, deberás | |
| asegurarte bien, al tomar el auca, que ésta sea macho, y que tenga | |
| todo su crecimiento. Le sacrificarás en el día de Júpiter, a las doce | |
| de la noche, a la luz de la luna llena, y dirás: "Yo te sacrifico ¡oh | |
| ave sin par! en esta solemne hora y en honor del poderoso y ex- | |
| celso Adonay, al cual pienso dedicar los primeros trabajos que | |
| haga y a quien conjuro para que revista tus plumas de los dones | |
| mágicos necesarios para que sirvan bien a todos mis experimen- | |
| tos". Dicho esto se degollará el ave con un cuchillo que no haya | |
| servido para ningún uso, con el cual se han de hacer los cortes que | |
| la pluma requiera para cuando haya de usarse. Esta deberá tomar- | |
| se del ala derecha del ave, procurando que sea la quinta pluma. | |
| VARITA MÁGICA.— Se buscará un avellano silvestre o | |
| que no haya sido cultivado por la mano del hombre, se procurará | |
| que una de sus ramas tenga la forma que indica el dibujo. Una vez | |
| hallado se deberá esperar el día del Sol, o sea el domingo, en el | |
| mes de Junio, en días 2 al 30, se tomará el "cuchillo de mango blan- | |
| co", y con él en la mano, se deberá estar al pie del avellano, para | |
| que en cuanto se presente el Sol en el horizonte, cortar la rama que | |
| ha de utilizarse. Acto seguido se dirá: "Yo os conjuro ¡oh gran | |
| Adonay, Eloim. Ariel y Jehovam! que me seáis propicios en esta | |
| hora concediendo a esta varita que voy a tomar, la fuerza y virtu- | |
| des que poseyeron Jacob. Moisés y Josué, Yo vuelvo a suplicfaros | |
| ¡oh Adonay, Eloim y Jehovam! la adornéis con la fuerza de | |
| — 17 — | |
| Sansón, la ciencia de Hiram y la sabiduría de Salomón, para que | |
| pueda yo por vuestra intercesión y por las virtudes de que la ador- | |
| néis, descubrir tesoros, metales, aguas y cuanto se halla oculto a | |
| mis ojos". | |
| Después de haber pronunciado con gran fe y ardor estas pa- | |
| labras, se levantará la vista a contemplar el Sol y se hará el corte | |
| en tres tajos. Una vez en posesión de ella, se llevará a casa, se | |
| pondrá ligeramente a la lumbre para mondarle la cabeza o corteza | |
| con el mismo cuchillo y luego se sumergirá en agua clara del río | |
| diciendo: ¡Oh, vara de virtud rara! vales mucho más que el oro | |
| por ti lograré tesoro, y tú siempre serás vara". Se repite tres veces. | |
| Se perfumará, guardará cuidadosamente. | |
| VARILLA MISTERIOSA.^ Para formar esta varilla, debe- | |
| rán ejecutarse las mismas operaciones que para la varita mágica | |
| y en la misma época, pero en día jueves: Deberá buscarse en la | |
| orilla de un río cuya agua sea cristalina, un junco silvestre, que | |
| tenga bastante grueso. Se deberán seguir las mismas ceremonias, | |
| teniendo cuidado de decir en la invocación al llegar al punto de | |
| de "las virtudes con que la adornéis" vencer todos los contratiem- | |
| pos de esta vida y a todos mis enemigos. | |
| Esta vara deberá tener sobre cuatro pies de largo. Es preciso | |
| tallar en la parte gruesa, una cabeza de serpiente con los ojos | |
| abiertos y formar en la otra punta la figura del rabo del mismo | |
| animal. Todo esto debe hacerse en el mismo día y con instrumen- | |
| tos del arte. Cuando ya se tenga terminada, se deberá degollar un | |
| corderillo blanco. Se formará un círculo con la varita juntando las | |
| dos puntas, se atará con una cinta blanca y se colocará en un ba- | |
| rreño nuevo, en el cual se tendrá cuidado de que caiga la sangre | |
| del cordero para que le sirva de bautismo. Durante este acto debe- | |
| rá decirse: "Yo te sacrifico, inocente corderillo, en conmemoración | |
| del sacrificio que hiceron los israelitas en tiempos de Faraón, para | |
| que el ángel exterminador no maltratara las casas cuyas puertas | |
| se hallaban bañadas de sangre. Así yo, pido en esta solemne hora | |
| del sacrificio, que la sangre que vierto sobre la vara, conceda a | |
| ésta el poder de vencer a todos mis enemigos, tanto corporales co- | |
| mo espirituales y aun a mí mismo, en aquellas cosas que pueden ser- | |
| me perjudícales, lo cual espero me sea concedido por intercesión | |
| de los espíritus superiores, Adonay, Eloim, Ariel y Jehovám, pre- | |
| sentes en este acto". Luego se sacará la varilla con la mano dere- | |
| cha, se lavará en agua de río y se guardará, después de perfumar- | |
| la, según las reglas indicadas. | |
| DAGA.— Este instrumento sólo deberá ser usado por el | |
| maestro. Su construcción es como la espada, sólo que la empuña- | |
| dura ha de ser del mismo acero que la hoja. | |
| — 18 — | |
| GANCHO. — En este instrumento se han de observar las | |
| mismas reglas que en el cuchillo de mango blanco. | |
| BOLINA. — La bolina será preciso fabricarla de madera de | |
| boj y con las mismas reglas que la varita mágica, a la cual sirve | |
| de ayuda en cuantas operaciones hayan de ejecutarse. | |
| En la invocación deberá decirse "bolina" en lugar de varita y | |
| al sumergirla en el agua: "Recibe ¡oh bohna misteriosa! los dones | |
| necesarios para que me descubras aquellas cosas que estén ocultas | |
| a mi vista y entendimiento a fin que pueda yo conocerlas". | |
| Póngase gran cuidado en imitar lo mejor posible todos los di- | |
| bujos y formas que tienen los instrumentos. | |
| CAPITULO III | |
| Vestidos de mágico y modo de | |
| prepararlos | |
| Los vestidos deberán ser de te- | |
| la blanca de lino, la parte interior | |
| y de lana fina la túnica y el gorro | |
| o caperuza. El color del gorro y | |
| de la túnica ha de ser negro, lle- | |
| vando bordados con seda roja los | |
| caracteres hebreos que tiene en la | |
| parte del pecho y las palabras de | |
| la caperuza, y con hilos de oro y | |
| plata las estrellas y demás signos. | |
| Los zapatos han de ser de piel | |
| blanca de cordero. En ellos se di- | |
| bujará con la pluma del auca in- | |
| dicada en los instrumentos del ar- | |
| te, la cual se mojará en una diso- | |
| lución de cinabrio reducido a pol- | |
| vo mezclado con agua y goma lo | |
| que bien preparado hace el efecto | |
| de tinta. | |
| En el gorro deberán ponerse, | |
| además, los nombres siguientes: | |
| Jehová a la parte de atrás; Ado- | |
| nay, a la parte derecha; Eloy a la | |
| izquierda y Gibor al frente o de- | |
| lante. | |
| 19 — | |
| CAPITULO IV | |
| ' Ceremonial mágico | |
| Esta parte es muy conveniente que se haga con mucha exac- | |
| titud, pues conviene que el iniciado pase por las fases, que son: | |
| "Deseo", "perseverancia" y "dominio". La primera pertenece a la | |
| "iniciación" o sea "deseo" de aprender. La segunda al "iniciado" | |
| que necesita la "perseverancia" para llegar al fin, y la tercera al | |
| "maestro", que es el verdadero mago, puesto que ha logrado el | |
| "dominio absoluto del arte". No debe olvidarse que para lograr el | |
| objeto deseado se necesita proceder con absoluta vocación y bue- | |
| na fe, pues si las prácticas se hacen con un fin bastardo, los resul- | |
| tados serán nulos y acaso contrarios al fin que se busca.. | |
| CEREMONIA QUE DEBERÁ USAR EL QUE HAYA | |
| DE PRINCIPIAR LA INICIACIÓN | |
| Una vez que hayas preparado todos los "instrumentos del ar- | |
| te", los vestidos y demás enseres, será necesario que preparen un | |
| local a propósito para los experimentos que hayan de ejecutar. | |
| No olvides que ese local deberá estar reservado para todos abso- | |
| lutamente y que en él no debe entrar ninguna persona que no haya | |
| efectuado antes pacto con alguno de los espíritus. Deberán procu- | |
| rar que haya dos ventanas, una al Oriente y otra al Poniente, y | |
| que esté en la parte más elevada de la casa; cubrirás todas las pa- | |
| redes con una tela negra, teniendo mucho cuidado que no se halle | |
| en ella, ni en sitio próximo ningún símbolo o figura rehgiosa, ni | |
| nada que forma cruz. ( 1 ) | |
| Para comprender la importancia de estas observaciones voy | |
| a referir un hecho ocurrido al célebre mago Atothas y que fue la | |
| causa de su muerte. | |
| Tenía una habitación perfectamente preparada, con sus dos | |
| correspondientes ventanas, las cuales estaban bien colocadas y ce- | |
| rradas, no abriéndose más que las noches que hacía sus conjuros. | |
| Sucedió que en una riña ocurrida en la ciudad de su residen- | |
| cia, hubo una muerte, y el matador para evitar ser conocido lanzó el | |
| puñal con toda su fuerza y fue a clavarse en una de las ventanas de | |
| la habitación que el mencionado Atothas tenía para sus prácticas. | |
| Pocos días después de este suceso tuvo precisión de hacer al- | |
| (1) La cruz es un amuleto que inutiliza en absoluto la operación | |
| mágica mejor preparada. | |
| — 20 — | |
| gunos conjuros c invocaciones y por más voluntad que puso en sus | |
| trabajos, éstos no le dieron resultado alguno. Desesperado y no sa- | |
| biendo la causa a que esto bedecía, tuvo que resignarse, por el mo- | |
| tivo que el Sol asomaba ya por el horizonte. Pasó caviloso todo el | |
| día y a la noche volvió a preparar sus trabajos con orden metódi- | |
| co: se proveyó de los talismanes más poderosos, hizo sus conjuros | |
| con energía y voluntad; pero, nada, los espíritus no acudían a su | |
| llamamiento. Completamente desesperado, los maldijo a todos y | |
| aun no eran pasadas dos horas, cuando fue preso por las autori- | |
| dades y acusado del asesinato que otro había hecho. Registrada | |
| toda la casa y en ocasión de salir el Sol, fue visto desde otra ven- | |
| tana por un esbirro el puñal que estaba clavado. | |
| Cuando él se enteró de esta circunstancia comprendió la cau- | |
| sa de la inutihdad de sus conjuros en las dos últimas noches, por | |
| razón de que en el puñal estaba la formada cruz y no era posible | |
| que los espíritus de Lucifer salvaran aquel obstáculo. | |
| Como generalmente en todos los pueblos y en todas las épocas | |
| se atribuye todo lo malo que otros hacen a los que se dedican a las | |
| artes misteriosas de la m.agia, no le valió al pobre de Atothas querer | |
| demostrar su absoluta inocencia, pues antes de llegar a la cárcel fue | |
| ejecutado por el populacho, incitado acaso por el verdadero asesino, | |
| para evitar que se aclarara el hecho y fuera conocida su inocencia | |
| con lo cual se hallaba expuesto a ser preso de un momento a otro. | |
| 0 El novicio para poder hacer la experiencia, invocaciones y con- | |
| juros deberá en primer término estar libre de prejuicios, tener des- | |
| pejada su imaginación de todo pensamiento que no sea dedicado | |
| al trabajo que vaya a ejecutar. Se lavará con agua clara del río, per- | |
| fumándose luego con los polvos de rosa y lirio de Florencia. Al la- | |
| varse dirá: "Purifica esta agua que voy a usar ¡oh, poderoso Ado- | |
| nay! para que a mi vez sea yo purificado y limpio a fin de ser dig- | |
| no de poderte contemplar en toda tu majestad y belleza. Así sea". | |
| Una vez lavada la cara y la cabeza te secarás con mucha tran- | |
| quilidad y reposo y luego tomarás los polvos de rosa y hno con los | |
| dedos pulgar e índice de la mano izquierda y los echarás sobre el | |
| cuello y barba. Asimismo se perfuman los vestidos y al ponerse | |
| cada prenda, se dirá: "Las gracias de Adonay se coloquen sobre | |
| mi persona con igual voluntad y cariño como yo cubro mi cuerpo | |
| con esta prenda que tengo preparada con todas las reglas del arte, | |
| a fin de hacerme digno de los espíritus a quienes haya de invocar. | |
| Así sea". | |
| Una vez que se halle revestido de todas las prendas, dirá: "En | |
| esta hora solemne quiero invocaros con toda mi voluntad y buen | |
| deseo a vosotros espíritus excelsos que me acompañáis en mis tra- | |
| bajos "Astroschio", "Asath", "Bedrimubal", "Felut", "Anabatos" | |
| — 21 — | |
| "Scrgem", "Gemen", "Domos", y Arbatel , para que me seas | |
| propicios y me iluminéis en aquellas cosas que mi inteligencia hu- | |
| mana no pueda comprender con claridad, supliendo defectos que | |
| en mis trabajos haya en atención a mi buen deseo y voluntad. Así | |
| sea. | |
| Luego de practicar lo dicho, se puede pasar a ejecutar el tra- | |
| bajo que se quiera. | |
| Las invocaciones son iguales para el novicio que para el ini- | |
| ciado o maestro, únicamente se distinguen las prácticas en que el | |
| novicio debe usar la súplica, el iniciado, la persuasión y el maestro | |
| el dominio o mando. Esto podrá variar, sin embargo, según el ca- | |
| rácter, valor y energía de la persona que practique. | |
| CAPITULO V | |
| Cualidades esenciales para profesar las arfes mágicas | |
| La magia como todas las ciencias, requiere indudablemente | |
| condiciones muy especiales en las personas que se dediquen a su | |
| estudio y conocimiento. Por esto es conveniente hacer un examen | |
| detenido de las facultades que uno posee, a fin de lograr el fruto | |
| apetecido en cuantos trabajos se practiquen. | |
| En primer lugar se ha de tener verdadero deseo y vocación, | |
| pues de no ser así, es inútil que se proponga conseguir nada, pues- | |
| to que tomará el asunto por el mero pasatiempo y no pondrá toda | |
| su voluntad y energía en los trabajos que realice. | |
| En segundo lugar, se necesita que ponga grande atención en | |
| preparar bien todo aquello que se proponga hacer, pues cualquier | |
| detalle que falte o distracción que tenga, ha de redundar en perjui- | |
| cio de la obra misma, exponiéndose a no lograr el resultado que | |
| busca. | |
| También se precisa un estudio constante de las cosas natu- | |
| rales, para poder llegar, por medio de su investigación, al verda- | |
| dero conocimiento de lo sobrenatural que es el fin y objeto de las | |
| artes mágicas. | |
| Otra de las cosas que se han de tener muy en cuenta es que | |
| por ningún concepto debe revelarse a nadie que no sea adepto en | |
| estas ciencias las cosas sobrenaturales que llegue a conocer. | |
| Con lo dicho bastará para que cada uno pueda juzgar si se halla | |
| bien dispuesto y si posee las cualidades que se requieren, pues sien- | |
| do así, y teniendo valor y temeridad, logrará cuanto quiero. Pero | |
| en cambio, si le falta la fe o el valor, o si no pone toda su voluntad | |
| en los trabajos, entonces no debe esperar ningún resultado positi- | |
| vo, exponiéndose en cambio a que le suceda lo que menos espere. | |
| — 22 — | |
| El verdadero mago deberá ser, por lo tanto estudioso, discreto | |
| y constante en sus trabajos. Deberá muy especialmente poner toda | |
| su fe y voluntad en cuanto haga, teniendo resignación cuando se le | |
| origina alguna contrariedad, o no consiga en absoluto lo que bus- | |
| que. | |
| No siempre los espíritus se muestran propicios para acudir a | |
| las invocaciones de los mortales, y a veces es necesario repetir el | |
| llamamiento conjurándoles de nuevo a presentarse y obligándolos, | |
| sí no acuden, con algún talismán o amuleto que posea el suficiente | |
| dominio sobre ellos. | |
| CAPITULO VI | |
| El modo de hacer la tinta con que se han de escribir | |
| los pactos, oraciones, etc. | |
| Los pactos no deben ser escritos con tinta ordinaria. Cada | |
| vez que haya de hacer un llamamiento al espíritu, se debe cambiar | |
| de tinta. | |
| Pondréis pues, en un puchero nuevo, agua de río y los polvos | |
| que voy a describiros: Tomad huesos de albérchigo sin quitar las | |
| almendras, ponedlos al fuego para reducirlos a carbones bien que- | |
| mados; después, cuando estén ya muy negros, los apartaréis del | |
| fuego, los haréis polvo, los mezclaréis a una cantidad igual de hollín | |
| de chimenea, les afiadiréis el doble de nueces de agalla, el cuadruplo | |
| de goma arábiga, y pasados dichos polvos, bien revueltos por un | |
| pedazo muy tupido, los cchciréís en el agua de río que se ha indi- | |
| cado. | |
| Pero hasta ahora no tendréis más que una tinta parecida a las | |
| corrientes. Para que surta los efectos mágicos, es preciso añadirle | |
| carbones de ramas de helécho cogidas la víspera de San Juan, | |
| perfectamente machacadas: carbón de sarm.iento cortado en la lu- | |
| na llena de marzo, mezclado todo, se hervirá por especio de cinco | |
| noches seguidas, suspendiendo la operación de día. Cada vez que | |
| se empiece la cocción, se invocarán los espíritus sobrenaturales. | |
| Terminada de hacer la tinta, se expondrá de noche al aire libre, | |
| de modo que lo? rayos de la luna en menguante, caigan sobre la | |
| tinta y la impregnen de su virtud mágica. | |
| Todo lo cual, una vez efectuado, ya la tinta está preparada | |
| para la escritura de los pactos, oraciones y demás documentos, | |
| por medio de los cuales os habréis de poner en comunicación con | |
| los espíritus. | |
| — 23 — | |
| Al hacer uso de ella hay que agregarle dos gotas de sangre | |
| del dedo corazón de la mano izquierda, que deberéis sacar pin- | |
| chando un poquito con un alfiler que sea nuevo. | |
| CAPÍTULO VII | |
| De las horas y virtudes de los planetas | |
| Es muy conveniente conocer las horas en que domina cada | |
| planeta en el Universo y los experimentos que deben hacerse se- | |
| gún el planeta que rige. | |
| A este objeto, deberá tenerse muy presente la tabla siguiente | |
| que está ordenada según la importancia de cada uno. | |
| V | |
| Solday (Saturno) | |
| domina el sábado. | |
| 29 | |
| Zeder (Júpiter) | |
| jueves. | |
| 3' | |
| Madime (Marte) | |
| domingo | |
| 4' | |
| Zemen (el Sol) | |
| martes. | |
| 5' | |
| Hoyos (Venus) | |
| viernes. | |
| 6" | |
| Cocao (Mercurio) | |
| miércoles | |
| 7' | |
| Zehac (Luna) | |
| lunes. | |
| Los experimentos deben hacerse siempre por la noche, desde | |
| la hora de las doce en adelante, en cuanto se refiera a invocacio- | |
| nes y conjuros. | |
| Para descubrir tesoros ocultos, minas, aguas, etc., deberán | |
| utilizarse las horas de la mañana, desde que raya el alba hasta | |
| antes de la salida del Sol. | |
| Las horas de Saturno, Marte y Venus, son buenas para ha- | |
| blar a los espíritus. Las de Mercurio para hallar las cosas hurtadas, | |
| tesoros ocultos, aguas y minas. Las de Júpiter, para llamar las al- | |
| mas de los que están muertos. Las de la Luna y el Sol tienen vir- | |
| tudes especiales, por lo cual puede decirse que sirven para todos | |
| los experimentos en general. | |
| Es muy necesario tener gran fe y voluntad absoluta en la ho- | |
| ra de ejecutar las invocaciones o cualquiera otro sortilegio, procu- | |
| rando que no falte ningún detalle, a fin de lograr que la operación | |
| esté bien hecha. No nos cansaremos de advertir que cualquier cir- | |
| cunstancia por insignificante que parezca, puede malograr la ope- | |
| — 24 — | |
| ración mágica, en cuyo caso habría necesidad de principiar de | |
| nuevo. | |
| CAPITULO VIII | |
| Del modo de ejecutar los experimentos | |
| Una vez que la persona que haya de ejecutar el experimento | |
| tenga todo el conocimiento necesario y la suficiente vocación y fe, | |
| deberá preparar aquellos instrumentos que le hayan de servir | |
| en la operación, los cuales perfumará, invocando para ellos las | |
| virtudes mágicas con la siguiente oración: | |
| "¡Oh, admirable Adonay, que reinas y moras en todo lo crea- | |
| do, siendo a la vez arbitro soberano de todo, el sistema planetario! | |
| HumJldemeníe imploro tu protección en esta hora suprema para | |
| que adornes a estos instrumentos de que me voy a servir de todas | |
| las virtudes necesarias, a fin de lograr el resultado que deseo en | |
| el experimento mágico que quiero ejecutar. Accede a mi ruego | |
| ¡oh, poderoso Adonay! ya que te imploro con verdadera fe que | |
| requieres en los que solicitan tu ayuda. Te ofrezco en cambio de | |
| tu ser\'icio, todo cuanto soy y valgo, y hasta la sangre de mis ve- | |
| nas, si de ella quieres disponer, poniéndola por sello de nuestro | |
| pacto y eterna amistad". | |
| Dicha la anterior oración y preparados todos los instrumentos | |
| se puede pasar a ejecutar los varios experimentos que se indican | |
| a continuación: | |
| EXPERIENCIA DE VUELO | |
| Esta experiencia deberá ejecutarse, como se dice, en las horas | |
| de los planetas, después de las doce de la noche. Antes de prin- | |
| cipiar el trabajo, y una vez que todo se tenga preparado, se dirá | |
| la siguiente invocación: | |
| "Atha, Milech, Nigheliona, Assermalcch. Bassamoin, Eyes. | |
| Saramelachin, Baarel, Emod, Egen, Gemos. A todos vosotros, es- | |
| píritus invisibles, que recorréis sin cesar el firmamento y todo lo | |
| creado, quiero invocar en esta hora para que me adornéis, si me | |
| halláis suficientemente digno, de vuestras alas poderosas a fin de | |
| que pueda conocer la fuerza y eficacia de este experimento. Tam- | |
| bién acudo a vosotros, joh, magnánimos Cados, Eloy. Zcnath y | |
| Adonay! suplicándoos reverentemente me dotéis de la virtud ne- | |
| cesaria para que pueda perfeccionar esta obra que deseo ejecutar | |
| y llevar a buen término". | |
| Después de dichas estas palabras, se tomará la espada con la | |
| mano izquierda, presentándola sucesivamente a los cuatro puntos | |
| — 25 — | |
| cardinales, o sea al Oriente, Poniente, Mediodía y Norte, y se di- | |
| rá a la vez; | |
| "Ya es llegada la hora de que este experimento se termine, | |
| nada hay que me ligue a la tierra; sólo me falta que vosotros, espí- | |
| ritus invocados en este supremo instante, me adornéis de las alas | |
| impalpables y potentes para poder navegar a vuestro lado, }ot, Jot, | |
| Jot, ordena a los espíritus que cumplan mi deseo". | |
| Extenderás las manos al aire, cerrarás los ojos, concentrando | |
| todo tu espíritu en el vuelo que en breve podrás notar perfecta- | |
| mente que estás ejecutando. Durante el viaje cuidarás de no abrir | |
| los ojos, pues si olvidaras ese detalle caerías irremisiblemente des- | |
| de la altura, donde estuvieres, seguramente sería el último instante | |
| de tu vida. Cuando quieras que termine esta experiencia dirás; | |
| "Cese ya mi viaje y reposen mis pies de nuevo en el mismo | |
| punto de donde he salido". | |
| Al momento notarás que ya te encuentras en tierra, pudiendo | |
| entonces abrir los ojos sin cuidado ninguno. | |
| Para este experimento es conveniente prepararse un vaso | |
| grande de vino, en el cual se echará una copa de licor y se beberá | |
| en tres veces, en los intermedios de las invocaciones. Si la concen- | |
| tración de espíritu se hace con gran fuerza de voluntad, se nota- | |
| rán cosas maravillosas; pero si no se concentra bien, será difícil | |
| que llegue a feliz término la experiencia. | |
| DE LA EXPERIENCIA DE LA INVISIBILIDAD | |
| Teniendo preparados todos los instrumentos para esta expe- | |
| riencia, dirás de todo corazón las palabras siguientes: | |
| "Scaboles, Hebrion, Elde, Erimgit, Baboli, Cemitrien, Meti- | |
| noboy, Sabaniteut, Heremobol, Cañe, Methe, Baluti, Catea, Time- | |
| guel, a vosotros, excelsos espíritus me dirijo a fin de que el impe- | |
| rio que ejercéis sobre todas las criaturas me ayudéis en esta obra | |
| para que por vuestra mediación pueda yo ser invisible". | |
| Luego se dirá: | |
| "Yo os invoco, os conjuro y os contraigo a vosotros, espíritus | |
| de invisibilidad. para que sin tardar os consagréis a este experi- | |
| mento, al objeto de que yo pueda ciertamente ser invisible sin te- | |
| mor ninguno. Segunda vez yo os conjuro por el poder de Lucifer, | |
| vuestro soberano Señor, y por obediencia que le debéis, que me | |
| concedáis vuestra ayuda consagrando esta experiencia lo más | |
| pronto posible. Fiat, Fiat, Fiat," | |
| Dicho esto, se tomará la espada con la mano izquierda y se | |
| ejecutará la misma operación indicada en el experimento anterior. | |
| Igualmente deberá hacerse con el vaso de vino, pues éste repre- | |
| — 26 — | |
| scnta la sangre y el licor que se le agrega el espíritu, y posee gran | |
| eficacia en todas las artes mágicas. Terminadas que sean estas | |
| ceremonias deberá decirse: | |
| "¡Oh. espíritus invisibles e impalpables! Yo, el más insignifi- | |
| cante de los mortales, os suplico por última vez que cubráis mi | |
| cuerpo de fluido misterioso, que vosotros poseéis, para que nin- | |
| guna persona humana pueda verme en el espacio de tiempo que | |
| dure esta prueba de invisibilidad". | |
| DE LA EXPERIENCIA DEL AMOR | |
| Para hacer la experiencia del amor o para conseguir el amor | |
| de una persona, ya sea hombre o mujer, deberá hacerse lo siguien- | |
| te: Se escogerán las horas de Venus o de la Luna, se formará con | |
| cera virgen una figura, que aplicará a la persona de quien se desea | |
| ser amado. Una vez hecha la figura se dirán estas palabras: | |
| Noga, les, Astropolim, Asmo, Cocav, Bermona, Tentator y | |
| Soigator, yo os conjuro a todos vosotros, ministros del amor y del | |
| placer, por aquel que es vuestro soberano y señor, que consagréis | |
| esta cera como debe estarlo, a fin de que adquiera la virtud desea- | |
| da, que deberá obtener por la potencia del muy poderoso Adonay, | |
| que vive y reina por todos los siglos de los siglos. | |
| En seguida escribiréis en la parte del pecho y vientre de la fi- | |
| gura con la pluma de auca y la tinta de los pactos estas palabras: | |
| Quiero que fulano (o fulana), a quien representa esta figura, | |
| no pueda vivir ni sosegar más que a mi lado y que me ame eterna- | |
| mente. Estos caracteres que he trazado quiero que tengan la virtud | |
| mágica suficiente para que fulano (o fulana), no pueda querer más | |
| que a mí, ni que él (o ella) sea querido de nadie que no sea yo". | |
| Luego se pronunciará la siguiente oración: | |
| "¡Oh, tú, muy poderoso rey Pavmon, que reinas y dominas | |
| en la parte occidental del universo! ¡Oh, tú, Egim, rey muy fuerte | |
| del imperio helado y cuyo frío mandas a la tierra! ¡Oh, tú, Asmo- | |
| deo, que dominas al mediodía! ¡Oh. tú, Aymemon, rey muy noble, | |
| que reinas en el oriente, y cuyo reino debe durar hasta el fin de | |
| los siglos! Yo os invoco y os suphco concedáis a esta figura todos | |
| los encantos, hechizos y sortilegios, para que por su mediación pue- | |
| da lograr que fulano (o fulana) no pueda querer a nadie más que | |
| a mí consiguiendo por vuestra influencia que venga a mi casa". | |
| Estando esto hecho pondrás la imagen debajo de la cabecera | |
| de tu cama, y a los tres días verás cosas admirables. | |
| Si esta experiencia se hace con cuidado, ni la tierra ni el hie- | |
| rro, ni las cadenas, impedirán que la persona a cuya intención se | |
| aplica venga a ti, pudiendo lograr de ella todo lo que desees. | |
| — 27 — | |
| También puede hacerse la figura de plomo o metal, pero siem- | |
| pre se escribirá con la pluma del auca y la tinta mágica de los | |
| pactos. | |
| EXPERIENCIA DE GRACIA Y AGRADO | |
| Esta experiencia sirve para agradar y hacerse querer de todo | |
| el mundo en general, pudiendo dedicarla a alguna persona de la | |
| cual quiera uno ser amado en particular. | |
| Se escogerán las horas de Venus o Luna, por ser las más con- | |
| venientes para dedicarlas a las experiencias del amor; se escribirá | |
| en un pergamino virgen con la pluma del auca, bien perfumada, | |
| mojándola en la tinta de los pactos, las palabras siguientes: | |
| "Ruégote, Adonay, que deposites en este pergamJno inmacu- | |
| lado los misteriosos efluvios de la gracia y la impenetración con | |
| que el poderoso rey Alpha y Omega, señor y soberano de todas | |
| las ciencias y artes te ha dotado, para concederles graciosamente | |
| a los mortales que sean dignos de tus dones. Yo, el más mísero de | |
| todos espero ser favorecido por ti con la gracia necesaria para me- | |
| recer el aprecio general y, particularmente, el de fulano de tal (o | |
| fulana), cuyo cariño deseo poseer desde este momento, y que sea | |
| eterno como lo es el soberano señor Alpha y Omega de las cien- | |
| cias cabalísticas. Así sea". | |
| Una vez que ya esté escrito el pergamino lo doblarán con | |
| cuidado en cuatro dobleces y lo colocarán dentro de un trapo de | |
| seda encarnada, que sujetarás con un alfiler nuevo colocándotelo | |
| sobre el costado izquierdo, encima del corazón. Si la operación | |
| está bien hecha y eres digno de los dones de la gracia, no pasará | |
| mucho tiempo sin que sea logrado tu deseo. | |
| EXPERIENCIA DEL ODIO Y DESTRUCCIÓN | |
| Esta experiencia sirve para hacer daño a cualquiera persona | |
| a quien se dedique, por lo cual deberá reflexionarse mucho antes | |
| de ponerla en práctica. | |
| Nadie puede ignorar que el daño que se hace causa general- | |
| mente grandes remordimientos al mismo que lo produce. La tran- | |
| quilidad del espíritu vale mucho y causa siempre una satisfacción | |
| grande de la cual no pueden disfrutar los que por motivos fútiles | |
| hacen un daño que luego es difícil evitar. | |
| Hay que tener presente que los espíritus no siempre conceden | |
| lo que se pide máxime si quien lo pide no es verdaderamente dig* | |
| no o pide cosa que no sea justa o razonable, en cuyo caso su | |
| súplica no es atendida. | |
| — 28 — | |
| Como esta experiencia se ha de ver repetida en la sección que | |
| trate de los sortilegios, será conveniente que el operador tenga | |
| presente, los extremos siguientes: | |
| 1.— El operador debe estar limpio y purificado. (1 ) | |
| 2,— Deberá tener justo motivo para causar el daño que se | |
| proponga causar. | |
| 3. — Deberá poner toda su imaginación y voluntad, sin zozo- | |
| bras ni dudas, en la operación que ejecute. (2) | |
| 4.^ — Que el daño que se cause es difícil si no imposible de re- | |
| mediar, y por lo tanto, debe pensarse mucho antes de practicarlo. | |
| Hechas las anteriores indicaciones pasaremos a explicar la | |
| forma de hacer ia operación o experiencia del odio y destrucción. | |
| Se formará una imagen, bien sea de cera virgen, barro o de | |
| otra pasta blanca, cuya imagen dedicarás a la persona que se quie- | |
| re perjudicar, dañar o hacer que sea aborrecida. Una vez prepa- | |
| rada la imagen, la rociarás con agua de pozo y polvos de asaféti- | |
| da y azufre. | |
| Luego escribrás sobre ella con la lanceta del Arte lo siguiente: | |
| "lisore, Dilapidatore, Teníatore, Soignatore, Devoratore, | |
| Consitore et Seductore." | |
| Hecho esto, dirás: | |
| "A vosotros, espíritus dañinos e infernales, os conjuro y man- | |
| do que pongáis vuestras diversas cualidades al servicio mío para | |
| atormentar, tentar, devorar, y hacer odiar a fulano de tal para | |
| quien está dedicada esta imagen. Es mi deseo que por las figuras | |
| que vuestros nombres han grabado, penetréis cada uno en su | |
| cuerpo y ejerciendo vuestras artes infernales, no le dejéis parar ni | |
| sosegar, dormir, ni descansar, atormentándolo con pesadillas y \i- | |
| siones a fin de que yo logre ser vengado de los males y perjuicios | |
| que por su causa he sufrido. Y que esto sea por todo el tiempo que | |
| la imagen conser\'e vuestros nombres grabados, que será tanto | |
| como mi voluntad o mi deseo quiera". | |
| Cuando deseéis hacer cesar el maleficio, tomarás la figura, | |
| la rociarás de agua clara del río y dirás: | |
| "Yo os conjuro de nuevo ¡oh, espíritizs infernales! para que | |
| dejéis ya libre el cuerpo de fulano, cuya imagen he purificado con | |
| agua clara y que acudáis a mi llamamiento para que me veáis des- | |
| (1) Limpio y purificado quiere decir que sea digno y que esté | |
| iniciado en el Arte y se haya perfumado y vestido debidamente. | |
| (2) Esta operación es la obra de una voluntad y energía oue tío- | |
| mina en absoluto sobre otra persona cuyo fenómeno es conocido en | |
| la ciencia moderna por "sugestión" y ''magnetismo" y en las "Artes | |
| Mágicas" por "encanto" o *'hechizo". | |
| — 29 | |
| truirla, así como los nombres grabados, lo cual hago en este mo- | |
| mento a fin de que cese por completo el maleficio y tormento de | |
| fulano". | |
| Dicho esto se aroja en el fuego que se tendrá preparado al | |
| efecto. Es necesario que cuando se conserve la figura se ponga en | |
| un armario obscuro donde nadie pueda verla, pues sería peligroso | |
| para cualquiera que no sea iniciado, el contemplarla. | |
| CAPITULO IX | |
| Explicaciones útiles sobre los experimentos e invocaciones | |
| No terminaremos esta sección sin antes hacer algunas indica- | |
| ciones necesarias para el buen resultado de las experienicas ex- | |
| presadas en el capítulo anterior, así como igualmente para las que | |
| en el transcurso del libro se vayan exponiendo. | |
| Las invocaciones a los espíritus celestes y aéreos es conve- | |
| niente hacerlas en tiempo claro y sereno, y a las terrestres e infer- | |
| nales en tiempo tormentoso y cubierto el cielo de nubes. | |
| Siendo variada la naturaleza de los espíritus, también es va- | |
| riada la forma en que se presentan. Así los que son de naturaleza | |
| aérea se presentan en forma de aire, los de naturaleza acuática, en | |
| forma de lluvia; los de fuego, rodeados de llamas, y los celestes | |
| en forma bella y luminosa. | |
| Aun cuando se ha de presumir que los espíritus puedan hallar- | |
| se en cualquier punto del universo al hacer la invocación, no está | |
| de más saber que su residencia ordinaria es el Oriente para los es- | |
| píritus aéreos, el Sur para los acuáticos, el Norte para los de natu- | |
| raleza fría, y el Poniente para los de temperamento de fuego. | |
| Las invocaciones se han de hacer siempre hacia los cuatro | |
| puntos cardinales del Universo, a fin de que tengan la eficacia ne- | |
| cesaria, puesto que es el modo más seguro de acertar con el sitio | |
| donde se hallan los espíritus cuya aparición se solicita. | |
| LA CLAVICULA DE SALOMÓN | |
| EL SECRETO DE LOS SECRETOS | |
| INTRODUCCIÓN | |
| Hablando Salomón a su hijo Roboan sobre los misterios secre- | |
| tos de la naturaleza le decía: —Ten presente hijo mío, que yo he | |
| — 30 — | |
| 5^/^S» | |
| .-^'A | |
| •i; ••»! | |
| -J | |
| 7r^ | |
| ^,4ífc:;^.i,-|l | |
| LA VISION DEL REY SALOMÓN | |
| — 31 — | |
| poseído como nadie el don de la sabiduría, mas sin embargo no | |
| tengo poder bastante para transmitirla a ti como sería mi deseo. | |
| ■ — ¿Y en qué consiste ^'le preguntó Roboan'— que yo no pue- | |
| da tener el mismo mérito que vos, para adquirir el conocimiento | |
| de todas las cosas creadas? | |
| —No puedo contestar a tu pregunta, hijo mío, sino diciendo- | |
| te: que así como en el universo no existen dos seres que sean exacta- | |
| mente iguales, así tampoco puede haber dos personas que posean | |
| idénticas facultades. Los espíritus superiores que se complacieron | |
| en adornar mi inteligencia de todos los conocimientos que ningún | |
| otro mortal ha poseído jamás, no han estimado sin duda que tú eres | |
| merecedor de poseer la verdadera sabiduría. Resígnate pues, y | |
| acata con humildad los arcanos misterios de aquellos espíritus que | |
| seguramente no llegarás a conocer jamás. Sin embargo de esto, | |
| quiero manifestarte el origen de mi inmenso poder, por si algún | |
| día puedes hallar utilidad en su conocimiento. | |
| Debo manifestarte que toda mi sabiduría la he adquirido por | |
| el ejercicio de las artes mágicas, a las cuales tuve siempre grande | |
| inclinación; pero si los espíritus superiores no me hubieran dotado | |
| de una inteligencia clara, si no hubieran sido conmigo tan benig- | |
| nos, como siempre se mostraron, yo jamás hubiera llegado a la al- | |
| tura en que me hallo. Una noche, ¡bien lo recuerdo! hice mis ex- | |
| perimentos con mucha voluntad, solicitando de los espíritus supre- | |
| mos el don de la sabiduría y el conocimiento de todas las cosas. A | |
| mis súplicas, se presentó el admirable Adonay con toda su belleza | |
| y esplendor, rodeado de otros espíritus, irradiando una claridad | |
| maravillosa de todo su ser y me dijo: —Oh, amado hijo Salomón! | |
| tus súplicas c invocaciones han sido acogidas con agrado, y en | |
| atención a que no has pedido riquezas, ni vivir muchos años, ni la | |
| ruina o daño de tus enemJgos, sino únicamente la sabiduría y el co- | |
| nocimiento de las cosas creadas, es por esto por lo que te será con- | |
| cedido lo que deseas, desde este momento puedo asegurarte que | |
| no ha existido ni existirá en el mundo quien pueda a ti compararse, | |
| tanto en sabiduría como en riqueza y poderío. Yo di al grande y | |
| hermoso Adonay las mayores muestras de agradecimiento, mis ojos | |
| se empañaron de lágrimas y cuando los alcé de nuevo para con- | |
| templarle, observé que había desaparecido, no quedando de aque- | |
| lla hermosa visión, sino una ráfaga luminosa. Desde aquel momen- | |
| to se operó tal cambio en mi inteligencia, no había cosa ni pensa- | |
| miento, por oculto que fuera que yo no viera con toda claridad. | |
| — ^ Ahora, hijo mío, sólo me resta decirte, que si has de lograr | |
| el favor de los espíritus superiores, has de ser paciente, humilde | |
| y resignado, teniendo presente que ellos te concederán cuanto les | |
| pidas con buena voluntad y siempre que comprendan que harás | |
| — 32 — | |
| ADDA-NARI.^La Isis Indica. | |
| — 33 | |
| buen uso de sus dones, si no te lo conceden, será porque no halla- | |
| rán tu corazón lo bastante limpio y puro, o porque no convendrá a | |
| sus designios el concederlo. Yo como padre, estoy en el deber de | |
| ponerte en condiciones de adquirir toda clase de conocimientos, pa- | |
| ra lo cual te entrego este libro que es el que a mí me facilitó los me- | |
| dios de adquirir la sabiduría que poseo. Leélo con atención, practi- | |
| ca con fe todo lo que en él se indica y acaso logres todo aquello | |
| que desees. Mas si los espíritus a quienes invoquéis no se mostra- | |
| ran propicios a concederte sus dones, no por esto te entristezcas, | |
| pues será prueba de que ellos no juzgan conveniente acceder a tus | |
| deseos, lo cual deberá persuadirte que su infinita sabiduría al obrar | |
| de ese modo, te preserva de muchos peligros que acaso te habrían | |
| de acontecer. | |
| Estos sabios consejos que aquel gran rey daba a su hijo pri- | |
| mogénito hallándose en el término de su vida, deberán estar gra- | |
| bados constantemente en la memoria de los que sigan el estudio | |
| y las prácticas expuestas en las páginas de este tratado. | |
| CAPITULO I | |
| De los talismanes | |
| Los talismanes son unos objetos mágicos, de diversas espe- | |
| cies que poseen virtudes maravillosas. | |
| Están hechos impresos, grabados o cincelados sobre una pie- | |
| dra, metal u otra materia y llevan el sello de un signo celeste. | |
| El metal ha de ser correspondiente, al astro del que se desea | |
| obtener el poder sobrenatural. | |
| Dichos talismanes, deben hacerse por personas iniciadas en | |
| las ciencias ocultas en una hora determinada y con el alma com- | |
| pletamente fija en la labor que se tiene entre manos, en un lugar | |
| destinado especialmente a estas misteriosas obras, bajo un cielo | |
| sereno y espléndido, e invocando la influencia del planeta bajo el | |
| cual se coloca el talismán. | |
| Los talismanes fueron inventados por los caldeos y egipcios | |
| siendo de innumerables especies. | |
| El más célebre de todos ellos, era sin duda, el anillo de Salo- | |
| món. | |
| En él estaba grabado el misterioso nombre de Dios, el cual | |
| nombre sólo Salomón llegó a conocer. | |
| El dichoso poseedor de aquel anillo, dominaba en todas las | |
| cosas. | |
| Apolonio de Tiana hizo en Constantinopla la figura de una | |
| — 34 — | |
| cigüeña, que, por una propiedad mágica hacia alejar todas las | |
| aves de su especie. | |
| Se citan otros talismanes famosos de la antigüedad; pero | |
| desgraciadamente, no han llegado hasta nosotros. | |
| He aqui algunas propiedades de los diversos talismanes con- | |
| sagrados a los astros: | |
| Los talismanes del Sol, llevados con fe y veneración, conce- | |
| den los favores y la benevolencia de los príncipes: honores, rique- | |
| zas y aprecio general. | |
| Los de la Luna, preservan de las enfermedades, y a los que | |
| viajan, de todos los peligros. | |
| Los de Marte tienen la virtud de hacer invulnerables a los | |
| que los llevan con fervor, concediéndoles también una fuerza y | |
| un vigor extraordinarios. | |
| Los de Júpiter destierran los pesares y temores, dando acierto | |
| en todas las empresas que se acometan. | |
| Los de Venus, apagan los odios, inspiran amor e inculcan la | |
| afición a la música. | |
| Los de Saturno, hacen parir sin dolor. | |
| Los de Mercurio hacen prudentes y discretos a los que los lle- | |
| van con respeto, dan la ciencia y una privilegiada memoria, curan | |
| las fiebres, y, colocados bajo la almohada, producen sueños feli- | |
| ces y verdaderos. | |
| Cada talismán debe ser del color y metal correspondiente a | |
| su planeta, en la forma siguiente: | |
| Saturno Co | |
| Marte | |
| Júpiter • — | |
| Sol | |
| Venus | |
| Mercurio | |
| Luna | |
| or negro metal plomo | |
| hierro | |
| estaño | |
| oro | |
| azogue | |
| cobre y latón | |
| plata | |
| rojo | |
| azul celeste | |
| amarillo | |
| verde | |
| verde rojo | |
| blanco | |
| La forma de los talismanes debe ser generalmente circular; | |
| pueden hacerse también octagonales, pentagonales, exagonales, | |
| etcétera. | |
| Los nombres de Dios son de mayor cficada si están escritos | |
| en hebreo. | |
| En cuanto al tamaño, varía a gusto del artífice que puede au- | |
| mentarlo o disminuirlo siempre que todos los signos cabalísticos | |
| estén completos y colocados en su verdadero sitio. | |
| Los talismanes juegan un papel muy importante en las cien- | |
| cias secretas por sus propiedades maravillosas, lo cual habrá oca- | |
| sión de conocer en el transcurso de este tratado. | |
| Uno de los más antiguos es, sin duda, el denominado "Abra- | |
| — 35 — | |
| cadabra", que se graba generalmente en una piedra simbólica. | |
| Sirve para precaverse de las enfermedades y de los sortilegios | |
| Para qUe posea todas las virtudes mágicas deberá formarse | |
| del modo siguiente: | |
| ABRACADABRA | |
| ABRACADABR | |
| ABRACADAS | |
| ABRACADA | |
| ABRACAD | |
| ABRACA | |
| A B R A C | |
| ABRA | |
| A B R | |
| A B | |
| A | |
| El misterio de este talismán consiste en que las letras de este | |
| nombre, si se forma en caracteres griegos, representan números y | |
| por cualquier de sus lados dan la cifra 365, que son los días del año. | |
| Después de este talismán, que seguramente es el más primi- | |
| tivo y sencillo, expondremos los más conocidos e importantes, | |
| por orden de sus méritos y virtudes. | |
| CAPITULO II | |
| Talismanes imantados | |
| Es muy conveniente tocar los talismanes antes de usarlos con | |
| la piedra imán, que como es sabido, tiene la propiedad de atraer | |
| todos los cuerpos de la naturaleza. | |
| Considerando que en el tmiverso todo se rige por las leyes de | |
| la atracción, ésta es una circunstancia que tuvieron presente los sa- | |
| bios cabalistas para dotar a los talismanes de la virtud atractiva. | |
| Los astros tienen estas propiedades en grado sumo, pues de | |
| no ser así no podrían gravitar sobre el espacio y si bien está de- | |
| mostrado que la acción que ejercen unos sobre los otros los preci- | |
| pitan a unirse, resulta sin embargo que se halla equilibrado por la | |
| que ejercen a su vez los demás planetas, la cual da por resultado, | |
| que se hallen fijos en un punto dado sin que puedan por ningún | |
| concepto moverse en ninguna dirección. | |
| Esto no basta para que su influencia se deje sentir sobre todo | |
| el universo y esta influencia es la que se ha de buscar con más se- | |
| guridad con los talismanes imantados, que sirven para transmitirla | |
| a la vez a todos los seres, tanto naturales como sobrenaturales. | |
| — 36 — | |
| Es decir, que lo mismo pueden atraer a las personas como a los | |
| animales, a los espíritus, como a les elementos. | |
| Hecha la explicación, solo resta indicar la forma usada por el | |
| gran Rabino Yram Radiei. con arreglo a las explicaciones que el | |
| sabio Salomón nos da en su sagrada Clavícula. | |
| Estos talismanes se forman bajo los auspicios de los siete me^ | |
| tales que son apropiados a los siete planetas, por lo cual y con la | |
| virtud que les comunica la piedra imán, gozan de propiedades ge- | |
| nerales, cuva cualidad no poseen los que sólo se forman por un | |
| solo metal y bajo las influencias de un solo astro. | |
| Para usarlos se colocan, como los demás, dentro de una bol- | |
| sita de raso verde, poniendo a la vez unas limaduras de acero y | |
| oro y siete granos de trigo como ofrenda a los siete planetas. | |
| Esta ceremonia debe hacerse en domingo a la salida del sol | |
| colocándole después sobre el corazón, pendiente de un cordoncito | |
| de seda verde. | |
| No ha de olvidarse que el talismán favorece a quien lo lleva | |
| consigo, tanto en los negocios como en los viajes, en juego, en | |
| amores, combates, etc., pero para adquirir sus dones ha de hacerse | |
| digno de merecerlos. | |
| CAPITULO III | |
| Gran talismán Dominature o la llave de los pactos | |
| Aquí se muestra la verdadera llave que abre todas las puer- | |
| tas de las ciencias desconocidas, a las personas que, por sus mé- | |
| ritos y buena fe, son dignas de poseer la sabiduría, don precioso | |
| que muchos desean y pocos logran alcanzar. La llave, o clavícula, | |
| sirve también para toda clase de pactos, pues por ella son obliga- | |
| dos los espíritus a presentarse a la persona que en las invocacio- | |
| nes la use. | |
| Esta llave o clavícula es conocida por el gran talismán Do- | |
| minatur o dominador, que es por lo tanto, el que puede conside- | |
| rarse primero en la escala de los talismanes; de él se valía Salo- | |
| món para subyugar a los espíritus, que siempre acudieron humil- | |
| des a su mandato. | |
| Esta llave se forma de los metales oro, latón y bronce, se fa- | |
| brica en domingo por la mañana a la primera hora de la salida del | |
| sol. Lleva la forma de un pergamino con las palabras hebreas, y | |
| sobre éste la llave. Puede construirse en metal como el dibujo, o | |
| formar un pergamino con las palabras grabadas y la llave fabri- | |
| cada por separado. | |
| Para investirse de este talismán, se escogerá la primera hora | |
| — 37 — | |
| de Sol, en día domingo; se le agregará un pequeño trozo de pie- | |
| dra imán y se dirá: | |
| "En el nombre tres veces santo y poderoso del Supremo Ha- | |
| cedor de todas las cosas, en el nombre del Hijo y Santo Espíritu, | |
| uno y trino, por la gracia concedida a los ángeles de luz; por la | |
| que a mi me ha dado al formarme persona humana, a imagen y se- | |
| mejanza suya; por el poder que confirió a los siete planetas, que | |
| son: Sol, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno, para | |
| reinar, influir y dominar en todo cuanto hay encima y debajo de | |
| la tierra y de las aguas, por las palabras sagradas que encierra, | |
| este talismán dominador, por los nombres de los buenos espíritus | |
| Adonay, Eloim, de lograr por tu mediación, el absoluto dominio | |
| de las criaturas, espíritus y elementos. | |
| Luego se coloca en una bolsa de seda encarnada y se perfu- | |
| mará con polvos de incienso, y mirra. | |
| Todos los domingos, a la salida del Sol, se echarán en la bol- | |
| sa unas limaduras de acero para alimento del talismán y siete gra- | |
| nos de trigo como ofrenda a los siete planetas. Al colocarlo sobre | |
| el corazón se dirá: "¡Oh, planeta misterioso que riges y gobiernas | |
| en esta hora todos los destinos del mundo y de las cosas creadas, | |
| tómanse bajo tu protección y amparo y favoréceme con tus dones | |
| hasta la hora de mi muerte. Amén". | |
| Téngase en cuenta que clavícula significa clave o llave, y | |
| que es palabra de origen hebreo, siendo ésta la que da nombre a | |
| la gran clavícula de Salomón. | |
| CAPITULO IV | |
| Donde se demuestra el poder y virtudes del talismán | |
| llamado "El Dragón Rojo" | |
| Hiriam Abid, hijo de una hebrea viuda, de la tribu de Leví, | |
| era un notable arquitecto y grabador en metales. La reina de Te- | |
| bas, que conocía sus grandes cualidades, le ordenó que se presen- | |
| tara al sabio Salomón en ocasión de hallarse este gran Rey prepa- | |
| rando la construcción del templo de Jerusalén, y esta misma alma | |
| proporcionó también todas las maderas de cedro del Líbano que | |
| fueron necesarias para la edificación del referido templo. | |
| Salomón concedió a Hiriam el cargo de arquitecto superior y | |
| le inició a la vez en los sagrados misterios de las "ciencias ocul- | |
| tas", a las cuales debía el conocimiento de la verdadera sabiduría. | |
| Luego que fue iniciado en todas las ciencias, le hizo donación de | |
| — 38 — | |
| un pequeño dragón rojo de metal, hecho de tal forma, que el mis- | |
| mo Hiram que era un excelente grabador, quedó admirado. | |
| EL DRAGÓN ROJO | |
| Salomón dijo: —Vas a tener a tu disposición tres maestros. | |
| 70,000 compañeros y 170.000 aprendices. Por virtud de este dra- | |
| gón todos te obedecerán ciegamente y tus órdenes serán perfecta- | |
| mente interpretadas por ellos; pero es preciso que todos los días al | |
| salir el sol digas las palabras que el célebre mago Anacharsis ense- | |
| ñó a Moisés, que son: "Jobsa", "]a]ma", "Afia". Dicho esto da- | |
| rás al dragón un grano de alcanfor del más puro y del tamaño de | |
| un grano de trigo. Luego le pondrás en una bolsa de paño encar- | |
| nado, diciendo al colocarle: "Adonay. Almanach, Elochay, vues- | |
| tro poder y sabiduría sean conmigo, ahora y siempre. Así sea'. | |
| Practicando todo esto con deseo y buena fe, tus enemigos se | |
| reconciliarán contigo, serás respetado por todos los reyes y todos | |
| los pueblos: tu sabiduría será inmensa, se sostendrá tu hermosura | |
| y juventud, aumentará tus riquezas y tu vida será larga. | |
| Todas estas virtudes poseía el dragón rojo, que era uno de los | |
| más raros talismanes que existían en Egipto. Moisés le tuvo en su | |
| poder muchos años y a esta circunstancia se atribuye que todas | |
| sus empresas fueran coronadas por el éxito más completo. | |
| Este talismán deberá ser construido con la aleación de los | |
| siete metales que poseen la influencia de los siete planetas. | |
| Ha de fabricarse en día jueves en ocasión de hallarse en con- | |
| junción la Luna y el Sol, lo cual ocurre muy pocas veces. En su | |
| construcción sólo deben trabajar los sabios iniciados en todas las | |
| ciencias ocultas. | |
| Para usar de este talismán, es preciso lavarse y perfumarse | |
| todo el cuerpo, y a la salida del sol se pronunciarán con gran re- | |
| cogimiento las palabras que se indican anteriormente. Se le echa- | |
| — 39 — | |
| rá en la boca un grano de alcanfor y puesto en la bolsa, con una | |
| piedra imán, se colocarán al lado del corazón. | |
| Cumpliendo fielmente todo lo dicho, podrás pedir lo que de- | |
| sees y las puertas que estén cerradas se abrirán a tu llamamiento. | |
| EL ANILLO DE SALOMON.^Este anillo debe ser fabri- | |
| cado de oro del más puro, en día domingo a la salida del sol y en | |
| el mes de Mayo. Ha de llevar en el centro una piedra de esmeralda, | |
| en la cual se graba la figura del sol y en el lado opuesto del anillo, | |
| sobre el mismo oro, la Luna. Luego se graban también sobre oro, | |
| con buril, de acero nuevo, las palabras siguientes "Dabi", "Habi", | |
| "Alpha" y "Omega", teniendo presente que se ha de hacer en | |
| caracteres hebreos, por ser de mayor agrado a los espíritus cuyos | |
| nombres lleva. Para que se pueda hacer con exactitud, al dibujo | |
| de la sortija acompaña otro que representa el anillo tendido a lo | |
| largo con los signos hebreos que debe llevar. | |
| Para que este talismán adquiera grandes efectos mágicos de- | |
| berá ponerse en contacto con la piedra imán a la salida del sol y | |
| decir la siguiente salutación: "Dedicóos, Señor Poderoso Alpha y | |
| Omega ( 1 ) , substancia y espíritu de toda la creación, el recuerdo | |
| diario de mí alma, que espera vuestra divina protección, en cuan- | |
| tas obras haya de ejecutar en este día | |
| Teniendo fe, paciencia, constancia y observando todas las vir- | |
| tudes, podéis adquirir un dominio tan grande, que hasta los reyes | |
| necesitarán su ayuda y jamás podría nadie hacerte daño de ningu- | |
| na clase. Tendrás una inteligencia despejada para adquirir toda | |
| clase de conocimientos y prosperarás en cuantos trabajos empren- | |
| das. | |
| Este anillo se coloca en el dedo del corazón de la mano de- | |
| recha. | |
| (1) Alpha, palabra hebrea que significa Dios Creador y se lee | |
| alfa, la ph suena como f castellana. | |
| — 40 — | |
| GRAN TALISMÁN DE CONSTELACIONES.-Este ta- | |
| lismán ha de construirse de los siete metales adecuados a los pla- | |
| netas procurando que los dibujos sean iguales que los del centro | |
| de su carrera, de diez a doce de la noche, procurando que esté | |
| muy claro el cielo. | |
| Al formarle, se dirá la invocación que sigue: "Recibe ¡Oh, | |
| admirable metal las grandes influencias planetarias de todos los | |
| astros y en particular, de Venus, para que poseas todas las gra- | |
| cias y virtudes necesarias a darme la dicha, el poder y la gloria | |
| según es mi deseo en esta hora. Así sea". | |
| Esta invocación deberá repetirse luego todas las noches du- | |
| rante 30 días, exponiendo el tahsmán a las benéficas influencias | |
| de los planetas. Para usarle se observarán las reglas iniciales en | |
| el anillo y el dragón rojo. | |
| TALISMÁN CELESTE,— Como el anterior se forma de | |
| todos los metales y sólo se diferencia en que así como aquél debe | |
| ser blanco por dominar en él la plata sobre los demás metales, éste | |
| ha de ser amarillo porque es el oro su metal dominante. Su cons- | |
| trucción será el domingo a la hora del alba, debiendo estar ter- | |
| minado a la salida del sol. | |
| — 41 — | |
| ANVERSO | |
| REVERSO | |
| Las invocaciones se harán como en el anterior, pero en lu- | |
| gar de Venus, se nombrará al Sol. Para exponerlo a las influen- | |
| cias planetarias, se escogerán las horas del alba, hasta salir el | |
| sol por espacio de una semana terminando el domingo. | |
| Para usarle se seguirán los procedimientos indicados. | |
| TALISMÁN EXTERMINADOR.-Este talismán se ha | |
| de fabricar por la noche del sábado, de 10 a 12, en ocasión que la | |
| Luna llena está en el centro de su carrera y el cielo despejado y | |
| sereno. En la invocación se nombrará a Saturno. Su metal predo- | |
| minante será el plomo, pero ha de llevar de todos los metales. | |
| Se expondrá durante 30 días a las influencias planetarias | |
| todas las noches de 10 a 12. Para su uso las reglas indicadas ya. | |
| El poder maravilloso que posee sobre los malos espíritus es | |
| muy grande, por virtud de la Cruz de Caravaca, el escorpión y los | |
| círculos cabalísticos que contiene. El que use este talismán podrá | |
| imponer su voluntad a los espíritus y si se le coloca sobre persona | |
| poseída del demonio, al momento será libre. | |
| — 42 — | |
| TALISMÁN DE ISIS.-Isis, conocido con el sobrenombre | |
| de la "Buena Diosa", era la divinidad bienhechora de los egipcios. | |
| Su principal atributo era el trébol de cuatro hojas, una de las sin- | |
| gularidades vegetales más raras que se conocen, tan rara como | |
| la felicidad, con cuyo trébol hizo el emblema isíaco. El trébol de | |
| cuatro hojas no es una especie diferente, sino el mismo trébol or- | |
| dinario (trifolium pratesse) que. por la voluntad de Isis, tiene ex- | |
| cepcionalmente una hoja de cuatro lóbulos. La planta que posee | |
| esta distinción divina, no florece jamás y no puede, por tanto, re- | |
| producirse. | |
| Entre los egipcios que habían consagrado un culto especial a | |
| Isis, no eran iniciados en los misterios nada más que los que ha- | |
| bían encontrado el trébol de cuatro lóbulos: el encuentro era a | |
| los ojos de los patriarcas, una evidente prueba de la protección | |
| de la diosa. | |
| Durante la ceremonia solemne de la iniciación, el neófito | |
| ofrecía a Isis, en el momento de los sacrificios, la hoja que había | |
| encontrado, y recibía en cambio de las manos del gran sacerdote | |
| un trébol de cuatro lóbulos de plata, tahsmán sagrado, prenda de | |
| dicho, que juega un papel preponderante en los principales actos | |
| de la existencia. | |
| La felicidad acompaña a este talismán. El novio se lo ofre- | |
| ce a la novia como prenda de amor; la madre lo cuelga al cuello | |
| de su hijo como preservativo de las adversidades de la vida, y | |
| dentro de la familia se trasmite de padres a hijos como símbolo | |
| sagrado de prosperidad. También solía colocarse en los sarcófa- | |
| gos, en piadoso testimonio de confianza en su eficacia hasta para | |
| la otra vida. | |
| Para darse cuenta exacta de la gran importancia concedida | |
| por los egipcios al trébol de cuatro lóbulos, hay que consignar | |
| que lo esculpían en los monumentos y jeroglíficos. Figura el tré- | |
| — 43 — | |
| bol de cuatro lóbulos sobre el Obelisco de Londres, llamado "Agu/* | |
| ja de Cleopatra", y sobre la mayor parte de los libros funerarios. | |
| Se ve la famosa tabla isíaca que representa los misterios de Isis, | |
| existente en la galería real de Turín los sacerdotes de esta diosa | |
| sujetaban su túnica de púrpura con un alfiler en forma de trébol | |
| de cuatro lóbulos, prendido en los hombros. | |
| Para su fabricación se usarán los metales plata y platino; es- | |
| cogiendo las horas de 9 a 11 de la noche, en día lunes y en oca- | |
| sión que la Luna llena se muestre sobre el horizonte, que es el | |
| principio de su carrera. | |
| Las invocaciones se harán en la forma siguiente: | |
| "jOh, astro solitario y misterioso, que caminas eternamente | |
| por ese espacio sin límites, derramando tu melancólica luz, sobre | |
| este planeta llamado tierra, yo, el más humilde de los mortales, | |
| te pido en esta solemne hora que fijes tus rayos y mercedes so- | |
| bre este metal que lleva tu imagen, dotándole de las virtudes má- | |
| gicas necesarias, para que por su mediación pueda conseguir la | |
| dicha, la fortuna, la salud, el poder y el amor durante el curso | |
| de mí vida sobre este planeta. Si atiendes a mi súplica, yo te pro- | |
| meto en agradecimiento a tus favores, recordarte en todas las | |
| horas de mi vida". | |
| Esta invocación se ha de repetir tres veces durante 30 no- | |
| ches en las mismas horas, de 9 a 11. | |
| Para usarle, se seguirá el procedimiento expresado. | |
| Se han indicado los anteriores como verdaderamente espe- | |
| ciales, y ahora sólo resta mencionar los más corrientes y usuales. | |
| CAPITULO V | |
| Talismanes ordinarios | |
| El muy "grande y único talismán" está dedicado a Mercu- | |
| rio, y es por consiguiente de metal verde y rojo. | |
| Llevándolo consigo y estando limipo el corazón, sir\'e contra | |
| los peligros del mundo. Enseñándolo a los espíritus, os obedece- | |
| rán en todo. | |
| A Saturno corresponden siete talismanes, de color negro. | |
| El más principal es el que sirve para llamar a los espíritus | |
| ccletes, hace huir a los guardianes de tesoros y hace ganar en | |
| toda dase de juegos. | |
| PRIMER TALISMÁN DE SATURNO | |
| Otro de los talismanes dedicados a Saturno es el que sirve | |
| para preservar de los temblores de tierra, por la virtud de los | |
| espíritus que se halla expresada en este talismán con los nom- | |
| bres Nori, Chori Josomondichi. | |
| SEGUNDO TALISMÁN DE SATURNO | |
| _ 45 — | |
| También a Júpiter corresponden otros siete talismanes, for- | |
| mados de metal azul celeste, que es color distintivo de dicho pla- | |
| neta. | |
| Uno de los más importantes talismanes consagrados a Júpiter, | |
| es el que sirve para conocer los espíritus correspondientes a su na- | |
| turaleza, y principalmente aquellos cuyos nombres está escrito en | |
| este talismán, entre los cuales se cuenta "Parosiel", que es el se- | |
| ñor de los tesoros y enseña de qué manera pueden adquirirse. | |
| TALISMÁN DE JÚPITER | |
| A Marte se consagran seis talismanes de color rojo, entre los | |
| cuales el más principal, tiene tan grande eficacia, que llevándolo | |
| encima, no tan sólo nadie puede ofenderte, sino que los disparos | |
| de arma de fuego irán contra los que te los dirigen; cuando te ha- | |
| lles en la guerra, te será muy necesario y te dará victoria. | |
| También ejerce un dominio soberano sobre la tropa y sobre | |
| las multitudes, siendo grande su virtud para atraer los espíritus | |
| adictos al planeta que representa. | |
| Con lo indicado sobre el talismán de Marte se comprenderá | |
| que su uso es conveniente a los militares en general, y a todas | |
| aquellas personas que por azares de la vida, se vean envueltas en | |
| revoluciones y guerras. Esto no quiere decir que los demás mortales | |
| hayan de privarse de él, sino que, por lo regular, cuadra mejor | |
| a quienes se sienten inclinados a las guerras, pendencias, moti- | |
| nes y revoluciones. | |
| En el centro de este talismán, se halla colocado un pequeño | |
| dragón de ocho garras, cuya cara, mirada al derecho o al revés, | |
| tiene la figura de la de una persona. | |
| — 46 — | |
| TALISMÁN MARTE | |
| Siete son los talismanes consagrados al Sol y se hcirán de | |
| color amarillo. | |
| Uno de los más principales es el que posee la virtud mara- | |
| villosa de adquirir y conquistar los reinos y dominios ajenos. Es | |
| propio de los Reyes y grandes soberanos de la tierra. Alejandro | |
| Magno llevábalo en sus empresas guerreras. | |
| Este talismán puede ser usado a la vez que el anterior de | |
| Marte, por ser sus propiedades en cierto modo iguales, por cuya | |
| circunstancia puede decirse que sirven de complemento el uno | |
| al otro. | |
| Otro de los más importantes talismanes, consagrados al Sol, | |
| es el que posee la virtud de la invisibilidad, y si alguno estuviese | |
| en presidio, teniendo los hierros en los pies y en las manos, si hu- | |
| Primer talismán del sol Segundo talismán del sol | |
| — 47 — | |
| bierc adquirido la suprema perfección y llevarre este talismán., al | |
| instante se romperían las cadenas y quedaría libre. | |
| Son conocidos infinitos sucesos, a cual más maravillosos, pet" | |
| sonas perseguidas injustamente, que han sido libres por las vir- | |
| tudes de este talismán. | |
| A Venus se dedican cinco talismanes, de color verde. | |
| Uno de los más maravillosos es el que sirve para atraer los | |
| espíritus de Venus y lograr la persona que tú quieras o desees | |
| que te quiera. Su virtud es tal, que si ella se encontrase retenida | |
| de manera que no pudiese venir a verte, al invocar al talismán y | |
| ordenarle con una verdadera voluntad que haga venir a tu lado | |
| la persona querida, al momento lograrás tu deseo. Deberás, no | |
| obstante, tener muy presente que si fuera el interés y no el amor | |
| el que te guiase, no conseguirás nada. El talismán y los caracteres | |
| serán de tres metales: plata, cobre y latón. Lo bendecirás y exor- | |
| cisarás, llevándolo siempre contigo de día y de noche. | |
| Talismán de Mercurio | |
| Talismán de la Luna | |
| Si la persona que lo posea es merecedora de sus dones, y si | |
| el talismán está dotado de todas sus virtudes mágicas, puede te- | |
| ner la seguridad de que alcanzará, en amor, cuanto desee. | |
| Mercurio posee también cinco talismanes de los colores: ro- | |
| jo y verde, entre los cuales el más poderoso es el que sirve para | |
| adquirir la ciencia e inteligencia de todas las cosas creadas, tanto | |
| terrestres como celestiales, para saber los secretos más ocultos y | |
| para enviar los espíritus a cualquier parte que se quiera. | |
| Seis talismanes están consagrados a la Luna, siendo el más | |
| principal el que es útil para los que viajan. Es admirable contra | |
| los peHgros del agua. | |
| — 48-- | |
| EXPLICACIONES ÚTILES SOBRE TALES TALISMANES | |
| En su "archidocto mágico" explica Paracclso que es muy dig- | |
| no de notarse que los planetas nunca ejercen tan bien su influen- | |
| cia, sino por el intermedio de los siete metales que les son apropia- | |
| dos y que tienen simpatía por sus substancias. | |
| Al efecto, habiendo reconocido los sabios cabalistas que la | |
| sublime penetración de sus ciencias, cuales son los metales apro- | |
| piados a los planetas, han determinado el "oro" para el Sol, el | |
| domingo; la "plata" para la Luna, el lunes: el "hierro" para Marte | |
| el martes: el "azogue", para Mercurio, el miércoles; el "estaño | |
| para Júpiter, el jueves: el "cobre" para Venus, el viernes, y d | |
| "plomo" para Saturno, el sábado. | |
| Sobre este fundamento, los antiguos filósofos, entre ellos | |
| Moisés y Salomón, establecieron los sellos de los planetas. Si por | |
| cualquier concepto no fuera posible adquirir los metales adecua- | |
| dos, bastará con que se utilicen otros del mismo o parecido color, | |
| siempre que lleve una parte del que le corresponde a cada planeta, | |
| y que se forme el talismán bajo la influencia del mismo. | |
| Es conveniente saber también, que los maravillosos efectos | |
| de un talismán sólo pueden ser modificados por el predominio que | |
| ejerza sobre el otro talismán, de mayor virtud y fuerza, o por las | |
| cualidades y virtudes de la persona que le posea. Es decir, que si | |
| una persona es digna del talismán cuya posesión tiene, éste la fa- | |
| vorecerá mucho mejor que no a aquella que no sea digna de él. | |
| Deberá por lo tanto cada persona que use un talismán, hacerse | |
| merecedora de sus dones lo cual lograrán siendo modesta, humil- | |
| de y virtuosa. | |
| CAPITULO VI | |
| De los amuletos mágicos | |
| Desde los tiempos primitivos hasta el día, los sacerdotes de | |
| todas las religiones conocidas, han hecho uso de los amuletos | |
| mágicos como preservativo eficaz contra maleficios y enfermeda- | |
| des. Los árabes conserva esta tradición de tal modo, que no hay | |
| entre ellos, ya sea mujer, hombre o niño, quien no lleve un amu- | |
| leto sobre el brazo izquierdo o sobre el corazón. | |
| Esta costumbre se viene transmitiendo de padres a hijos, no | |
| sólo entre los árabes, sino que bien podría asegurarse que no hay | |
| un solo punto conocido en el globo, donde no se halle alguna per- | |
| sona que haga uso de ellos, ya sea en forma de piedra, ya en otra | |
| cualquiera, puesto que todas tienen el mismo objeto. | |
| Los efectos de los amuletos, así como los de los talismanes | |
| — 49 — | |
| debió Moisés las maravillas que obró en Egipto: el paso del Mar | |
| Rojo, la alimentación del pueblo hebreo por el desierto; por su | |
| virtud pudo también hacer brotar agua de una peña, hablar sobre | |
| el Monte Sinaí con el gran esoíritu de Dios, Alpha y Omcga de | |
| las ciencias cabalísticas y, finalmente, vencer y someter a los pue- | |
| blos aue hallaba a su paso. | |
| El sabio rey Salomón fue. sin duda alguna, después de Moi- | |
| sés, el que logró poseer más talismanes de gran poder y virtud y | |
| a ellos debió indudablemente, el gran dominio que ejerció sobre | |
| todo lo creado y su infinita sabiduría. | |
| Usándose con fe, preservan de hechizos y sortilegios, lo cual | |
| se debe a su misterioso poder, que ninqún maleficio puede destruir. | |
| Por esto deberá ponerse especial cuidado en colocarlos sobre los | |
| niños, tanto para preservarlos de influencias maléficas, cuanto, | |
| para que ellos reciban, además, las virtudes y benignas influen- | |
| cias del amuleto, que obrando sobre su infantil imaginación, les | |
| sugiera cosas agradables, formando con ellos un carácter tranqui- | |
| lo y bondadoso. | |
| DEL MODO DE PREPARAR LOS AMULETOS | |
| Para obtener buenos amuletos, es necesario conocer en pri- | |
| mer lugar las diferentes maneras de fabricarlos. | |
| Entre los árabes, la más usada es la que empleaba el sabio | |
| Alaka Bajamet Alaja que vivía en la Meca. Este célebre mago | |
| estaba constantemente al pie del altar de las ofrendas, sentado | |
| sobre una alfombra, según la costumbre usada por ellos. Allí bajo | |
| los auspicios y ayuda del gran sacerdote Mahometalit, escribía | |
| y grababa los amuletos, los cuales formaba sobre un pedazo de | |
| pergamino virgen, tomado de la piel de un corderillo blanco. | |
| La tinta que él usaba en los dibujtos, era preparada con san- | |
| gre que extraía de las venas de las vírgenes sacerdotistas, a la | |
| que agregaba savia de plantas sagradas y tinta mineral. La tinta | |
| mineral se hacía con una disolución de los siete metales que tie- | |
| nen la influencia y representación de los siete planetas. Una vez | |
| grabados y dibujados con los signos cabalísticos, se les perfuma- | |
| ba y colocaba sobre el altar de los siete sacrificios: luego se do- | |
| blaban en cuatro dobleces y se envolvían en un papel blanco que | |
| contenía algunos versículos del Corán escritos en árabe. A esto | |
| se agregaba una medalla, pasada antes por el fuego del sacrificio, | |
| con signos cabalísticos y se colocaba todo sobre una pequeña bol- | |
| sita de seda encarnada. Luego se perfumaba, con las plantas sa- | |
| gradas y olorosas, destinadas al profeta. | |
| — 50 — | |
| versículos del coran | |
| r | |
| ^M^> | |
| Sv^WP^ | |
| V | |
| La medalla es el símbolo de la abundancia, recibiendo la pro- | |
| tección del gran Nakir, el mayor entre los profetas que han con- | |
| sagrado su vida al estudio de las ciencias y al progreso de la hu- | |
| manidad. | |
| El amuleto se coloca sobre el brazo izquierdo o sobre el co- | |
| razón diciendo la siguiente invocación: "Boas, Tubaliaón, Eluar, | |
| Adonay, Adonay, Adonay, Jarua. Menaat, sedme propicios y li- | |
| bradme de todo mal. lo mismo en mi cuerpo como en el alma." | |
| La forma indicada es la más corriente entre los árabes, tenien- | |
| do algunos amuletos virtudes tan raras, que el mortal que los po- | |
| see adquiere el don de fascinar a los animales, como lo hacen con | |
| las serpientes, leones, panteras, etc., ejerciendo sobre ellos una es- | |
| pecie de encanto mágico que les permite dominarlos por completo. | |
| AMULETO CONSTELADO | |
| Este amuleto se forma de un trozo de pergamino virgen en el | |
| cual se dibujará con tinta encamada un círculo grande, y con tinta | |
| plateada mezclada con goma arábiga, otro más pequeño. Dentro de | |
| - 51 — | |
| AMULETO CONSTELADO | |
| na^»*^ | |
| estos círculos se harán doce divisiones de dos rayitas cada una y | |
| se colocará en cada división uno de los signos del Zodíaco. En el | |
| centro se formará la estrella trazando cada uno de sus rayos con | |
| uno de los colores del arco iris, escribiendo también sobre ellos | |
| nombres de los planetas. Estos nombres y los de los metales que | |
| van entre los rayos, han de ser escritos cada uno con tinta del | |
| metal que representa. | |
| En el centro de la estrella se dibuja la imagen del Sol, y tanto | |
| éste como sus rayos, irán hechos con tinta de oro y amarillo rojo. | |
| Toda la operación indicada debe hacerse de noche y en la | |
| hora de cada planeta, se dibujará éste y el nombre del metal que | |
| le representa. | |
| Los dibujos del centro deberán principiarse el lunes con la | |
| Luna, para podpT terminar el domingo con el planeta Sol. | |
| Luego se agrega una hoja de papel de plata y otra de oro, | |
| o bien una planchita o moneda de cada metal, se coloca y se dobla | |
| el pergamino en cuatro dobleces, envolviéndole en un papel blan- | |
| co con los versículos del Corán que se exponen en el dibujo. | |
| Todo esto, cuidadosamente envuelto, se coloca sobre una bol- | |
| sita de seda verde y se expone a la influencia de los astros como | |
| se dirá en el capítulo siguiente que trata del modo de adquirir pa- | |
| ra los talismanes y amuletos las buenas influencias de los planetas. | |
| — 52 — | |
| Hay quien agrega ya una piedra imán, un diente de un ahor- | |
| cado, a una cabeza de ajos, etc., con la cual se consigue mavor vir- | |
| tud pero no es de absoluta necesidad, y no siempre se pueden ad- | |
| quirir esos objetos. | |
| Con este amuleto está uno libre de ser herido por arma de | |
| fuego, puesto que las balas se vuelven contra quien las dispara o | |
| no sale el tiro. ( 1 ) | |
| AMULETO EVANGÉLICO.— Es bastante corriente entre | |
| los cristianos el uso de este amuleto, formado por un pequeño li- | |
| bro que contiene impresos los cuatro evangelios. Estos se han de | |
| leer en presencia del niño, por un sacerdote, bendiciéndolos con | |
| agua exorcisada. Se coloca el librito en una bolsa de raso verde o | |
| azul, y se cose en la ropa del niño, sobre el costado izquierdo por | |
| la parte interior. | |
| Es muy eficaz para evitar que los niños reciban influencias ma- | |
| léficas tales como sortilegios, hechizos, mal de ojo, etc., que produ- | |
| cen a los mismos, enfermedades incurables y, a veces, la muerte. | |
| CAPITULO VII | |
| De la manera de lograr que los amuletos y talismanes posean | |
| virtudes y eficacia | |
| Para dotar de las necesarias virtudes a los talismanes y amu- | |
| letos, es conveniente que la persona que haya de usarlos, dedique | |
| durante treinta noches, la hora de diez a once, a la contemplación | |
| de los astros, exponiendo el tahsmán colocado sobre un pequeño | |
| plato nuevo, para que reciba las benéficas influencias. La mitad | |
| del tiempo, o sea, media hora, lo pondrá de un lado y la otra mi- | |
| tad de otro. | |
| Cada noche recitará en esta hora cuatro veces la siguiente | |
| plegaria, teniendo colocada la mano derecha sobre el talismán o | |
| amuleto y la mirada fija al cielo estrellado. | |
| "Dirigid vuestros efluvios ¡oh astros soberanos! hacia este | |
| pedazo de metal (o pergamino) que os representa en este planeta | |
| llamado tierra y dotadle de todas las virtudes y cualidades que sean | |
| precisas, para que tenga el absoluto poder de dominar sobre los | |
| ijuenos y malos espírits, según sea mi deseo; para que pueda por | |
| vuestro favor y mediación vencer todos los contratiempos de la | |
| (1) A este efecto mencionaremos el siguiente caso descrito por | |
| im viajero inglés que fue testigo presencial. Un jefe árabe oponía a | |
| los disparos de los fusiles sus amuletos y éstos no disparaban, aun | |
| cuando caía el gatillo. Apuntaban a otro lado y entónese salía el tiro | |
| con gran estrépito. | |
| — 53 — | |
| vida, adquirir riquezas y poderío, no ser molestado* ni vencido por | |
| personas ni por espíritus, estar libre de maleficios, encantos y de- | |
| más sortilegios. Que nadie pueda darme mal o daño y que posea | |
| un absoluto dominio sobre los astros, los elementos de la tierra, los | |
| espíritus y las personas. Ruego también a los buenos espíritus de | |
| luz, Adonay, Ariel, Jehová y Mitratrán, le adornen de los dones | |
| de la sabiduría, a fin de que por sus mágicas virtudes logre yo | |
| cuanto me proponga". | |
| "Segunda vez pido a los astros, elementos y espíritus creados, | |
| que escuchen mi ruego en esta solemne hora, y que le doten de la | |
| gracia, para que por su medio logre yo cuantas maravillas me pro- | |
| ponga, siempre en obra del bien propio y de mis semejantes". | |
| Es necesario para alcanzar los beneficios que se deseen por | |
| medio de talismanes y amuletos, adquiriendo la suprema perfec- | |
| ción por la práctica constante de las virtudes. A este fin es conve- | |
| niente estrechar la pereza haciéndose diligente; la lujuria, deberá | |
| cambiarse por la castidad o el uso moderado de los placeres; la | |
| vanidad y el orgullo, se trocarán en paciencia y humildad y asi | |
| sucesivamente. A medida que vayamos corrigiendo nuestros de- | |
| fectos, adelantaremos en el camino de la suprema perfección que | |
| es la que nos hará dignos de adquirir el don de dominarnos a nos- | |
| otros y subyugar a nuestra voluntad y albedrío cuonto encierra | |
| la creación, tanto en lo espiritual como en lo material. | |
| No deben olvidarse las advertencias hechas de ser pacientes | |
| y sufridos, pues faltando estas virtudes será difícil la posesión de | |
| la ciencia secreta y de la verdadera sabiduría que sólo se alcanza | |
| a fuerza de perseverancia en la investigación de las cosas natu- | |
| rales y espirituales. | |
| CAPITULO VIII , | |
| El espejo secreto de Salomón | |
| Es muy importante que sepáis cómo se hace el espejo de que | |
| se sirvieron los sabios cabalísticos siguiendo al gran Salomón, hijo | |
| de David, que estuvo dotado de la sabiduría y poseyó las ciencias | |
| ocultas. | |
| Este espejo se hace en cuarenta y ocho días, comenzando por | |
| una luna nueva hasta el plenilunio de la siguiente. | |
| Veréis en este espejo todas las cosas ocultas que deseéis, si | |
| así es la voluntad de los espíritus superiores. | |
| Durante este tiempo no cometeréis ninguna acción mala, ni | |
| tendréis ningún mal pensamiento y haréis muchas obras de piedad | |
| y de misericordia. | |
| — 54 — | |
| Tomad una placa luciente y bien pulimentada de acero, y es- | |
| cribid encima en los cuatro extremos, estos nombres: "Jehovan", | |
| "Eloim", "Mitratón", "Adonay" y poned dicha lámina de acero | |
| en un lienzo bien limpio, blanco y nuevo, y cuando veáis la luna | |
| nueva y a la primera hora después de haberse puesto el sol, acer- | |
| caos a una ventana y mirando al cielo y a la luna con devoción | |
| decid: "¡Oh, rey eterno y universal! Tú que dominas sobre todas | |
| las cosas y eres sabedor de todos los misterios, dígnate conceder- | |
| me el don de la mirada que todo lo ve y haz que se digne el ángel | |
| Azrael aparecérseme en este espejo." | |
| Tened preparados carbones nuevos, hechos de madera de | |
| laurel y encendidos, arrojad sobre ellos, por tres veces, perfume | |
| y decid: | |
| "En este, por este, y con este espejo, pienso y deseo ser sa- | |
| bio, por la voluntad suprema, y por la intermediación del ángel | |
| de luz Azrael". | |
| Decid esta invocación tres veces, al arrojar los perfumes, des- | |
| pués de lo cual, soplad sobre el espejo y recitad esta oración: | |
| "Ven, Azrael, y complácete en hacerme compañía en el nom- | |
| bre del que todo puede y lo ordena con sabiduría infinita". | |
| "Ven Azrael, en el nombre sacratísimo de Jalma; ven en mi | |
| nombre a este espejo y con amor alegría y paz, muéstrame las | |
| cosas que permanecen ocultas a mis ojos". | |
| Después de recitada esta invocación, elevad los ojos al cielo | |
| y decid: | |
| "¡Oh, Espíritu Supremo, que pones en concertado movimien- | |
| to todas las cosas: oye mis votos; séate agradable mi deseo! Or- | |
| dena a Azrael que comparezca en este espejo y llenará de satis- | |
| facción a este tu siervo, que te bendice a Ti que reinas excelsa- | |
| mente por todos los siglos. Amén". | |
| Cuando hayáis recitado estas invocaciones, pondréis la mano | |
| izquierda sobre el espejo y extenderéis a la derecha sobre el espa- | |
| cio infinito. Repetiremos esta ceremonia durante los 48 días, al | |
| fin de los cuales o acaso antes, se os aparecerá el ángel Azrael, | |
| bajo la figura de un hermosísimo niño. Entonces podéis pedirle | |
| lo que queráis que os muestre en el espejo mágico. | |
| CAPITULO IX | |
| Nigromancia o arte de evocar a los muertos | |
| Se ha hablado mucho sobre las invocaciones y consultas acer- | |
| ca de las cosas del porvenir por medio de los manes, que hacían | |
| aparecer los muertos, a quienes querían consultar sus sombras. | |
| — 55 — | |
| Esta clase de adivinación se practicaba con gran fervor en- | |
| tre los griegos, quienes recibían oráculos, esto es, respuestas cier- | |
| tas sobre el porvenir. | |
| Existían mágicos que presidían estas prácticas y esos mági- | |
| cos exigían que los sacrificios fueran hechos a los manes del di- | |
| funto, a fin de tenerlos propicios, sin lo cual permanecían sordos | |
| a las preguntas que se les hacían. | |
| Habiendo consultado Saúl a una nigromántica, ésta hizo ver | |
| la sombra de Samuel, que le predijo toda suerte de cosas. | |
| El emperador Basilio, que reinó en Constantinopla, habiendo | |
| perdido a su hijo Constantino a quien amaba infinitamente, se | |
| consagró a la Nigromancia y por los consejos de un monje heré- | |
| tico llamado Santabrenus consiguió hacer aparecer un espectro | |
| que tenía una grandísima semejanza con su hijo. | |
| En Salamanca y en Toledo, siglos pasados, existían escuelas | |
| de Nigromancia en profundas cavernas, a donde acudían no po- | |
| cos sabios. | |
| Para evocar los muertos se ha de llevar colocado el anillo de | |
| Salomón en el dedo corazón de la mano derecha, y después de ele- | |
| var el espíritu a Dios, se colocará la mano sobre la parte del co- | |
| razón del cadáver y se dirá: "Yo te conjuro, criatura que fuiste | |
| y ya no eres, de parte de los espíritus cuyos nombres lleva graba- | |
| dos este anillo mágico e imantado, que atiendas a mi llamamiento | |
| y contestes a las preguntas que voy a hacerte". | |
| Talismán divino. | |
| _ 56 — | |
| "Segunda y tercera vez te conjuro a que tus labios formulen | |
| las respuestas que te pido, por el poder maravilloso de este sagra- | |
| do anillo, representación del que Salomón poseyó durante su vida". | |
| Teniendo tu mano sobre su corazón, le preguntarás, y si eres | |
| digno y virtuoso, te obedecerá en el acto. | |
| Círculo para la consagración de los talismanes | |
| INVOCACIONES, PACTOS Y EXORCISMOS | |
| Al que leyere: | |
| No habrá de olvidar el que intente poner en práctica los ex- | |
| perimentos que aquí le han de ser revelados, que precisa estar lim- | |
| pio de impurezas que ha de poner toda su fe y voluntad en las | |
| cerenonias y conjuros, que ha de ser temerario en sumo grado, | |
| sin dejarse impresionar si algunos espíritus malévolos tratan de | |
| notificarle para que desista de su empresa. El que tenga fe y te- | |
| meridad, llegará a conseguir el dominio de las cosas maravillosas: | |
| pero el que sea temeroso y apocado de ánimo se expone a ser | |
| atormentado y mortificado, sin conseguir beneficio ninguno. | |
| — 57 — | |
| Hecha esta declaración, que puede servir de prólogo, pasa- | |
| remos a explicar las diferentes clases de seres sobrenaturales coa | |
| quienes habremos necesariamente de tratar, si ponemos en prác- | |
| tica las indicaciones que se hallarán en el curso de la obra. | |
| CAPITULO I | |
| De los espíritus en general | |
| Los espíritus se dividen en varias clases siendo por lo tanto | |
| diversas sus facultades y condiciones. | |
| El espíritu Supremo o Creador es el que todo lo rige y go- | |
| bierna, y a El están sujetas de un modo absoluto todas las cosas | |
| creadas, así espirituales como materiales. | |
| A sus inmediatas órdenes, y como jefes principales, se hallan | |
| los espíritus superiores a los cuales siguen en relación de su cate- | |
| goría, los medios e inferiores. Cada espíritu reúne cualidades y | |
| acepciones distintas. Los hay celestes, aéreos, terrestres e infer- | |
| nales, denominándose, según sus condiciones, de protección, mi- | |
| sericordia, tentación, de bien y de daño. | |
| Cada uno llena su misión especial en el universo y todos en | |
| absoluto rinden culto y obediencia al Supremo Creador y Espíri- | |
| tu Soberano. | |
| Es regla general en todas las regiones, admitir como verdad | |
| fija la existencia del espíritu del bien y del mal, haciéndolos an- | |
| tagónicos entre sí. Esto no lo puede admitir la ciencia sagrada | |
| de la verdadera magia por la razón de que el bien y el mal soh | |
| el complemento de todas las cosas. Así como no hay placer sin | |
| dolor, así en toda la creación tiene por necesidad que existir lo ab- | |
| soluto y lo relativo, que es su complemento. Puede asegurarse, por | |
| lo tanto, que el bien está unido al mal, la dicha a la infelicidad, la | |
| pena o la alegría, la vida a la muerte, el espíritu a la materia, el | |
| alma al cuerpo, el calor al frío, la luz a la obscuridad, y a este | |
| tenor se podrían enumerar infinitos asuntos. | |
| Los espíritus pueden ser, individualmente, buenos o malos, | |
| de luz o tinieblas; pero todos absolutamente llenan su misión con | |
| arreglo a las leyes que tuvieron en su creación. Así se comprende | |
| que los espíritus de tentación, se dediquen a tentar; los de mi- | |
| sericordia y protección a proteger, etc. Los llamados celestes re- | |
| siden en el cielo, los aéreos en el aire, los terrestres en la tierra» | |
| y los infernales en sus guaridas. | |
| Aparte de que cada uno llena una misión, como ya se ha di- | |
| cho, todos, sin embargo deben respeto y obediencia al Espirita | |
| Supremo, cuyo nombre es Jehová en hebreo. Alpha y Omega Cft | |
| — 58 — | |
| caldeo. Alá entre los moros, y Dios entre los cristianos. En los | |
| trabajos se puede invocar a todos, pero deberán llamarse única- | |
| mente los de una u otra cualidad, según la clase de petición que | |
| se haya de hacer. | |
| Es decir, que cuando el conjuro sea de tentación se llamará | |
| a los de tentar; cuando sea de agrado o amor a los de agradar: | |
| si es de bien, a los buenos; y si de mal a los malos, o de daño; | |
| y así sucesivamente. | |
| Los espíritus buenos dominan siempre sobre los malos; no | |
| así éstos sobre aquéllos, por tenerlo asi dispuesto el Soberano Ha- | |
| cedor, a quien todos rinden una obediencia absoluta. | |
| Téngase muy presente que el signo de la cruz, llamado signo | |
| de redención, tiene tal virtud y fuerza sobre los malos espíritus, | |
| que no pueden resistir su vista, y únicamente hallándose aposen- | |
| tados dentro de una persona o animal impuro, o bien obligados | |
| por la fuerza de algún conjuro o invocación, es como pueden per- | |
| manecer a su lado. | |
| Para invocar a los espíritus de luz o celestes, tampoco de- | |
| berá usarse por ser para ellos un signo de gran veneración y res- | |
| peto, dando por resultado que su contemplación les extasía y sub- | |
| yuga, sin dejarles prestar atención a ninguna otra cosa. Por esto | |
| se ha indicado que la cruz deberá retirarse de todas las ceremonias | |
| mágicas y únicamente podrá usarse en los experimentos o en las | |
| invocaciones que se hagan a los principales espíritus celestes su- | |
| periores. Hechas estas advertencias, se indicarán las diferentes | |
| jerarquías y nombres de los espíritus a los cuales se habrá de in- | |
| vocar según las experiencias que quieran ejecutarse. | |
| CAPITULO II | |
| DE LA jerarquía DE LOS ESPÍRITUS | |
| El Espíritu Supremo | |
| El Espíritu Supremo es el Hacedor de todo lo creado, sobre | |
| e\ cual nadie tiene mando, y a quien todos deben obediencia, su- | |
| misión y respeto. Es tan inmensa y tan grande, que no hay un | |
| solo átomo en toda la creación a donde no llegue su misterioso | |
| fluido. | |
| Del Espíritu Supremo se derivan todos los demás espíritus, | |
| puesto que éstos no son en realidad sino partes del gran todo. Por | |
| esta razón la ciencia mágica demuestra que si bien los espíritus | |
| se dividen en varias clases, todo a medida que se van perfeccio- | |
| aando y una vez llenada la misión que el Supremo Creador les | |
| — 59 — | |
| ha encomendado, vuelven de nuevo a identificarse con él. | |
| Todo en el universo constituye una vida i'mica, animada por | |
| el Espíritu Divino y nada existe en realidad que no sea por él | |
| alimentado. | |
| Bien, puede, por lo tanto, llegarse a la afirmación absoluta | |
| de que el Espíritu Supremo es eterno e infinito, que todo lo rige | |
| y dispone, siendo a la vez la causa de las causas y principio de | |
| todo lo creado. | |
| Para El no existe tiempo, espacio ni medida, y aunque es di- | |
| fícil poder expresar su grandeza, trataremos de hacer algunas ob- | |
| servaciones que nos den una ligera idea de su inmensidad y de | |
| la obra y maravillas de la creación. | |
| Figúrese el lector, por un momento, que se propone empren- | |
| der un viaje a través del espacio infinito. Pues bien: admitiendo | |
| como punto de base la velocidad de la luz, que camina con una | |
| rapidez de 77,000 leguas por segundo, y tomando la tierra como | |
| punto de partida, hará cuenta de que se dirige a un punto cual- | |
| quiera del espacio. Al primer segundo habrá recorrido 77,000 le- | |
| guas, al segundo 1 44,000 y a los cien 770,000. Con esta velocidad | |
| maravillosa en un minuto de viaje se estará a la distancia de la | |
| tierra de 4.420,000 leguas. | |
| Siguiendo esta marcha durante días, meses, años y siglos, se | |
| habrán recorrido miles de millones de leguas, cuyo cálculo no hay | |
| posibilidad de determinar pero con ser esto tan maravilloso resul- | |
| taría que después del espacio recorrido y aun continuando con la | |
| misma velocidad durante millones de años, no se llegaría jamás | |
| al límite de lo infinito, por la sencilla razón de que lo infinito no | |
| tiene límite. Así se debe considerar al espíritu soberano, puesto | |
| que es eterno, y lo eterno no tiene principio ni fin. Por lo tanto y | |
| habiendo demosrado que este espíritu lo llena y lo vivifica todo, | |
| puede calcularse lo difícil que ha de ser a los hombres expresar | |
| ni comprender su inmensidad. | |
| Las palabras "infinito", "eternidad", y "Ser Supremo", esca- | |
| pan por completo a la penetración humana, puesto que nuestra | |
| inteligencia es demasiado limitada para poder definirlas. | |
| Goethe a Eckerman decía: El Ser Supremo es incomprensi- | |
| ble al hombre; no tiene de El más que un sentimiento vago, una | |
| idea aproximada, lo cual no quita que estemos tan identificados | |
| con la divinidad, que puede decirse que ellas nos sostiene; que en | |
| ella vivimos y por ella respiramos. Sufrimos y gozamos, según las | |
| leyes eternas, ante las cuales representamos a la vez un papel ac- | |
| tivo y pasivo. Poco importa que lo reconozcamos o no. Él niño | |
| saborea el dulce sin inquietarse en saber quien lo ha hecho, y el | |
| — 60 — | |
| FIGURA Y FIRMA DE LOS ESPÍRITUS CELESTES | |
| SUPERIORES | |
| Adonay | |
| Eloim | |
| JchovaiD | |
| Mttraton | |
| Airael | |
| Eloy | |
| y'?' | |
| Mtlech | |
| Jñt | |
| Ariel | |
| Zenaoth | |
| V | |
| CL — | |
| pajarillo picotea la cereza sin pensar de qué ha brotado. ¿Qué | |
| sabemos de la idea de Dios, ni qué significa en definitiva esta es- | |
| trecha intuición que tenemos del Ser Supremo, aunque se le desig- | |
| nara, como los turcos con un ciento de nombres quedaría infini- | |
| tamente debajo de la verdad: ¡tan innumerables son sus atribu- | |
| tos!. . . Como la divinidad se manifiesta no solamente en el hom- | |
| bre, sino igualmente en la naturaleza entera y en los acontecimien- | |
| tos del mundo, la idea que podemos formarnos de ella, es de todo | |
| punto insuficiente. | |
| Hecha esta hgera explicación sobre el Espíritu Supremo, pa- | |
| saremos a tratar de los espíritus celestes, según su importancia y | |
| jerarquía. | |
| Para la mejor comprensión de los capítulos sucesivos, expo- | |
| nemos a continuación dos tablas que contienen las figuras de lo« | |
| principales espíritus de luz, y los signos que emplean para firmar | |
| sus pactos con los hombres. | |
| CAPITULO III | |
| Espíritus superiores | |
| Espíritus Superiores son aquellos que se consideran primero» | |
| en categoría y que tienen por lo tanto la potestad de mandar so- | |
| bre los demás que se hallan en inferior escala. | |
| El primero de todos es Adonay, llamado Ángel de Luz, que | |
| recibe directamente del Ser Supremo las órdenes que ha de tras- | |
| mitir a los demás. | |
| A su inmediato servicio y con idéntica potestad, hay otros | |
| dos, cuyos nombres son Eloin y Jehovam, que tienen la misión de | |
| hacer cumplir los mandatos que Adonay recibe y que ellos trans- | |
| miten a su vez a los espíritus encargados de su ejecución. | |
| Luego siguen en jerarquía Mitratón, Azrael, Astroschio, | |
| Eloy, Milech, Ariel y Zenaoth, que también tienen a sus órdenes | |
| otros muchos espíritus que les rinden gran obediencia absoluta. | |
| De aquí se deduce que van ascendiendo en categoría a pesar | |
| de ser considerados como espíritus superiores, por lo que bien po- | |
| dría denominárseles de primera, segunda y tercera magnitud, sien- | |
| do el principal de todos el gran Adonay, o el Ángel de Luz, como | |
| se ha dicho. | |
| A continuación daremos una idea aproximada de los espíritus | |
| — 62 — | |
| celestes que puede decirse forman verdaderos ejércitos, tanto por | |
| su organización, como por la obediencia con que ejecutan las ór- | |
| denes que reciben de sus superiores. | |
| CAPITULO IV | |
| De los espíritus celestes | |
| Llámanse espíritus celestes a los aue habitan el firmamento | |
| y los astros que giran por el espacio. Sus funciones son presidir | |
| el destino de cada mortal y dirigir los acontecimientos que le con- | |
| demen, conforme a la voluntad del Divino Creador. Por eso los | |
| espíritus celestes están al abrigo de todas las emboscadas de los | |
| genios dañinos. | |
| Cada espíritu celeste no puede obrar con arreglo al astro | |
| a qtie corresponde y según lo que le permite la omnipotencia divi- | |
| sa, porque Dios sólo le da el poder de obrar. Por esta razón, di- | |
| chos espíritus no pueden emprender nada sino bajo la dirección | |
| divina y sólo cosas que conducen a un buen fin, como lo confirma | |
| la historia del mundo desde su creación. | |
| Hay siete gobernantes que tienen funciones diferentes. Sus | |
| astros visibles son: Aratón. Bethor, Praleg. Och, Hageth, Ophiel | |
| y Phul, a los cuales se les atripuyen las condiciones siguientes: | |
| lo. Aratrón, tiene el poder de cambiar instantáneamente en | |
| piedras o metales objetos diferentes y al contrario, por ejemplo: | |
| convierte el carbón en oro y viceversa; enseña la Alquimia, la Ma- | |
| gia, la Física, hace invisibles a los seres y da larga vida. | |
| 2o. Bethor, confiere las altas dignidades acerca del hombre | |
| a los espíritus que le dan respuestas exactas, transporta los obje- | |
| tos de un lugar a otro, proporciona piedras preciosas y prolonga | |
| la vida indefinidamente, si Dios lo permite. | |
| 3o. Phaleg, pertenece a los atributos de Marte, establece la | |
| paz y eleva a las altas jerarquías militares a quienes han recibido | |
| su marca. | |
| 40. Och. preside a los atributos del Sol, y da larga vida y | |
| salud, distribuye la sabiduría, enseña la medicina y da el poder de | |
| cambiarlo todo en oro puro, y en las piedras más preciosas. | |
| 5o. Hageth, bajo la influencia de Venus da muy grande | |
| hermosura a las mujeres que honra con su protección, les distribu- | |
| ye todas las gracias, cambia el cobre en oro y al contrario. | |
| 6o. Ophiel, posee el poder de la transmutación metáh'ca. | |
| hasta el astro Mercurio; da el medio de transformar la plata en | |
| oro, transformación en que se funda, según la Alquimia, la gran | |
| piedra filosofal. | |
| — 63 — | |
| 7o. Phul, gobierna las regiones lunares. Su potencia se ex- | |
| tiende a la curación de infinitas enfermedades, cambia todos los | |
| metales en plata, protege al hombre que navega y da larga y po- | |
| derosa vida. | |
| No olvidar jamás que todo es posible a quien tiene fe y vo- | |
| luntad, y que por el contrario, nada conseguirá quien carezca de | |
| ambas cosas. No hay obstáculos mayores que los que operen el | |
| aturdimiento, la ligereza, la inconstancia o la frivohdad, el des- | |
| arreglo y las pasiones desordenadas. | |
| Quien quiera poseer el don de la magia, tiene que ser antes | |
| que todo hombre honrado, virtuoso, constante en sus palabras y | |
| en sus acciones, firme en todos los trabajos, prudente y avaro so- | |
| lamente de su sabiduría y creyente leal en la empresa que acomete | |
| Hecha, la anterior digresión por considerarla de verdadera | |
| utilidad, pasaremos a tratar de los gnomos. | |
| CAPITULO V | |
| Los gnomos | |
| Tras la especificación hecha de toda clase de espíritus deta- | |
| llando los elementos que pueblan, propiedades y funciones que | |
| tienen encomendadas según sus instintos innatos o impuestos por | |
| el Rey de los Ámbitos, manera de suplicar su concurso en nuestras | |
| empresas mágicas, etc., vamos a tratar ahora de otros seres tam- | |
| bién espirituales pero que, desligados en todo de los anteriores, | |
| forman una nueva legión y obran y accionan con libertad abso- | |
| luta en relación a los demás. | |
| Gnomos, es el nombre de estos espíritus y están definidos por | |
| Arbatel en los anales de la magia, para conocimiento de sus se- | |
| cuaces del siguiente modo: los espíritus guardadores de tesoros, | |
| íntim.os a la humanidad, de la cual forman parte integrante, son | |
| invulnerables a nuestros encantamientos más sutiles. | |
| Esta acotación, escrita de puño y lera del gran Arbatel, ha | |
| sido generalmente mal interpretada en una de sus partes más sig- | |
| nificativas, debido a la poca ciencia comprensiva de los genios que | |
| han tratado tan escabrosa rama del saber, y es, en lo relativo al | |
| principio del versículo antes mencionado, pues debo advertir que | |
| las sentencias y máximas inscritas en el Libro Rojo, obra maestra | |
| de Arbatel, está en árabe y doy la traducción para aquellos que, | |
| no impuestos en los secretos de este arcano, no puedan por sí so- | |
| los, a la voz de un conjuro, hacerse con el original, libro raro, es- | |
| crito en hojas de pergamino, que Olympiadoro y Sinesio ensayaron | |
| en balde de copiar, por la sencilla razón de que a medida que escri- | |
| — 64 — | |
| bían. se iban borrando los caracteres; sin embargo, tal fue el em- | |
| peño de ambos por conocerlo, que consiguieron retener en la me- | |
| moria algunos párrafos, los cuales les fueron muy útiles en sus ex- | |
| perimentos de alquimia logrando hacer artificialmente oro y bri- | |
| llantes. Mas, apartándonos de digresiones, diremos que la califi- | |
| cación de guardadores de tesoros a que antes aludiéramos es la | |
| hiperbólica y de sentido figurado, pues su autor no sólo se refiere | |
| a los tesoros que se hallan ocultos en forma de minerales, piedras | |
| preciosas, moneda acuñada, etc., sino también a la inteligencia del | |
| hombre que, bien entendido, es la riqueza mayor de que estamos | |
| dotados los mortales y de la cual se convierten en sus más fieles | |
| guardianes, dirigiéndola por el camino de la suprema perfección. | |
| Tenemos no obstante, que dar una suscinta explicación a | |
| aquellos incrédulos que hacen supeditar el libre albedrío de estos | |
| espíritus a la materia; y al efecto exponemos lo siguiente: | |
| — El espiritu — dice el doctor Hermán Scheffer — • no es otra | |
| cosa que una fuerza de la materia, resultando inmediatamente de | |
| la actividad nerviosa: más objetamos con Flammarión, ¿de dónde | |
| viene esa actividad ner\'iosa?, ¿qué es sino el espíritu el punto | |
| donde radica esa potencia? ¿Acaso es el alma la que obedece y se | |
| somete al cuerpo o éste al alma. . .? | |
| Dogmas son que caen por su base y a los que no debemos | |
| dar importancia aunque hayan sido sostenidos por eminencias | |
| como Laugel, Maleschott. Bücher y otros afamados profesores. | |
| Téngase presente que nuestro espíritu se halla constituido de | |
| tal modo, que en su composición entran una inmensidad de peque- | |
| ños espíritus, que trabajan constantemente en el desarrollo de | |
| nuestras ideas y éstos en relación directa con los gnomos son los | |
| que producen en nuestra alma sensaciones de placer, alegría, va- | |
| lor, cariño, simpatía, temor, tristeza y otras muchas que sin dar- | |
| nos cuenta exacta de su origen, se apoderan de nosotros de un | |
| modo absoluto. | |
| Estos espíritus son tan diminutos que para hacer su compara- | |
| ción, habríamos de decir que parecen átomos ( 1 ) , lo cual no es | |
| obstáculo para que sean tan exactos en el cumplimiento de su de- | |
| ber, que tan pronto como aparecemos a la faz del orbe y aspira- | |
| mos el primer hálito de vida, ya somos víctimas de su benéfica in- | |
| vasión, que nos acompaña y dirige hacia el término del destino | |
| que la providencia nos señaló de antemano. | |
| Tan complejo, amplio e importante es ese papel que desem- | |
| peñan en nuestra existencia, que casi podemos decir que depen- | |
| (1) Véase el capítulo siguiente que trata de "lo infinito". | |
| — 65 — | |
| demos de ellos, sin temer el arrepentimos y, por razón natural, | |
| son los que debiéramos conocer para explicarnos muchos de los | |
| fenómenos que nos suceden y que hasta ahora han quedado sia | |
| explicación categórica. | |
| La residencia de los gnomos son las ondas aéreas y, como | |
| sus moradas, nunca están en reposo. Además tienen la propiedad | |
| de penetrar por todos los poros de la tierra y hasta se filtran en | |
| el corazón de las montañas. | |
| Tienen un poder omnímodo sobre la imaginación del hombre, | |
| son su égida en los peligros, su inspiración en la duda, su horós- | |
| copo de lo futuro; de ahí vienen las preocupaciones que tenemos, | |
| las cuales siempre suelen ser ciertas. | |
| Es el céfiro transmisor de las órdenes, demandadas o ruegos | |
| de los hombres a los espíritus de éstos entre sí, y tal es su con- | |
| vicción de lo bueno y lo malo, que sí va en perjuicio de los seres | |
| racionales la voz que arrastran a su destino, tratan de librarse de | |
| su posible carga, chocando con los obstáculos que encuentran a | |
| su paso, desbaratando de este modo el poder de los espíritus no | |
| congéneres, los cuales nada pueden hacer para contrarrestar sus | |
| impulsos justicieros, pues como ya hemos dicho, los gnomos tienen | |
| por misión principal, velar por el equilibrio de los talentos amena- | |
| zados de las fastuosas maravillas de los espíritus malignos. | |
| También hemos hecho notar que la influencia o acción de Io$ | |
| gnomos es ejercida sobre el cerebro, y por lo tanto, ellos son los | |
| cngendradores de la ilusión de los sentidos. | |
| Quieren al hombre y le proporcionan una vida inmaterial, le | |
| hacen soñar y le enseñan a sentir, porque no es verdad como se | |
| cree que el sueño no sea más que una retrotracción de pensamien- | |
| tos ya impresos en nuestra masa encefálica, no; la imaginación | |
| es incesante como los mismos gnomos que la incitan a funcionar, | |
| estando dispuesta a crear en todo momento y si faltase esta me- | |
| cánica, la materia se confundiría, hasta el momento en que llegase | |
| su transformismo total, que no sería lejano. | |
| Únicamente pueden existir diferentes grados de actividad | |
| mental o relativo reposo en relación al género de células que vi- | |
| bran en nuestro entendimiento, pudiendo afirmarse que cuanto | |
| más en contacto esté el objeto o imagen, causa del movimiento | |
| fisiológico, con lo material y mundano, más agitado está el siste- | |
| ma nervioso, en virtud de estar en tensión más número de ner- | |
| vios de la prodigiosa fábrica de nuestros organismos. | |
| ¿Pensáis por ventura que esas inmensas moles de granito cu- | |
| ya geognosia son, en su mayor parte pequeños cristales de cuerzo | |
| — 66 — | |
| feldespato, mica y ortosa, que se elevan a infinidad de metros | |
| sobre el nivel del mar, permanecen inmóviles y en reposo absoluto. | |
| Pues no; ¡vibran todas sus moléculas, por razón de la cohesión y | |
| expansión de los átomos en que el éter imprime su movimiento y | |
| vacilaréis ahora si os digo que la materia viva es incesante en sus | |
| fases cuando hasta las masas, inanimadas aparentemente no lo | |
| son? y más aún, si confesáis que la materia organizada está cons- | |
| tantemente en vigor ¿qué diréis de los espíritus en cuya substan- | |
| cia se sintetizan estas cualidades y una poderosa de que carecen | |
| el resto de los elementos del cosmos?. . . | |
| Nada más bello que abandonarse a estos espíritus que nos | |
| proporcionan placeres quizá platónicos, porque nuestro ser no dis- | |
| fruta al unísono del alma, pero ésta se purifica y aprende a pen- | |
| sar en lo divino o sobrenatural cuando transpórtannos estos gracio- | |
| sos espíritus en alas del deseo a regiones ignotas y nos hace expe- | |
| rimentar mil sensaciones que nos sobrecogen de respeto haciendo | |
| brotar en nuestra mente ideas vagas como bosquejos de una feli- | |
| cidad anhelada que empieza a conseguirse. | |
| Hacen arrugar nuestra frente acreditando utopías posibles | |
| para nosotros que empezamos a esclarecer con su luz germinadora | |
| y gozamos un éxtasis embelesador elevándonos cada vez más al | |
| sol esplendente de la verdad, el que brilla en el inmenso espacio | |
| del Bien supremo. | |
| Angeles del infortunio luchan contra la maldad imposibilitan- | |
| do su progreso aunque no pueden destruirla obedeciendo a leyes | |
| de la naturaleza. | |
| Con facilidad observamos la ingerencia de estos espíritus ca | |
| nuestros designios, puesto que están íntimamente unidos a ellos; | |
| así es que si llevamos a cabo un daño, tras la vacilación interior, | |
| tenemos el remordimiento, y si se trata de un bien el gozo inefa- | |
| ble de una dicha unida a la satisfacción frecuente que el alma ma- | |
| nifiesta por una obra realizada. ¿Cómo podemos explicarnos esa | |
| alegría a ese pesar "sui generis" de que nos vemos poseídos a ve- | |
| ces, sin causa visible que le despierte, si no es por los gnomos que | |
| graban en el centro de nuestro sisema nervioso los ecos de un | |
| próximo acontecimiento? Son ellos que nos avisan, no para dar | |
| margen a nuestro desenfreno o abatimiento, sino para precaver- | |
| nos de una impresión repentina y para que vayamos poco a poco | |
| familiarizándonos con la tentación que vamos a sufrir, haciéndo- | |
| nos de este modo superiores a nosotros mismos. | |
| ¿No es verdad que. cuando hablamos de una persona a quien | |
| no hemos visto desde largo tiempo, suele suceder que apsurece an- | |
| — 67 — | |
| te nuestros ojos en breves instantes? ¿Pues a qué puede atribuirse | |
| esto, si no es a los gnomos? Este malestar que nos asalta al per- | |
| manecer delante de un extraño que nos mira; esa antipatía o sim- | |
| patía que nace a la primera ojeada entre dos personas, y esta pre- | |
| disposición benévola que tenemos hacia los astros magnánimos, | |
| ¿qué son sino tantos ejemplos de la existencia de estos espíritus | |
| que pénense en contacto? | |
| Sí, cien veces sí; son fluidos inherentes; nuestros compañe- | |
| ros inseparables durante el tránsito que, más corto que largo, to- | |
| dos sufrimos, y lo que tenemos que procurar es hacernos merece- | |
| dores de su auxilio, que estriba en la reflexión de nuestros actos, | |
| cuidando que a su llamamiento siga nuestra sumisión a sus incli- | |
| naciones, llegaremos en línea recta al sumun de la sabiduría que | |
| está acordada por el Altísimo a sus elegidos. | |
| CAPITULO VI | |
| De lo in[inito | |
| Encontraréis el infinito en la materia, en el espacio, en el mO" | |
| vimiento, en los astros que tachonan la bóveda celeste, y en cuan- | |
| tas cosas pongáis vuestra atención o vuestra mirada. | |
| El hombre debe estar orgulloso de la exploración que realiza | |
| de los insondables espacios, y de que, gracias a su sagacidad, se | |
| le hayan revelado muchos de los secretos de la naturaleza. | |
| Es preciso, sin embargo, guardarse de estudiar la moral con- | |
| tenida en los escritos ignorados de la multitud de los sistemas, | |
| producidos por arrebatos de imaginación, por inquietudes de hom- | |
| bres exaltados con la idea de conseguir grande y rápida celebridad. | |
| Deben desterrarse todas las obras que tengan tal carácter | |
| y acoger tan sólo las reputadas y admitidas en todos los pueblos | |
| que son las que han de revelarnos los secretos del infinito, pala- | |
| bras mágicas que, por sí solas, abarcan una serie inalterable de | |
| maravillosos y desconocidos arcanos. | |
| Entre lo infinito se ha de apreciar, en prim.er término, el es- | |
| pacio, del cual puede decirse que es el mundo de los prodigios y | |
| de los misterios, los cuales se producen constantemente ante nos- | |
| otros, sin que de ellos podamos tener la más ligera idea. | |
| El espacio está poblado de innumerable multitud de seres un | |
| poco siniestros en apariencia, pero dóciles en realidad; estos seres. | |
| — 68 — | |
| son amantes de la ciencia, sutiles, ser\'iciales para con los hombres | |
| ingeniosos o sabios y enemigos de los tontos y de los ignorantes. | |
| Los seres de la expresada clase que pueblan al aire, se llaman | |
| sílfides" los que pueblan los mares y los ríos se llaman "ondi- | |
| nas" y los que se encuentran poblando la tierra desde sus mismas | |
| entrañas, se llaman , 'gnomos" y son los guardadores de los me- | |
| tales y la pedrería. | |
| Los gnomos, que, como se ha dicho, poseen en el más alto | |
| grado la virtud de ser propicios a los hombres sabios e ingeniosos, | |
| proporciona a los adornados de estas cualidades, los tesoros de | |
| pedrería y metales; sin otra recompensa que la satisfacción de ser | |
| serviciales. | |
| En el centro inflamado de la tierra, que es la región del fuego, | |
| viven las salamandras propicias a los filósofos. | |
| Existe también otra clase de seres invisibles llamados "genios | |
| familiares', Sócrates, Pitágoras. Platón, Celso, Zoroastro y tan- | |
| tos otros que han brillado en las más altas esferas de la filosofía, | |
| dominando en los diferenes ramos del saber humano, deben a sus | |
| "genios familiares" su relevante sabiduría, y lo mismo que estas | |
| tan renombradas personalidades, todos, hasta los más torpes tie- | |
| nen un genio que les inspira, de cuya existencia no pueden dar | |
| fe los oídos; pero que es el que positivamente influye en todos los | |
| juicios que el hombre forma, aunque no sea tan eficaz y activo cuan- | |
| do influye sobre un torpe que cuando lo hace sobre un inteligente. | |
| Además de los ya mencionados, podrían enumerar otros ma- | |
| chos, que como los duendes y trasgos, se dedican a molestar a los | |
| hombres con golpes, ruidos y otras muchas manifestaciones que | |
| nos sirven para conocer su existencia. | |
| La materia constituye el todo de la creación. No existe abso- | |
| lutamente un solo punto en el universo que carezca de esta subs- | |
| tancia. Esta forma los mundos, el agua, el aire, y así como el Es- | |
| píritu Supremo lo llena y vivifica todo con su esencia divina, la | |
| materia proporciona los elementos que a nuestros ojos se manifies- | |
| tan de un modo tangible. | |
| No es posible al hombre destruir la más mánima parte de la | |
| materia, y tomando como norma una simple hoja de papel de fu- | |
| mar, se verá, que aunque se queme y se machaque, jamás se lo- | |
| grará suprimirla en absoluto. | |
| Átomo es la parte más íntima de la materia. | |
| — 69 — | |
| Para constituir un grano de arena del tamaño de la cabeza | |
| de un alfiler serán precisos ¡ocho sextrillones de átomos!, o sea, | |
| 8.000.000.000, 000.000,000 000.000.000, 000.000,000. | |
| que suponiendo, cual dice Grandin, que se quisiera contar y que | |
| pudiera hacerse a razón de un millar por segundo igual a sesenta | |
| mil por minuto, se necesitaría ¡pásmese el lector! 150.000 años, | |
| para acabar de contarlos. ¡Quién podrá explicar, después de | |
| este cálculo el número de átomos de que consta toda la materia | |
| creada! | |
| SAPITULO VII | |
| Jerarquía completa de los espíritus infernales | |
| Es muy útil para el neófito conocer también toda la jerarquía | |
| de los espíritus infernales que ha de tener a su disposición me- | |
| diante el pacto. | |
| Lucifer; emperador; Belzabet, príncipe; Astaroth, gran du- | |
| que. | |
| Estos son los principales espíritus del reino infernal. '' | |
| Vienen después los espíritus superiores que están subordi- | |
| nados a los anteriores y son: | |
| Lucífugo primer ministro; Satanachia, gran general; Agalia- | |
| reth gran general; Fleuretty, teniente general; Sargatanas, briga- | |
| dier; Nebirus, mariscal de campo. | |
| Los seis grandes espíritus que acaban de citarse, dirigen por | |
| su poder, toda la potencia infernal que ha sido dada a los otros | |
| espíritus. | |
| A sus inmediatas órdenes, y como emisarios especiales se | |
| hallan tres espíritus superiores, cuya ocupación es transmitir los | |
| órdenes que reciben; sus nombres son: Mirión, Belial y Anagatón. | |
| Tienen a su servicio dieciocho espíritus más que les están | |
| subordinados, a saber: | |
| EBUTH LUCIFER ASTAROTH | |
| 1 Bael | |
| 10 Bathin | |
| 2 Agares | |
| 1 1 Pursan | |
| 3 Marbas | |
| 12 Abigar | |
| 4 Pruslas | |
| 13 Loray | |
| 5 Arimon | |
| H Balefar | |
| 6 Barbatos | |
| 15 Foran | |
| 7 Buer | |
| 16 Ayperos | |
| 8 Gustatan | |
| 17 Nuberus | |
| 9 Botis | |
| 18 Blayabolas | |
| — 70 — | |
| Después de haber indicado los nombres de estos dieciocho | |
| espíritus, que son inferiores a los seis primeros, conviene saber | |
| lo siguiente: | |
| Lucifer manda en los tres primeros, que se llaman Bael, Aga- | |
| rea y Marbas. | |
| Sanatachia, sobre Pruslas, Arimon y Barbatos. | |
| Agaliaroth sobre Buer, Gusatan y Botis. | |
| Fleuretty sobre Buthin, Pursan y Abigar. | |
| Sargatanas, brigadier, tiene la potencia de haceros invisible. | |
| Nobiros sobre Aypcros, Nurébus y Glassyabolas. | |
| Y aunque hay todavía millones de espíritus, que están subor- | |
| dinados a los precedentes, es inútil nombrarlos, porque no se sirve | |
| — 71 — | |
| de ellos sino cuando place a los espíritus superiores hacerlos tra- | |
| bajar en su lugar, pues los tienen como servidores o esclavos. | |
| He aquí precisamente las potencias, ciencias, artes y talentos | |
| de los seis espíritus superiores ya indicados, a fin de que la per- | |
| sona que quiera hacer un pacto, puede encontrar en cada uno de | |
| de los seis espíritus superiores, aquello que necesite. | |
| El primero es el gran Lucífugo Rofocale, primer ministro in- | |
| fernal; tiene la potencia que Lucifer le ha dado sobre todas las ri- | |
| quezas y sobre todos los tesoros del mundo. | |
| Tiene bajo su dependencia a Bael, Agares y Marbas, y mu- | |
| chos más millares de demonios o de espíritus, que le están subor- | |
| dinados. | |
| El segundo es Satanachia, gran general; tiene la potencia de | |
| someter a él a todas las mujeres, y hacer con ellas lo que desea. | |
| Manda una gran legión de espíritus, y tiene por bajo a Pruslas, | |
| Arimon y Barbatos. | |
| Agalarieth, también general; tiene la potencia de descubrir | |
| los secreos más ocultos, revela también los más grandes misterios; | |
| manda la segunda legión de 1^«; esnír''f-ns. | |
| A sus órdenes se hallan Bauer, Guatan y Botis. | |
| Fleuretty, general; tiene la potencia de hacer la obra que se | |
| desea durante la noche; hace también caer el granizo donde se | |
| quiere. Manda un cuerpo muy considerable de espíritus. Están | |
| bajo sus órdenes Bathin, Pursan y Abigar | |
| Sargatanas, brigadier, tiene la potencia de haceros invisibles: | |
| de haceros ver todo lo que pasa en las cosas, las cerraduras, de | |
| haceros ver todo lo que pasa en las casas, de enseñaros todas las | |
| astucias humanas, manda muchas brigadas de espíritus. | |
| Nebiros, mariscal de campo e inspector general, tiene el po- | |
| der de dar el mal a quien se quiere; enseña todas las cualidades | |
| de los metales, de los minerales, de los vegetales y de los anima- | |
| les puros e impuros; posee el arte de adivinar el porvenir, siendo | |
| uno de los principales nigrománticos de los espíritus infernales. | |
| Va por todas partes teniendo la alta inspección de todas las mili- | |
| cias del averno. | |
| Tiene a sus órdenes a Ayperos, Nurebus y Glasyabolas. | |
| La siguiente tabla comprende la figura y firma de los princi- | |
| pales espíritus infernales. | |
| CAPITULO VIII | |
| En que se trata de las invocaciones | |
| El nombre secreto que en la industria humana no consigue | |
| — 72 — | |
| FIGURA Y FIRMA DE LOS PRINCIPALES ESPÍRITUS | |
| INFERNALES | |
| 0\u2p | |
| LvuurüGO.— Primar ministro. | |
| SATANACHIA.— Creo geaeraL | |
| AGALIAEETH.—Gran generaL | |
| SAEGATANAS.— Bri«a¿i«r. | |
| P' | |
| lOEION.— Emisario. | |
| FLEÜRETTY.— Tanlente {rew^mL ANAGATON.— Emisario. | |
| 73 — | |
| encontrarse sin una revelación, reside en un ser oculto y a los es- | |
| píritus les es permitido revelarlo. | |
| Los secretos se refieren a cosas distintas y a naturales o hu- | |
| manas. | |
| Es preciso antes de hacer una invocación, tener bien definida | |
| la naturaleza del secreto que se pretende penetrar; y saber a quién | |
| se ha de pedir la revelación. Siete son los secretos más grandes, y | |
| que en general, más le conviene al hombre conocer. | |
| El primero es curar todas las enfermedades en el espacio de | |
| sietz días, bien sea por el único medio de los objetos naturales, | |
| bien sea por el concurso y ayuda de los espíritus superiores. | |
| El segundo es el de conservar la vida a voluntad y por tiem- | |
| indeterminado, sea cualquiera la edad de la persona. | |
| El tercero consiste en hacerse obedecer de los seres que pue- | |
| blan los elementos bajo la forma de espíritus purificados, como | |
| son los pigmeos, gnomos, etc | |
| El cuarto estriba en llegar a entenderse con todos los espíri- | |
| tus, sean visibles o invisibles, invocando en cada caso al que pue- | |
| da dar la revelación que se busca. | |
| El quinto consiste en llegar a penetrarse del fin especial | |
| para el que cada uno ha sido creado. | |
| El sexto está en identificarse cuanto antes sea posible con | |
| los espíritus superiores, aproximándose así a la mayor perfec- | |
| ción humana que es la base de todo bienestar y prosperidad. | |
| El séptimo consiste en lograr la protección de los espíritus | |
| superiores, y con ella y por alcanzar los beneficios de la vida so- | |
| brenatural bajo la forma más perfecta. | |
| Todos los escritores que tienen fama de serios y han tratado | |
| de estas cuestiones, han rehuido toda mezcolanza de lo sagrado | |
| y lo profano, evitando con ello desvirtuar el verdadero carácter | |
| de las invocaciones, que han de hacerse siempre bajo la fase de | |
| los espíirtus, utilizando para ello las palabras y ceremonias de | |
| la verdadera magia, sin apelar a la fórmula de sectas ajenas al | |
| objeto que se persigue. | |
| CAPITULO IX | |
| Invocación a los gnomos para que se muestren propicios | |
| Los gnomos juegan un papel muy importante en todas las in- | |
| vocaciones. Son los espíritus que nos sirven para transmitir nues- | |
| tras peticiones a aquellos a quienes las dirigimos. Su inteligencia | |
| es tal, que puede redundar en perjuicio nuestro, ya sea porque pue- | |
| da perturbar nuestros reunidos, ya porque de efectuarse la apari- | |
| — 74 — | |
| cíón. pudiera sobrecogemos y ocasionar nuestra muerte por el | |
| efecto del susto, ya en fin por que no fuéramos bastante discretos | |
| para resen-arnos de referir la aparición maravillosa o celestial, | |
| aue habíamos presenciado, y que al mencionar el suceso, pudiera | |
| dar pábulo a que se nos conceptuase por locos, ignorantes o ende- | |
| moniados, lo cual seguramente nos haría perder la estimación de | |
| muchas personas que formarían un concepto perjuidicial que nos | |
| acarrearía un sinnúmero de disgustos, ya por otras causas ocultas | |
| a nuestra penetración, es el caso que a veces no se muestran pro- | |
| picios a secundarnos en nuestra empresa, dificultando así en ab- | |
| soluto el que veamos logrado nuestro deseo. | |
| Para conseguir que su influencia benéfica se muestre hacia | |
| nosotros de un modo positivo, es muy conveniente antes de hacer | |
| la invocación a los espíritus, cuya aparición o ayuda solicitemos, | |
| dirigirnos a los gnomos en demanda de auxilio, recitando de todo | |
| corazón la siguiente oración | |
| "A vosotros acudo "oh. oenios admirables e incomprensibles! | |
| con fe ciego y corazón humilde, me entrego a merced vuestra, es- | |
| perando que así como dirigís nuestros pasos y acciones desde el | |
| momento en que aparecemos en este planeta hasta aquel en que, | |
| terminada nuestra misión, recogéis nuestro espíritu para acompa- | |
| ñarlo por los mundos siderales, al luoar que el Supremo Creador | |
| nos tiene reser\'ado en sus inescrutables designios, de igual mo- | |
| do que prestéis vuestra ayuda, transmitiendo fielmente las peti- | |
| ciones que quiero hacer a los espíritus celestes (o infernales), sin | |
| variar el concepto de mis palabras o intenciones. Obser\'ar bien | |
| la pureza de rrAs sentimientos; mi gran deseo y confianza, mi dis- | |
| creción y reserva; apreciad todas las cualidades que poseo y no | |
| reparéis en aquellos defectos que todavía no haya desechado, ni | |
| los hagáis causa para no prestarme vuestra cooperación, trabajad | |
| constantemente en perfeccionarme de toda im.pureza. hacerme dig- | |
| no de los dones que la Divinidad concede a sus elegidos, y aara- | |
| dccer con toda el alma y durante el tiempo de mi oeregrinación | |
| por este planeta, el favor que de vosotros reciba. Amén". | |
| CAPITULO X | |
| Invocación a los espíritus celestes superiores | |
| Plegaria | |
| Sea por siempre cnzalzado el Santo nombre del Supremo | |
| Creador, a quien humildemente reverencio en esta solemne hora | |
| A ti excelso Adoñay dirijo, mis más fervientes preces suplicándo- | |
| — 75 — | |
| te me seas propicio, y concedas el honor de enviarme uno de tus | |
| más humildes mensajeros, para que pueda, por su mediación, lo- | |
| grar lo que con grande acatamiento y veneración me propongo | |
| pedirte. No mires en mí un soberbio ni un escéptico que se atreva | |
| por orgullo a molestarte. Mira, en mí, ¡oh, poderoso Adonay!, | |
| el más pequeño de los seres que en la creación viven y moran, | |
| postrado humildemente ante la Divina Majestad de su Dios y | |
| Creador, a quien suplica con verdadero y gran deseo, poder co- | |
| nocer por mediación de sus espirituales mensajeros, un destello | |
| de su gloria inmaculada. | |
| 'Lleguen también mis súplicas a todos los espíritus celestes | |
| superiores, para que ellos intercedan por mí ante el glorioso trono | |
| del Altísimo, Soberano Hacedor de todo lo creado a fin de que | |
| se digne por la poderosa intercesión de los ángeles de luz, Eloim | |
| y Jehovam acceder a este mi humilde ruego. | |
| "He procurado hacerme lo más perfecto posible en la pobre | |
| y nunca satisfecha condición humana, a fin de que me juzguéis | |
| digno de poder contemplar vuestra gloriosa excelsitud. Perdonad- | |
| me los defectos que todavía no haya desechado y no los hagáis | |
| causa de vuestro enojo y severidad. | |
| "Vuelvo a invocaros a todos nuevamente, y en general a los | |
| poderosos Adonay, Eloim y Jehovam para que se vea satisfecho | |
| mi deseo en esta hora, siendo testigos los astros que ejercen su | |
| poderoso influjo sobre el estrellado firmamento. | |
| "Venga vuestra radiante luz en forma del glorioso mensaje- | |
| ro, y reciba por su mediación los dones de sabiduría, del honor y | |
| de la gloria, hasta que, purificado de todas las impurezas de la | |
| carne inherentes a las flaquezas de la humana y siempre defec- | |
| tuosa naturaleza, pueda contemplaros en toda vuestra Soberana | |
| Majestad y gloria. Sea bien acogida esta mi humilde súplica, y | |
| eternamente os tributará adoración y homenaje mi corazón sin- | |
| cero y agradecido". | |
| Ésta invocación o plegaria deberá repetirse cuatro veces, du- | |
| rante cuatro noches elevando el alma a Dios y la vista al firma- | |
| mento estrellado. | |
| La última noche, y al terminar la última invocación, se per- | |
| cibirá una música muy dulce y melodiosa acompañada de coros | |
| celestiales. Se notará una claridad diáfana que irá aumentando | |
| progresivamente, subiendo poco después la visión celeste en forma | |
| de un ángel de luz, de belleza incomparable, rodeado de infinitos | |
| espíritus celestiales que le acompañarán incesantemente, forman- | |
| do verdadera guardia de honor, con voz dulcísima y sonora os dirá | |
| estas o parecidas palabras: | |
| —Yo soy el enviado como mensajero de la Divina Majestad. | |
| Tus ruegos han sido entendidos, más para lograr sus mercedes, es | |
| — 76 — | |
| preciso ser digno de ellas. No olvides, mísero mortal, que la Divi- | |
| nidad sólo concede aquellos dones que su infinita sabiduría juzga | |
| conveniente, según el grado de perfección de los seres que a su | |
| infinita bondad acuden en humilde ruego. Sigue el camino de la | |
| absoluta perfección, con lo cual lograrás todos aquellos beneficios | |
| a que vayas siendo acreedor. Si así lo haces, me tendrás siempre | |
| a tu lado en forma invisible para ti. pero sirviéndote de ángel tu- | |
| telar en tu tránsito por el planeta donde vives y moras por la per- | |
| misión de Dios. Y ahora me separo momentáneamente para re- | |
| gresar de nuevo al punto donde debo permanecer en espera de | |
| las órdenes que se dignen transmitirme. | |
| Al momento se desvanecerá la visión, quedando únicamente | |
| una ráfaga Inminosa que desaparecerá poco a poco. | |
| A los ángeles de Luz no hay necesidad de hacerles petición | |
| ninguna de palabra, puesto que Dios y los espíritus superiores van | |
| concediéndonos aquellos dones a que nos hacemos acreedores y | |
| conocen perfectamente nuestros pensamientos deseos y acciones. | |
| Cuando haya desaparecido la visión celeste, se recitará con | |
| gran fervor la oración siguiente, en acción de gracias por el favor | |
| recibido. | |
| L '^j' 9^°^ eterno e infinito! Yo. el más mísero de \c^ morta- | |
| les, he sido favorecido con la visita de vuestro celestial mensajero | |
| ¿Cómo podría yo, mi Dios y Creador, expresar con palabras cuan | |
| agradecido quedo a la bondad con que os habéis dignado favore- | |
| cerme. Mi alma embargada de gozo y agradecimiento no halla | |
| palabras para expresar cuánto amor y veneración os profesa | |
| Recibid. Señor, todo cuanto soy y valgo, y al afecto más sinceró | |
| de mi alma, corazón y sentidos, hasta que, despojado de esta hu- | |
| mana envoltura, pase a formar parte de los seres que en eterna | |
| armonía entonan cántico? celestiales en honor de vuestra admira- | |
| ble excelsitud y gloria. Amén ... | |
| CAPITULO XI | |
| EL SANCTUM REGNUM | |
| Verdadero modo de hacer pactos con ¡os espíritus in[ernales, | |
| sin sufrir ningún daño | |
| El verdadero "Sanctum Regnum" de la gran Clavícula de | |
| Salomón, tiene una importancia suma, ya para adquirir tesoros, | |
| ya para obtener la posesión de la mujer deseada, ya para descu- | |
| brir los secretos más ocultos, ya para volverse invisible, ya para | |
| hacerse trasladar al punto que se desea, ya para abrir todas las | |
| — 77 — | |
| cerraduras, ya, en fin, para realizar toda clase de maravillas. | |
| Cuando queráis contraer un pacto con uno de los principales | |
| espíritus, comenzaréis la antevíspera del pacto, por ir a cortar, | |
| con un cuchillo nuevo que no haya servido nunca una vara de no- | |
| gal silvestre, exactamente en el momento en que el sol aparece | |
| en el horizonte; hecho esto, os proveeréis de una piedra imán ( 1 ) , | |
| dos cirios benditos, dos tahsmanes y escogeréis en seguida un lu- | |
| gar para la ejecución, donde nadie os pueda incomodar; puede | |
| también hacerse el pacto, en una habitación preparada al efec- | |
| to (2), o en algún aposento de un castillo ruinoso, aunque lo más | |
| seguro se ha considerado siempre la cima de una montaña o el | |
| cruce de un camino que sea formada por cuatro sendas distintas | |
| y próximas a un río. | |
| Escogido que sea el sitio para la invocación se hará lo si- | |
| guiente: | |
| Se tenderá en el suelo una piel de cabrita virgen, que haya | |
| sido sacrificada en día viernes, se trazará sobre la piel con la pie- | |
| dra imán concéntricos, el triángulo sobre el cual se forma la ruta | |
| de T. llamada generalmente del tesoro, pero que en realidad de- | |
| berá considerarse bajo las acepciones siguientes: Ruta de la eter- | |
| nidad, del infinito, del espacio, de lo desconocido, del tiempo de | |
| lo oculto, de lo misterioso, etc. | |
| Con objeto de que puedan trazarse con acierto sobre los di- | |
| bujos del gran círculo cabalístico, o de los pactos, exponemos éste | |
| a continuación. | |
| I^s talismanes se colocarán debajo de los calendarios que | |
| (1) Llámase también piedra "emotilla" o "hematina", con cuyos | |
| nombres se menciona en muchos tratados de magia. | |
| (2) Véase en la primera parte, capítulo IV. Ceremonia que de- | |
| berá usar el que haya de principiar la iniciación. | |
| — 78 — | |
| sostienen los cirios benditos, poniendo a los lados tres coronas de | |
| verbena, albahaca o fior de saúco, cogida en la noche de San | |
| Juan. Es igual que sea de una sola de dichas plantas o de las tres | |
| distintamente. | |
| Los signos }. H. S. y las cruces que van al pie. sirven para | |
| que ningún espíritu pueda hacer daño al ser invocado, mas si cl | |
| que hace la invocación es muy osado o temerario, puede supri- | |
| mirlos. | |
| Cuando todo se halle ya ejecutado se pondrá delante del trián- | |
| gulo una cazoleta de metal con algunos carbones encendidos, don- | |
| de se echarán perfumes odoriferos de polvos de incienso y laurel. | |
| Véase en el modelo el triángulo y gran círculo cabalístico de | |
| los pactos, la colocación que debe llevar cada objeto. | |
| Estando todo bien preparado, y en la hora de las doce de la | |
| noche, os colocaréis en medio del triángulo, teniendo en la mano | |
| derecha la vara misteriosa con la gran apelación al espíritu, y a | |
| la izquierda la llave, o clavícula de Salomón, la petición que ha- | |
| yáis de hacer, así como igualmente el pacto y la despedida al es- | |
| píritu, todo lo cual se tendrá escrito de antemano. | |
| Habiendo ejecutado exactamente lo que antes se ha detalla- | |
| do, comenzaréis a recitar la apelación o invocación siguiente, con | |
| esperanza y fervor. | |
| GRANDE INVOCACIÓN A LOS ESPÍRITUS CON QUIE- | |
| NES SE DESEA HACER PACTO. SACADA DE LA | |
| GRAN CLAVICULA DE SALOMÓN | |
| "Emperador Lucifer, dueño y señor de todos los espíritus re- | |
| beldes, te ruego me seas favorable en la apelación que hago a tu | |
| gran ministro. Lucífugo Rofocale, pues deseo hacer pacto con él; | |
| yo te ruego a ti, príncipe Belzebuth; que me protejas en mi em- | |
| presa. ¡Oh, conde Astaroth!, sedme propicio y haz que en esta | |
| noche, el gran Lucífugo se rae aparezca bajo una forma humana, | |
| sin ningún pestífero olor, y que me conceda por medio del pacto | |
| que voy a presentarle todas las riquezas o dones que necesito. | |
| ¡"Oh, gran Lucífugo! Yo te ruego que dejes tu morada don- | |
| de quiera que te halles, para venir a hablarme: de lo contrario, te | |
| obligaré por la fuerza del grande y poderoso Alpha y Omega, y | |
| de los ángeles de luz. Adonay, Eloim y Jehovara, a que me obe- | |
| dezcas. Obedéceme prontamente, o vas a ser eternamente ator- | |
| mentado por la fuerza de las poderosas palabras de la clavícula | |
| de Salomón, de las que se servía para obligar a los espíritus re- | |
| beldes a recibir sus pactos; así, pues, aparécete en seguida o voy | |
| continuamente a atormentarte por el poder dz estas m.áqícas pa- | |
| labras de la clavícula: Agión. Telegran, Vaycheo, Stimulatón, | |
| — 79 — | |
| Ezpares, Retragrammatón, Oyram, Irión, Emanuel, Cabaot, Ado- | |
| nay, te adoro y te invoco". | |
| Estad seguros que apenas hayáis pronunciado estas mágicas | |
| palabras se os aparecerá el espíritu y os dirá lo que sigue: | |
| APARICIÓN DEL ESPÍRITU | |
| "Heme aquí. ¿Para qué me quieres?, ¿por qué turbas mi repo- | |
| so? Respóndeme; yo soy Lucífugo Rofocale a quien has invocado". | |
| A cuya palabra deberá hacerse la demanda al espíritu del | |
| modo siguiente: | |
| "Yo te llamo para hacer pacto contigo, a fin de que me con- | |
| cedas todo aquello que deseo, si no, te atormentaré con las pode- | |
| rosas palabras de la gran clavícula de Salomón". | |
| RESPUESTA DEL ESPÍRITU | |
| "Entonces no puedo acceder a tu demanda, sino con la con- | |
| dición de que te entregues a mí por espacio de veinte años, para | |
| hacer con tu cuerpo y con tu alma lo que me plazca". | |
| "Lucífugo Rofocale". | |
| Entonces le arrojarás el pacto, que debe estar escrito por vues- | |
| tra propia mano, con tinta de los pactos, y sobre un pequeño trozo | |
| de pergamino virgen, el cual pacto consiste en estas palabras, bajo | |
| las cuales pondréis vuestra firma, trazada con vuestra propia | |
| sangre: | |
| EL PACTO | |
| "Yo prometo al gran Lucífugo recompensarle durante veinte | |
| años de todos los tesoros que me conceda. En fe de lo cual, lo firmo. | |
| A estas palabras contestará el espíritu con las siguientes: | |
| "No puedo acceder a tu demanda". Y desaparecerá acto se- | |
| ^""^ Entonces para forzar al espíritu a obedeceros, volverás a leer | |
| la gran apelación con las terribles palabras de la clavícula, hasta | |
| que el espíritu reaparezca y os diga: | |
| SEGUNDA APARICIÓN DEL ESPÍRITU | |
| ";Por qué sigues atormentándome? Si me dejas en paz yo te | |
| daré el tesoro más inmediato, y te concederé ^^ ^^^/f^^f ^' ."^,^,¿^ | |
| condición que me consagrarás unas monedas todos los primeros | |
| lunes de cada mes, y no me llamarás un día de cada semaxia a sa- | |
| — 80 — | |
| bcr: desde las diez de la noche hasta las dos de la madrugada. | |
| Recoqc tu pacto ya lo he firmado; si no cumples tu palabra serás | |
| mío dentro de veinte años. | |
| "Lucífugo Rofocale". | |
| RESPUESTA AL ESPÍRITU | |
| "Accedo a tu demanda, con la condición de que harás apa- | |
| recer ante mí, el tesoro más próximo, para que pueda llevármelo | |
| inmediatamente". | |
| RESPUESTA DEL ESPÍRITU | |
| "Sigúeme, y toma el tesoro que te voy a mostrar". | |
| Entonces seguiréis al espíritu por el camino del tesoro que | |
| está indicado en el triángulo de los pactos sin espantaros, y arro- | |
| jaréis vuestro pacto, ya firmado, sobre el tesoro, tocándole con | |
| vuestra vara mágica tomaréis el dmero que queráis, y os volveréis | |
| al triángulo sin volver la cara, colocaréis el dinero recogido, a | |
| vuestros pies y comenzaréis en seguida a leer la despedida al es- | |
| píritu, tal como aquí se especifica. | |
| CONJURO Y DESPEDIDA AL ESPÍRITU CON QUIEN | |
| SE HA HECHO EL PACTO | |
| "¡Oh, gran Lucífugo! Estoy contento de ti por ahora: te de- | |
| jo en paz, y te permito retirarte a donde te parezca, sin hacer nin- | |
| gún ruido ni dejar ningún mal olor. No olvides a lo que te has | |
| comprometido en mi pacto; pues si faltas en lo más mínimo te | |
| atormentaré eternamente con las grandes y poderosas palabras | |
| de la clavícula del gran rey Salomón, con las que se obhga a obe- | |
| decer a todos los espíritus rebeldes". | |
| Antes de salir del círculo cabalístico, se dirá la siguiente | |
| ORACIÓN AL TODOPODEROSO EN ACCIÓN | |
| DE GRACIAS | |
| "Oh, Dios Todopoderoso! Padre celeste que has creado to- | |
| das las cosas en servicio y utilidad del hombre, te doy las más hu- | |
| mildes y reverentes acciones de gracias, porque por tu gran bon- | |
| dad, has permitido que sin riesgo, pudiera yo haber hecho pacto | |
| con uno de tus espíritus rebeldes, sometiéndole a darme todo lo | |
| que me fuere necesario. Yo os agradezco ¡oh. Dios Todopodero- | |
| — 81 — | |
| so!, el bien con que me has colmado esta noche, designándote conce- | |
| derme, a mí, insignificante criatura, tus preciosos favores. Ahora | |
| ¡oh, gran Dios! es cuando he conocido la fuerza y todo el poder | |
| de tus grandes promesas cuando dijiste: "Buscad y encontraréis, | |
| llamad y os abrirán". Y cuando tus has ordenado y recomendado | |
| socorrer al pobre, dignate inspirarme verdaderos sentimientos de | |
| caridad, y haz que yo pueda emplear, en una obra santa, gran | |
| parte de los bienes con que tu gran divinidad ha querido colmar- | |
| me, haz ¡oh, poderoso Dios! que yo goce con tranquilidad de estas | |
| riquezas de que soy poseedor, y no permitas que ningún espíritu | |
| rebelde me perjudique en que sea yo dueño. Inspírame también, | |
| ¡oh, gran Dios! los sentimientos necesarios para poder despren- | |
| derme de las garras del demonio y de todos los espíritus malignos. | |
| Yo me pongo. Soberano Señor, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en | |
| vuestra santa protección. Amén", | |
| Dicha la anterior oración con verdadera fe y amor de Dios | |
| y deseo de obrar siempre bien, puedes, sin cuidado ninguno, re- | |
| tirarte de aquellos lugares, en la seguridad de que los malos espí- | |
| ritus no se acercarán a molestarte. | |
| En el caso de que por olvido o por azoramiento dejaras de | |
| recitar la anterior oración, te hallarás expuesto a que al salir del | |
| círculo fueras atormentado por algunos espíritus mahgnos, lo que | |
| hacen siempre con gritos, aullidos, pellizcos y otros excesos. Sus | |
| voces resultan una música muy desagradable, tanto porque no se | |
| ve quiénes son los que gritan, cuanto porque no tienen nada de | |
| humanos. Para ahuyentarlos bastará presentar el talismán domi | |
| natour, y decir: "vade, retro espíritus inmundos" y haced la señal | |
| de la cruz con los dedos pulgar e índice de la mano derecha. | |
| CAPITULO XII | |
| Conjuración y pacto con Lucifer para pedirle cuanto se desee | |
| Hechos todos los preparativos indicados en la invocación | |
| anterior, suprimiendo los cirios, cruces y signos J. H. S. en ab- | |
| soluto y careciendo de todo temor, se dirá: | |
| Al grande y poderoso Lucifer, Luzbel y Satanás. | |
| ¡Oh, gran Lucifer, emperador excelso de los antros infernales! | |
| yo me postro ante ti y te reconozco como señor y soberano, si me | |
| pones en posesión de las artes ocultas de la magia, dándome el | |
| don de conocer la ciencia misteriosa y sobrenatural que tú posees, | |
| para lograr, por su medio, la verdadera sabiduría. Sea yo admiti- | |
| do entre tus escogidos; véanse satisfechas mis aspiraciones de ri- | |
| quezas; el logro de la persona deseada; la destrucción y daño de | |
| — 82 — | |
| mis enemigos. Deseo ser tu esclavo y para ello puedes, desde hoy, | |
| disponer de mi cuerpo y de mi alma. | |
| Si aceptas mi pacto, que traigo escrito con tinta misteriosa y | |
| firmado con mi sangre preséntate ctnte mí para reconocerte como | |
| señor y soberano. | |
| Yo te invoco una vez más. ioh, esclarecido príncipe de tinie- | |
| blas! para que aparezcas a mi lado en forma humana y me firmes | |
| el pacto que presento. | |
| No tengo ningún temor y sí gran deseo de que me concedas | |
| lo que pido. Juro seguir tu ley en adelante, renegar de Dios a quien | |
| aborrezco, del agua del bautismo que sin mi consentimiento he | |
| recibido, y de todo aquello que no sea de tu agrado. | |
| Quiero pertenecerte y formar compañía con los espíriuts de | |
| tentación y daño, mas para eso, es preciso que mi pacto sea acep- | |
| tado, firmado y confirmado. | |
| Yo te conjuro. Lucifer, Luzbel y Satanás, por el poder de este | |
| mágico talismán que es imagen del que usaba el gran Salomón y | |
| por cuya mediación logró el dominio de la sabiduría, de las "Cien- | |
| cias Mágicas", y de todo lo creado, para que aparezcas ante mí. | |
| Aparece ya prontamente o. de lo contrario te haré permane- | |
| cer eternamente en los profundos infiernos por las poderosas pa- | |
| labras cabalísticas de Salomón "Abracadabra Eloim", cuyo poder | |
| sólo él y tú conocíais. Preséntate a mí. yo lo quiero. | |
| Al pronunciar estas palabras, si se dicen sin temor aparecerá | |
| Lucifer, diciendo: —¿Qué me quieres, hombre vil? ¿Qué es lo | |
| que pides? ¿Cuál es tu pacto? | |
| — ^Quiero, dirás, que me des riquezas, poder, sabiduría, co- | |
| nocimiento de la ciencia secreta, dominio absoluto de las perso- | |
| nas, don de ser invisible, de andar sobre el agua, y todo cuanto | |
| se contiene en el pacto que presento, hecho según las reglas del | |
| arte y firmado con mi sangre. | |
| Entonces le entregarás el pacto. | |
| — ¡Oh, mortal temerario —contestará con voz cavernosa—, | |
| si me entregas tu alma, accederé a tu pacto. | |
| —Yo te prometo mi alma para el día que muera, pero si no | |
| cumples lo que en el pacto pido, quedaré Ubre de volver a implo- | |
| rar la divina misericordia. | |
| Desde este momento y mediante que Lucifer no falte a su | |
| promesa, quedarás a su disposición para siempre. | |
| — 83 — | |
| Se ha de advertir que suele suceder que Satanás se presente | |
| en forma de persona o animal desconocido y aun puede ocurrir | |
| que lo haga en forma de un tronco con las ramas cortadas. | |
| Por terrible e imponente que sea la aparición no deberás de- | |
| mostrar el menor miedo, pues teniendo en la mano el talismán | |
| "dominatour" no podrá hacerte daño alguno. También ocurre al- | |
| gunas veces que se aparece en forma de dragón echando llamas | |
| por la boca y ojos y lanzando aullidos espantosos. | |
| Se hacen estas advertencias para que no se demuestre sor- | |
| presa ni temor para nada» | |
| CAPITULO XIII | |
| Que trata de los exorcismos y del modo de conocer si una per- | |
| sona padece de hechizos o enfermedad natural | |
| Los exorcismos sirven para expulsar a los espíritus cuando | |
| se hallan posesionados de alguna persona, a la cual hacen pade- | |
| cer horriblemente con sus tentaciones y tormentos. A veces le su- | |
| gieren pensamientos extraños y palabras repugnantes, y aun le | |
| obligan a lanzar blasfemias y gritos furiosos. | |
| Es conveniente saber antes de proceder a la curación, si la | |
| enfermedad es ocasionada por hechizos o si es natural, pues a ve- | |
| ces ocurre que una enfermedad desconocida para los médicos, se | |
| atribuye a causas sobrenaturales. Cuando esto sucede puede sa- | |
| lirse de dudas ejecutando lo siguiente: | |
| Se procurará que una persona provista de un talismán exter- | |
| rainador coloque su mano derecha sobre la cabeza del enfermo, | |
| diciendo con fe y voluntad: | |
| "Yo te ruego y ordeno, espíritu desconocido en nombre del | |
| Ser Supremo y del admirable Adonay, me declares el motivo de | |
| hallarte atormentado en este cuerpo que cubro con mi mano. Tam- | |
| bién deseo me digas qué es lo que pretendes al hacerlo así. Yo te | |
| ofrezco si me obedeces, rogar a Dios por ti para que sea purifica- | |
| do y transportado a donde moran los ángeles celestiales". | |
| El objeto de esta oración es saber si el espíritu anda errante | |
| por el mundo en demanda de caridad y de oraciones, pues en el | |
| momento que le digan: "Yo te ofrezco, si me obedeces rogar a | |
| Dios por ti", etc., el doliente queda sosegado y tranquilo; mas si | |
| esto sucede, se arrodillarán todos los circunstantes y elevando el | |
| alma a Dios recitarán de nuevo la indicada oración. | |
| — 84 — | |
| Se ha de advertir que lo mismo pueden hallarse aposentados | |
| en nuestro cuerpo los espíritus buenos no perfectos, que los ma- | |
| los o de daño y por lo tanto, cuando el enfermo se halle tranquilo | |
| por la virtud de la oración precedente, se ha de suponer que que- | |
| dará libre mediante los ruegos que todos los días se dirijan al Al- | |
| tísimo en demanda del perdón y purificación del espíritu, el cual | |
| en agradecimiento, dejará de molestarle; mas si es espiritu fuera | |
| del mal o de daño se conocerá en que, al oír la oración, causará | |
| más tormentos y molestias al enfermo. En este caso se tratará de | |
| expulsarle acudiendo a los exorcismos. | |
| Si el enfermo no percibe modificación ninguna, es prueba de | |
| que su enfermedad es puramente natural. | |
| PRECEPTO O EXCONIURACION A LOS DEMONIOS | |
| PARA QUE NO MORTIFIQUEN AL ENFERMO | |
| DURANTE EL TIEMPO QUE DUREN | |
| LOS EXCORCISMOS | |
| "Yo, como criatura de Dios, hecho a su semejanza y redimi- | |
| do con su sangre, os obligo por este precepto, demonio o demo- | |
| nios, para que cese vuestro delirio y dejéis de atormentar con vues- | |
| tras lujurias infernales, este cuerpo que os sirve de aposento. Se- | |
| gunda vez os cito y notifico en el nombre del Soberano Señor, fuer- | |
| te y poderoso, que dejéis ya este lugar y salgáis fuera de él no vol- | |
| viendo jamás a ocuparlo. El Señor sea con todos nosotros, presen- | |
| tes y ausentes, para que tú, demonio, no puedas jamás atormentar | |
| las criaturas del Señor. Huye, huye, o de lo contrario serás amarra- | |
| do con las cadenas del Arcángel Miguel y humillado con la oración | |
| de San Cipriano dedicada a deshacer toda clase de hechicerías". | |
| En seguida se dirá la siguiente | |
| ORACIÓN A SAN CIPRIANO | |
| "Como siervo de Dios y criatura suya, desligo del espíritu | |
| maligno cuando éste tiene ligado. En el nombre del Divino Crea- | |
| dor a quien amo desde que lo conozco, con todo mi corazón, alma | |
| y sentidos, y a quien prometo adorar eternamente, y agradecer | |
| también los beneficios que cual padre amoroso me concede sin ta- | |
| sa ni medida, yo te ordeno, espíritu del mal, que te separes en el | |
| acto de este cuerpo que estás atormentando y le dejes libre de tu | |
| presencia para que pueda recibir dignamente las aspersiones del | |
| agua exorcisada que, cual lluvia, echo sobre él, diciendo: En el | |
| nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (se hace así), | |
| que viven y reinan eternamente; por las virtudes que poseen los | |
| — 85 — | |
| espíritus superiores, Adonay. Eloim y Jehovan, cuya presencia y | |
| fortaleza invoco en este acto. Amén. | |
| Todas estas invocaciones deben ser hechas con gran fe y | |
| amor de Dios, y es seguro que Satanás, no aguardará al final del | |
| exorcismo que va a continuación, para dejar libre al enfermo o | |
| poseído. | |
| EXORCISMO PARA LIBRAR A LAS PERSONAS | |
| DE LOS MALOS ESPÍRITUS | |
| En el nombre de San Cipriano y de parte de Dios tres veces | |
| santo, por la potestad de los espíritus superiores Adonay, Eloim | |
| y Jehovan y Mitraton, yo N., (1), absuelvo el cuerpo de N. para | |
| que sea libertado de todos los malos hechizos, encantos y sortile- | |
| gios, ya sean producidos por hombres o mujeres, ya por cualquiera | |
| otra causa. Dios sea alabado y glorificado y se digne disponer | |
| que todos los sortilegios queden desechos, destruidos, desligados | |
| y reducidos a nada, para lograr de este modo que el cuerpo de | |
| N. quede libre de todos los males que padece. | |
| ¡Dios grande y poderoso! sea tu nombre glorificado y que | |
| por vuestra soberana intercesión sean obligados a retirarse los es- | |
| píritus que se hayan aposentado en el cuerpo de N. cesando ya el | |
| sortilegio que los causadores de este daño han empleado. Yo os | |
| conjuro y mando desaparecer sin que jamás podáis entrar a este | |
| cuerpo en el cual hago tres cruces (2) y le bendigo con el agua | |
| exorcizada en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, | |
| que amparen y protejan a N. para que jamás se vea atormentado. | |
| Al decir estas palabras se le rociará con agua bendita. | |
| Es conveniente saber que el que ejecuta el exorcismo ha de | |
| estar colocado a la derecha del enfermo, y que las cruces, se han | |
| de hacer precisamente de izquierda a derecha. | |
| EXORCISMO PARA LIBRAR LA CASA DE ESPÍRITUS | |
| TENTADORES | |
| Os conjuro, espíritu rebelde, habitante y arruinador de esta | |
| casa, que sin demora ni pretexto desaparezcáis de aquí haciendo | |
| (1) Aquí dirá su nombre el que opera. | |
| (2) Se hará con el dedo pulgar de la mano derecha, una cruz e« | |
| la frente; otra en el pecho y otra en el vientre del enfermo. | |
| — 86 — | |
| disolver cualquier maleficio que hayáis echado vos o alguno de | |
| vuestros ayudantes: por mi lo iisv.clv-) contando con la ayuda de | |
| Dios y de los espíritus de luz. Adonay, Eloim y Jehovan, quiero | |
| además, atarte con el precepto formal de obediencia, para que no | |
| puedas permanecer, ni volver, ni enviar a otro, ni perturbar esta | |
| casa, bajo la pena de cue seas quenado eternamente con el fuego | |
| de pez y azufre derretidos. | |
| Se bendecirá toda la casa con agua exorcizada y se harán | |
| cruces por todas las paredes con el cuchillo de mango blanco, di- | |
| ciendo : | |
| Yo te exorcizo, criatura-casa para que seas libre de los es- | |
| píritus tentadores que te han hecho su morada". | |
| Es bueno saber que cuando los espíritus malignos se muestran | |
| en las casas haciendo ruidos y dando golpes sin atacar a las perso- | |
| nas, es porque no tienen dominio sobre ellas, bien porque en sus | |
| manos llevuen la marca de la cruz de San Bartolomé o bien porque | |
| el hechizo sólo les permita molestar sin tocar a las personagr | |
| EXORCISMOS CONTRA LOS PEDRISCOS | |
| Y HURACANES | |
| Tanto la conjuración como las cruces se han de repetir cua- | |
| tro veces en la dirección de los cuatro puntos cardinales. | |
| "Yo os conjuro, nubes, huracanes, granizadas, pedriscos y | |
| tormentas, en el nombre del gran Dios viviente de Eloim, Jeho- | |
| van y Mitraton, a que os disolváis como la sal en el agua sin cau- | |
| sar daño ni estrago ninguno". | |
| Dicho esto se tomará el cuchillo de mango blanco y se harán | |
| con él cuatro cruces en el aire como si se cortara de arriba abaj© | |
| y de izquierda a derecha. | |
| — 87 | |
| _ 88 — | |
| SEGUNDA PARTE | |
| EL DRAGÓN ROJO Y LA CABRA INFERNAL | |
| CAPITULO I | |
| El Dragón Rojo de Moisés y Salomón | |
| Moisés era el jefe de los hebreos que en tiempos de Pararon | |
| residían en Egipto. Obligado a redimir a su pueblo, tuvo que po- | |
| ner en jueqo una serie de portentosos prodigios y, por último, el | |
| paso del Mar Rojo, lo que efectuó separando las aguas. Cuando | |
| ya se hallaban a salvo todos los israelitas, volvió el mar a su es- | |
| tado normal, quedando sumergidos el Faraón y sus tropas, que | |
| iban en su persecución. | |
| El sabio Moisés poseía la ciencia de la verdadera magia de | |
| los egipcios, y de ella se valió para convertir en serpiente una vara | |
| de madera; predijo también las plagas de Egipto y otros muchos | |
| sucesos extraordinarios. El paso del Mar Rojo fue un hecho tan | |
| maravillo.so, que todavía hay quien lo pone en duda. Sin embargo, | |
| no hay más remedio que rendirse a la evidencia, pues de no pasar | |
| el Mar Rojo, los hebreos no hubieran podido ir a establecerse a | |
| Judea. | |
| Lo que se ignora, y por esto queremos darlo a conocer, es la | |
| siguiente historia tomada del tratado de verdadera magia que ve- | |
| nimos traduciendo. | |
| Residía Moisés en Egipto, salvado de las aguas del Nilo de | |
| un modo milagroso por la hija del Rey. Su talento natural le hizo | |
| dominar pronto todas las ciencias de los egipcios; cuando ya podía | |
| dar lecciones a todos, entró en deseos de conocer las ciencias má- | |
| gicas, y para conseguirlo se hizo discípulo del sumo sacerdote. | |
| Anacharsis, que era a la sazón el más sabio de todos los magos. | |
| Moisés era conocido por el hijo de las aguas. El sacerdote | |
| mago, viendo su gran disposición para el estudio de la verdadera | |
| ciencia, le enseñó cuanto sabía con mucho cariño, lo cual, apro- | |
| vechado por Moisés, se halló bien pronto en disposición de dar | |
| lecciones a su mismo maestro. | |
| Este poseía entre sus talismanes y amuletos un pequeño dra- | |
| gón rojo, objeto raro de metal tallado y al cual tenía en mucha | |
| — 91 — | |
| estima, Mosés, al ser iniciado en los secretos de la magia, lo fue | |
| también en todo lo relativo a talismanes y amuletos, pudiendo exa- | |
| minar a su antojo el pequeño museo de su anciano profesor. Nada | |
| empero le llamaba tanto la atención como el pequeño "dragón ro- | |
| jo", y proponiéndose saber las virtudes de tan raro objeto, instó | |
| al mago para que se lo indicara. Este no se hizo de rogar, porque | |
| realmente deseaba poner a su discípulo al tanto del misterio que | |
| aquel "dragón' encerraba, lo cual efectuó del modo siguiente: | |
| —Mi querido Moisés '—le dijo — ; este "dragón" que tanto | |
| atrae tus miradas es el símbolo de tu misma persona. | |
| Moisés prorrumpió en una exclamación de asombro a estas | |
| palabras, y le manifestó que no comprendía la relación que pudiera | |
| existir entre aquel talismán y él. | |
| —Es muy sencilla y precisamente "este dragón" que, como | |
| tú, es hijo de las aguas, me ha servido para atraer tus pasos al | |
| templo de la verdadera sabiduría. Sí, Moisés —repitió — •, tú no | |
| creeríasc que un objeto como este influiría sobre ti desde el mo- | |
| mento que fuiste arrojado al Nilo, hasta la hora presente, y asi- | |
| mismo hasta el resto de tu vida. | |
| Admirado sobremanera quedó Moisés con lo que oía y eso | |
| que no creía hubiera nada en el mundo capaz de causarle admi- | |
| ración. Quiso conocer la relación que guardaba con él el pequeño | |
| "dragón" y cómo había legado éste poder del anciano. | |
| ■ — Has de saber — le dijo^ — que en el momento en que tú fuis- | |
| te lanzado al río por tu misma madre, cumpliendo el mandato del | |
| Faraón de matar a los niños primogénitos de los judíos, este pe- | |
| queño "dragón" te tomó bajo su protección, haciendo que el ees- | |
| tillo donde fuiste arrojado al Nilo sobrenadara en las aguas. | |
| Además, influyó en el ánimo de Thermutis, la hija del rey para | |
| que en aquella hora se dirigiera al río y entrara en deseo de ver | |
| lo que contenía el cestillo de mimbres que iba navegando sobre el | |
| agua, y el fue, finalmente, el que la impulsó a que te recogiera y | |
| te hiciera criar, dándome a mí, a la vez, señales ciertas de todo lo | |
| que en tu obsequio había hecho. Ahora y después de lo que ya co- | |
| noces, no extrañarás la grande influencia que este pequeño "dra- | |
| gón" ha ejercido sobre tu persona; él fue también el que te sugirió | |
| el deseo de venir a mi casa para aprender las ciencias mágicas, y | |
| él, finalmente te dará poder para aprender las ciencias mágicas | |
| para que, por su virtud, veas logrado algún día todo cuanto se | |
| te antoje, por extraordinario y maravilloso que sea. o ya soy bas- | |
| tante anciano — continuó — , y pienso que por tu bondad y sabi- | |
| duría te has hecho digno de todo mi cariño, quiero entregarte este | |
| precioso talismán que te proporcionará un absoluto dominio sobre | |
| los espíritus y los elementos todos del universo. Con él no habrá | |
| ~ 92 ~ | |
| para ti nada imposible, puesto que todo se doblegará a tu mandato. | |
| Lo que si te encargo sobremanera, es que todos los días al salir | |
| el sol digas las palabras siguientes: "Jobsa. Jalma. A fia : que es | |
| la invocación al espíritu sunerior. que todo lo preside y al cual | |
| deberás rendir adoración. Dichas estas palabras, darás al dra- | |
| gón" un gramo de alcanfor puro y sin mezcla, que sea del tamaño | |
| de un grano de trigo. | |
| Moisés dio al anciano Anacharsis grandes muestras de agra- | |
| decimiento, y tomando su pequeño "Dragón", se despidió del an- | |
| ciano prometiéndole que todo su empeño en adelante sería cumplir | |
| fielmente sus consejos y enseñanzas y dedicar todo su poder a | |
| procurar la libertad de los israelitas que. a la sazón, eran esclavos | |
| de los egipcios, lo cual consiguió después de muchos y maravillo- | |
| sos sucesos. | |
| CAPITULO II | |
| Adivinación por medio de los cuerpos celestes o astrologia | |
| Muchos de los pueblos de la antigüedad, como los caldeos y | |
| los egipcios, practicaron la ciencia de la Astrologia. que consiste | |
| en el examen de los cuerpos celestes. De aquellos pueblos pasó a | |
| los griegos, y de éstos a los países itálicos, de donde vino hasta | |
| nosotros. Pero donde se ha practicado y conservado con mayor | |
| veneración ha sido en la Arabia. | |
| La astrologia consiste en la influencia de los astros sobre los | |
| cuerpos humanos. Esto es lo que la distingue de la astronomía. | |
| Según Herodoto. famoso historiador de la antigüedad grie- | |
| ga, fueron los pueblos de Oriente los que empezaron a relacionar | |
| el nacimiento de una persona con determinado día o determinado | |
| planeta, para sacar de esto un horóscopo, por medio del cual se | |
| predecía al sujeto recién nacido su fortuna, su destino y los su- | |
| cesos de la vida, en virtud de qué accidente abandonaría este | |
| mundo adonde acababa de llegar. | |
| He aquí la opinión de los antiguos sobre los planetas con | |
| relación a los horóscopos. | |
| EL SOL. — Prodigio de generosidad y bienestar, cuyos ra- | |
| yos prodigan la felicidad, los beneficios en los negocios, la ga- | |
| nancia, el éxito y las herencias. | |
| LA LUNA. — Preside a los sueños; su dominio se refiere a | |
| las ganancias ilícitas. | |
| MARTE.— Tiene gran influencia sobre los combates, las | |
| disputas y las prisiones. | |
| MERCURIO.— Dios de los comerciantes y de los ladrones, | |
| — 93 — | |
| domina en las enfermedades, y tiene influencia sobre las pérdidas | |
| pecuniarias. | |
| JÚPITER.— Prodiga todas las riquezas y las bellas acciones, | |
| da el honor y todas las grandezas terrestres. | |
| VENUS.— Anuncia frialdad y tristeza, y domina en las cie»- | |
| cias y en los monumentos. | |
| Todos los planetas están dotados de buenas y de malas in- | |
| fluencias. | |
| Los astrólogos dividían el ciclo en doce partes, a las cuales | |
| daban el nombre de signos del Zodíaco o casas de los planetas. | |
| lo. ARIES O EL CARNERO.— Ángulo oriental que repre- | |
| senta la casa de la vida. | |
| 2o. TAURO O EL TORO.^ — Puerta inferior que represen- | |
| ta las riquezas, herencia, fortuna y grandes esperanzas. | |
| 3o. GEMINIS.^ — Es la casa de los hermanos y el presagio de | |
| las sucesiones. | |
| 4o. CÁNCER.— Es la casa de los tesoros y de los bienea | |
| por sucesión, el ángulo de la tierra y el fondo del cielo. | |
| 5o. LEO.^ — Es la casa de las disposiciones por testamento, | |
| legados, donaciones, y además, la morada de los niños. | |
| 6o. VIRGO.— Casa de los reveses, contrariedades., enfei- | |
| medades y penas. | |
| 7o. LIBRA.— Ángulo occidental o casa de las bodas. | |
| 8o. ESCORPIÓN.— Indicio de temores y de terror, apren- | |
| sión de la muerte; es la puerta superior. | |
| 9o. SAGITARIO.— Se le llama "el amor del Sol". Esta ca- | |
| sa se relaciona a la moral, la religión, los viajes y conocimientos | |
| exactos. | |
| 10o. CAPRICORNIO.— El centro del cielo. Caja de loa | |
| cargos, grandezas terrestres y coronas. | |
| lio. ACUARIO.— Casa de los beneficios, de los amigos y | |
| de la fortuna. Es el amor de Júpiter. | |
| 12o. PISCIS.— El amor de Saturno. Es la casa de los en- | |
| venenamientos, de los males, de la envidia, del fin trágico. | |
| — 94 — | |
| El Camero y el Escorpión son las casas queridas de Marte; | |
| cl Toro y la Libra, las de Venus; Géminis y Virgo, las de Mer- | |
| curio; Sagitario y Piscis, las de Júpiter; Capricornio y Acuario, | |
| las de Saturno; el León la del Sol, Cáncer; la de la Luna. | |
| Los astrólogos daban una atención particularísima, cuando es- | |
| taban encargados de sacar un horóscopo, a la posición de los as- | |
| tros y de las constelaciones. | |
| He aquí cómo procedían: | |
| Después de haberes asegurado, por medio de un telescopio, | |
| de las constelaciones y de los planetas que dominaban en el cielo, | |
| cl astrólogo reunía sus virtudes especiales, las comparaba entre | |
| sí para ver lo que pudiera haber de análogo o de contradictorio | |
| en sus virtudes, y sacaba en seguida las consecuencias que resul- | |
| taban de esta separación. Tres signos análogos o de la misma na- | |
| turaleza eran considerados como "favorables"; seis, "medianos"; | |
| cuatro, "malos". | |
| El instrumento de que se servían ordinariamente para obser- | |
| var los asiros y sacar los horóscopos, se llamaba Astrolabio. Se | |
| asemejaba mucho a una esfera armilar. El astrólogo, conocedor | |
| del día, la hora, y el momento en que había nacido la persona que | |
| le consultaba, ponía los astros en el lugar que ocupaban en aquel | |
| instante, y respondía a la consulta, según la posición de los pla- | |
| netas y de las constelaciones. | |
| Morphirus, el astrólogo más célebre de su tiempo, disponía | |
| primeramente doce triángulos entre dos cuadrados, después bus- | |
| caba el estado del cielo en la hora en que había nacido la persona | |
| que consultaba, trazaba la figura de cada planeta al lado de la | |
| constelación con que se encontraba en conjunción, y luego de la | |
| consecuencia natural que sacaba, formaba su profecía, que siem- | |
| pre se realizciba. | |
| Ahora veamos las cualidades de los planetas en las conste- | |
| laciones zodiacales. | |
| Estas cuahdades o oropiedades son útiles de conocer para | |
| sacar las consecuencias de su proximidad o de sus conjunciones. | |
| Helas aquí según cálculos de Indágine. | |
| MARTE, encontrado el día del nacimiento, hace triunfar de | |
| los enemigos. | |
| SATURNO, aumenta el trabajo y dispone enfermedades. | |
| VENUS, hace a uno alegre goloso y ágil. | |
| MERCURIO, da la gracia de saber, de la elocuencia, de to- | |
| da suerte de sutilezas. | |
| EL SOL. procura el renombre, la fuerza y la grandeza. | |
| LA LUNA, hace perezoso, débil de espíritu y de cuerpo. | |
| — 95 — | |
| JÚPITER encontrado el día del nacimiento hace triunfar de | |
| los enemigos, da valor, fiereza, y una larga vida. Si se encuentra | |
| con el Toro, riquezas y valor. Con Capricornio, honores, digni- | |
| dades, valor, poder. En una palabra. Marte aumenta la influencia | |
| de las constelaciones con quien se encuentra y añade el valor. | |
| SATURNO, da penas, trabajos, enfermedades, miseria, au- | |
| menta las malas influencias y corrompe a los hombres. | |
| VENUS, da el amor, la alegría, los placeres, el éxito, aumenta | |
| las buenas influencias y debilita las malas. | |
| MERCURIO, da la sabiduría la elocuencia, el éxito en el co- | |
| mercio, aumenta o debilita las influencias, según sus conjunciones. | |
| Por ejemplo, si se encuentra con Pisccis, que es malo se vuelve | |
| menos bueno; si se encuentra con Capricornio, que es favorable, | |
| se vuelve mejor. | |
| LA LUNA, hace flojo, cobarde, da la melancolía, la tristeza, | |
| la demencia y un natural flemático. | |
| JÚPITER, da la belleza la riqueza y los honores, aumenta | |
| las buenas influencias y disipa las malas. | |
| EL SOL. ascendente da favores de los príncipes, y tiene so- | |
| bre las influencias casi tanto poder como Júpiter. | |
| GEMINIS, LIBRA Y VIRGO, dan la belleza por excelencia. | |
| ESCORPIÓN, CAPRICORNIO y PISCIS, da la belleza | |
| mediana. | |
| VIRGO. LIBRA, ACUARIO, GEMINIS, dan una hermo- | |
| sa voz. | |
| CÁNCER, ESCORPIÓN y PISCIS, dan una voz desagra- | |
| dable y nula. | |
| Las otras constelaciones dan la fealdad. | |
| Si los planetas y las constelaciones se encuentran en el Orien- | |
| te, a la hora del nacimeinto, se experimentará su influencia al | |
| principio de la vida; si están en medio del cielo, se experimentará | |
| en medio de la vida, si están en Occidente al fin de la misma. | |
| CAPITULO III | |
| Visiones tj apariciones | |
| Pocas personas habrá en el mundo que no hayan presencia- | |
| do u oído referir algún suceso maravilloso acaecido en su familia, | |
| pueblo o localidad donde residen. Las apariciones son mucho más | |
| frecuentes de lo que algunos creen. Ya es una persona amada que | |
| después de muerta se presenta en forma espiritual una o más ve- | |
| — 96 — | |
| ees. Ya una persona virtuosa que por permisión divina se deja | |
| ver de quienes la invocan o recuerdan en su pensamiento: ya en | |
| fin. aquellos qtie habiendo hecho daño a otra persona, reciben la | |
| orden del Espíritu Supremo de aparecerse a sus deudos, a fin de | |
| que enmienden los perjuicios por él causados, o bien al mismo a | |
| quien los causó, en demanda de perdón. | |
| Estos últimos son los que generalmente se nombran almas en | |
| pena, y que imploran el perdón de sus semejantes, para poder des- | |
| cansar tranquilos en la mansión que el Soberano Hacedor les ha- | |
| ya señalado. | |
| Aparte de estas apariciones que podríamos llamar persona- | |
| les, hay otras que, aunque más raras, no dejan, de ser por esto | |
| tan verdaderas como las anteriores. En muchas tradiciones se re- | |
| fieren a casos de algunos que han sido visitados por vírgenes, | |
| santas, damas o señoras con trajes vaporosos y aun por espíritus | |
| malignos, los cuales después de aparecerse y hasta dirigirles la | |
| palabra, se han desvanecido sin dejar rastro alguno de su pre- | |
| sencia. | |
| Las apariciones pueden ser naturales o provocadas. Las na- | |
| turales son las que como se ha dicho, se producen sin que la per- | |
| sona ponga nada de su parte en el hecho que podríamos llamar | |
| psíquico o psicológico, y las provocadas son aquellas que logran | |
| producirse por una particular disposición de nuestros sentidos, y | |
| más especialmente por las sensaciones de la imaginación que pue- | |
| den producir en un caso dado el fenómeno de la doble vista. | |
| Para llegar a producir las apariciones se precisa en primer | |
| lugar, poner en juego una voluntad poderosa y hacer que la ima- | |
| ginación esté constantemente preocupada en la idea del espíritu | |
| que se quiere invocar. La menor distracción haría imposible en | |
| absoluto la aparición deseada; en cambio si se logra concentrar | |
| bien nuestra imaginación sobre aquella que nos proponemos, no | |
| se hará esperar el resultado, puesto que el espíritu será atraído | |
| forzosamente por la corriente magnética que se desarrolla entre | |
| él y la persona que solicita su aparición. | |
| Puede afirmarse por tanto que las personas de inteligencia | |
| clara, grande fe y voluntad poderosa, lograrán verle, cosa que no | |
| conseguirán las distraídas u obtusas, por razón de que no podrán | |
| concentrar el trabajo mental que se requiere. | |
| Como demostración de esta verdad, podrían citarse infinidad | |
| de casos ocurridos a personas que por sus afecciones y sentimien- | |
| tos hacia seres queridos que ya fueron fallecidos, a fuerza de pen- | |
| sar en ellos y llevarlos constantemente en su imaginación han | |
| llegado a conseguir que se les apareciera en espíritu, pero en la | |
| misma figura que tuvieron cuando vivían entre ellos* | |
| — 97 — | |
| No terminaremos este capítulo sin ocuparnos, aunque lige- | |
| ramente, de las visiones. Estas se distinguen de las apariciones en | |
| que su acción es más rápida, pues no bien se presentan a nuestra | |
| vista, cuando del mismo modo desaparecen, como por encanto. | |
| Las visiones se aparecen por lo regular en las carreteras, cami- | |
| nos, encrucijadas o edificios ruinosos. Se refieren casos de verda- | |
| deras procesiones de frailes, monjas y acompañamiento de entie- | |
| rros: y, finalmente, de espíritus celestes que aparecen y desapa- | |
| recen con la rapidez de un relámpago. | |
| CAPITULO IV | |
| La Cabra Infernal | |
| Además del "Dragón Rojo", conocido como talismán, hay | |
| otro que en unión de la Cabra Infernal se menciona al principio de | |
| este tratado. Los espíritus diabólicos acostumbran tomar toda | |
| clase de formas tanto de personas como de animales. Las más | |
| usuales, sin embargo, son las de dragón o de cabra, aunque algu- | |
| nas veces se presentan en forma de gato, gallina, cocodrilo, etc. | |
| No ha de temerse al hacer las invocaciones a ninguna de las | |
| formas en que los espíritus se presentan y siempre el operador de- | |
| be estar preparado a la defensa tanto con instrumentos de arte, | |
| por si los espíritus quisieran hacerle daño material, como con los ta- | |
| lismanes, que pueden servirle para obligarles a la obediencia. | |
| La Cabra Infernal se aparece dando balidos lastimeros como | |
| de alma en pena, y el Dragón, lanzando aullidos fuertes y broncos | |
| y echando fuego por los ojos y boca. A pesar de mostrarse el Dra- | |
| gón tan imponente, es sin embargo, menos de temer que la cabra | |
| por ser ésta el símbolo de la perfidia y del engaño. El operador | |
| deberá por lo tanto hallarse siempre en guardia y no dejarse ven- | |
| cer por apariencia más o menos inocentes. La Cabra representa | |
| el disimulo y la astucia más refinada: por alto se dice, hablando | |
| de dicho animal; que tiene "arte" y "pacto" con el diablo. | |
| CAPITULO V | |
| Transformación de la materia | |
| Como disgresión es fácil que conceptúe alguno de nuestros | |
| lectores el presente capítulo, mas no lo es en efecto, al proponer- | |
| nos un fin tan relacionado con las ciencias ocultas, como expo- | |
| sición de algunos descubrimientos e investigaciones llevadas a ca- | |
| bo por los sabios que han rendido culto a la Naturaleza, estu- | |
| diando sus fenómenos con la perseverancia y aliento que los es- | |
| píritus les han concedido. | |
| Gracias a sus inspiradas observaciones sabemos que las par- | |
| tículas más ínfimas, son mundos poblados por mutlitud de orga- | |
| nismos apreciables únicamente en el campo microscópico, y tam- | |
| bién sabemos que la tierra en que habitamos. | |
| junto a lo que en el c'^^lo contemplamos | |
| no más que un poro llena | |
| de algún grano de arena | |
| del fondo de los mares de otro mundo, | |
| que se agita a su vez en lo profundo | |
| de un átomo de polvo de granito | |
| de otro mundo. . . y así. hasta lo infinito. | |
| Sabemos que la materia es indestructible e imperecedera; que | |
| lo único que tiene existencia limitada son los cuerpos que la | |
| forma; que la muerte de los seres no es más que la transforma- | |
| ción de los plasmas que los constituyen; que un cadáver es el fin | |
| de una vida y el origen de un sinnúmero de ellas, pues su descora- | |
| posición es el medio en que los gusanos generan, o bien los mate- | |
| riales que lo componían pasan a enriquecer las plantas facihtando | |
| su desarrollo. | |
| Sabemos que nada de lo que existe es inútil, que todo está | |
| tan íntimamente unido que si faltase cualquiera de sus elementos, | |
| el desequilibrio universal pronto nos haría sucumbir. | |
| Sabemos que todo es una cadena, cuyos eslabones engranan | |
| unos en otros, la cual gira alrededor del orbe ocupando sucesiva- | |
| mente todos sus puntos. Así el agua que cae en forma de lluvia | |
| — 99 — | |
| a la capa exterior de la tierra, después de penetrar en su seno, se | |
| convierte en vapor y éste en nubes para finalmente volver a regar | |
| el suelo. | |
| Sabemos que el cuerpo se compone de moléculas formadas por | |
| agrupaciones de átomos. Estos son inertes, inmutables e indestruc- | |
| tibles, penetran en nuestro organismo por medio de la respiración | |
| y los alimentos, renuevan los tejidos, siendo constantemente reem- | |
| plazados por otros, por lo que puede afirmarse que en pocos me- | |
| ses el cuerpo humano se halla completamente transformado, y ni | |
| en la sangre, ni en la carne, cerebro y huesos queda un sólo átomo | |
| de los que le nutrieron meses antes. Como dicha labor se repite en | |
| todos los organismos, resulta que lo que sirve hoy de alimento a | |
| una persona ha servido anteriormente a otra y servirá más ade- | |
| lante y siempre en constante transformación para nutrir nuevos | |
| seres. | |
| Lamarack Darwin, Haeckcl, Masdeu, Kant y otros filósofos, | |
| dotados de una profunda sabiduría por los espíritus superiores, | |
| nos dan a conocer secretos curiosísimos y maravillosos, explica el | |
| último, que en un principio, el Universo entero no era otra cosa | |
| que una inmensa masa gaseiforme a una temperatura elevadísima. | |
| Los millones de astros que hoy ocupan el espacio, nacieron | |
| por virtud de su movimiento general de rotación, durante el cual | |
| las masas que estaban algo más sólidas o más condensadas que el | |
| resto de la materia caótica obraron sobre ella como centros de | |
| atracción; así se dividió la masa gaseosa primitiva en otras mu- | |
| chas secundarias, cada una de las cuales conservó su movimiento | |
| de rotación y tomó, merced a él, la forma de un esferoide, sepa- | |
| rándose de él un anillo que marcaba la órbita de los futuros pla- | |
| netas y así sucesivamente. A causa del enfriamiento creciente de | |
| que eran objeto, los astros tomaron del estado gaseoso al de cuer- | |
| po en fusión; después se condensaron y enfriaron todavía más, | |
| formándose con gran lentitud en espesor. Cuando la temperatura | |
| del globo terrestre descendió hacia cierto grado se verificó la | |
| primera aparición del agua en estado líquido, que cayendo sin in- | |
| terrupción, cuando inmensa lluvia sobre la costra sólida tendía a | |
| encharcarla y a encenegarla, disolviendo muchos principios y es- | |
| tacándose con preferencia en los sitios más declives. | |
| Sabemos que la generación según Heackel, se ha realizado | |
| por heterogenia o séase por la combinación de los elementos, dan- | |
| do por resultado la formación de mónadas de las cuales se conci- | |
| be nacieron organismos más complejos. | |
| Que hay seres vivientes como las abejas que se reproducen | |
| por partenogenesis, es decir que no precisa la fecundación del | |
| macho para producir crías (que en tales casos son muchos), se en- | |
| — 100 — | |
| gendran a expensas de los óvalos de las madres: que hay otros, | |
| particularmente en los vegetales, que poseen, los dos sexos y se | |
| reproducen por sí solos existiendo también algunos que, como las | |
| palmeras necesitan para reproducirse y dar frutos, la cooperacióa | |
| de árboles de diferente sexo. | |
| Que en el fondo de los mares, donde la luz solar no penetra, | |
| está tan iluminado relativamente como la superficie, merced al | |
| fósforo que tienen en gran cantidad todos los peces. | |
| Sabemos que. si en un depósito se recoge cierta cantidad de | |
| agua y se deja en reposo durante largo tiempo, no tardan en apa- | |
| recer no solamente infusorios, sino larvas y microbios probándo- | |
| se, en fin, que la generación se efectúa en todos los momentos, lo | |
| cual no es, bien considerado, más que las infinitas transformacio- | |
| nes que sufre la materia. | |
| Jamás acabaríamos de referir los adelantos que a la ciencia | |
| magna se deben, ciencia concedida a las humanas criaturas por | |
| el mágico poder de los espíritus elevados o por la esclarecida in- | |
| teligencia de los nunca bien enaltecidos gnomos. | |
| CAPITULO VI | |
| Del éxtasis o abstracción | |
| El fenómeno conocido por "éxtasis" es muy común en aque- | |
| llas personas que, teniendo la imaginación muy viva, son, sin em- | |
| bargo susceptibles de ser sugestionadas. El éxtasis es generalmen- | |
| te producido por la influencia magnética de los espíritus que obran | |
| sobre nosotros. Puede ser parcial o total. Siendo lo primero, la | |
| persona puede tener su imaginación abstraída en cierto modo de | |
| todo aquello que le rodea, pero sin embargo percibe los sonidos y | |
| cuanto pasa a su lado, aunque sin parar atención sobre ello. Cuan- | |
| do el éxtasis se puede considerar total es cuando el sujeto no se da | |
| cuenta ninguna de cuanto pasa a su alrededor. En este estado se | |
| puede considerar que la persona pierde hasta la sensibilidad. | |
| Entre los chinos, indios y árabes, es muy frecuente hallar per- | |
| sonas en tal estado de abstracción que se les podría pinchar con la | |
| aguja sin que dieran señales de sensibihdad. | |
| Según la ciencia, el éxtasis es producido por una exaltación | |
| cerebral, la cual puede ser determinada por la ingestión de narcó- | |
| ticos, influencia moral, hipnosis o supersticiones religiosas. | |
| Durante el acceso el cuerpo permanece inmóvil e insensible | |
| a los dolores más vivos, quemaduras, pinchazos, laceraciones, etc. | |
| A veces se manifiestan, también, en movimientos convulsivos | |
| — 101 — | |
| y alucinaciones al oído o a la vista dando por resultado que se | |
| perciban ruidos de voces, músicas, etc., o que se vean objetos y | |
| apariciones desconocidas. | |
| Hela aquí: | |
| El éxatisis místico puede determinar las apariciones de santos | |
| o diablos, en forma verdaderamente real y según la figura con que | |
| cada uno se los represente en su imaginación. | |
| Todo esto sólo obedece a causas sobrenaturales producidas | |
| por los buenos o malos espíritus que nos rodean continuamente. | |
| SAPITULO VII | |
| Por qué permite Dios que el demonio atormente a las criaturas | |
| lo. Para que el hombre obstinado en las culpas, sirva de | |
| terror y ejemplo a otros hombres. | |
| 2o. Para que los que no sean del todo malos, reciban castigo | |
| en este mundo por las culpas que cometen. | |
| 3o. Para que la persona que no sea castigada del demonia | |
| trate de reconocer a Dios y humillarse a él. | |
| 4o. Para castigo de las faltas leves y procurar la enmienda. | |
| 5o. Para que se corrijan los hombres, viendo por sus ojos | |
| la verdad de la divina justicia. | |
| 6o. Para que se pueda apreciar el gran poder de Dios. | |
| 7o. Para mostrar la gran santidad de algunas criaturas. | |
| 8o. Para aumentar los merecimientos de las criaturas vicia- | |
| das, volviéndolas al buen camino. | |
| 9o. Para purificarse más en todos los sentidos. | |
| 10o. Para que las criaturas tengan el purgatorio en este | |
| mundo, y que se corrijan viendo que de tantos males pueden salir | |
| tantos bienes. | |
| 102 | |
| TABLA DE LOS DÍAS FELICES Y DESGRACIADOS | |
| Días felices Meses Días desgraciados | |
| 3, 10, 27, 31 | |
| Enero | |
| 13.25 | |
| 7. 8, 18 | |
| Febrero | |
| 2. 10. 17. 22 | |
| 4. 9, 12, 14. 16 | |
| Marzo | |
| 13. 19. 23. 28 | |
| 5. 7 | |
| Abril | |
| 18. 20, 29, 30 | |
| 1, 2. 4, 6, 9. 14 | |
| Mayo | |
| 10. 17, 20 | |
| 3, 5. 7. 9. 12, 23 | |
| Junio | |
| 4, 20 | |
| 3. 6. 10. 23. 30 | |
| Julio | |
| 5. 13. 27 | |
| 5. 7. 10. 14, 29 | |
| Agosto | |
| 2. 13. 27. 31 | |
| 6, 10. 13. 18. 30 | |
| Septiembre | |
| 16, 25. 28 | |
| 13, 16. 25, 31 | |
| Octubre | |
| 3. 9. 27 | |
| 3. 13, 23, 30 | |
| Noviembre | |
| 16,25 | |
| 10. 20. 29 | |
| Diciembre | |
| 15. 28, 31 | |
| — 103 — | |
| LA GALLINA NEGRA | |
| Escuela de sortilegios | |
| El viejo de las pirámides o el anillo del amor | |
| Hasta ahora no os he hablado sino de aquello que me ha sido | |
| revelado en los libros que encierran los misterios secretos de las | |
| ciencias ocultas. Pero nada os he dicho de mis propios experimentos. | |
| Escuchadme atentamente: | |
| En un pergamino antiquísimo, sacado de un polvoriento rin- | |
| cón de la Biblioteca del convento, logré descifrar, después de lar- | |
| gas noches de estudio, que en la Pirámide más elevada de Egipto | |
| existía vivo, desde hacía muchos siglos un viejo nigromante po- | |
| seedor de todas las ciencias mágicas. | |
| —Necesito verle y consultarle '-'dije. | |
| Y puse en práctica mi proyecto. | |
| Invoqué uno de los espíritus que me obedecían, y le ordené | |
| me transportara inmediatamente al lugar indicado. | |
| Cuando me encontré al pie de la pirámide, comprendí que se- | |
| ría inútil mi viaje, si no sabía cómo llamar al misterioso habitador | |
| de aquel vetusto y gigantesco monumento. Sí, lo recordaba, por | |
| haberlo leído en el pergamino, que era precsio acertar con la losa | |
| que daba entrada al lugar encantado. | |
| Llamé a varias losas, sin obtener respuesta. De pronto cuando | |
| ya el desaliento íbase apoderando de mi espíritu, toqué con el pie | |
| una losa y percibí que se movía. Me aparté a un lado, y vi con | |
| alegría, que en efecto, aquella losa era la entrada que buscaba. | |
| Apartándose lentamente, y apareció un venerabilísimo anciano. | |
| Barba blanca, blanquísima, caía sobre su pecho; un turbante cubría | |
| su cabeza; el resto de su traje me anunció que era un m.ahometano. | |
| . — Sé que me buscas —me dijO'^. Pues bien entra, y te reve- | |
| laré todos ios secretos del arte mágico. | |
| Yo le seguía en silencio. | |
| Bajamos una pendiente, al fin de la cual llegamos a una puer- | |
| ta, que abrió el viejo por medio de un secreto. La cerró con cuida- | |
| do, y habiendo atravesado una sala inmensa, entramos en otra | |
| pieza. Una lámpara se suspendía de la bóveda, había una mesa cu- | |
| bierta de libros, varios sitiales a la oriental, y un lecho para el | |
| descanso. Me indicó que tomase asiento, y acercándose a una es- | |
| pecie de armario sacó de él varios vasos. Me invitó a desnudarme | |
| — 104 — | |
| y con los bálsamos de que estaban llenos aquellos vasos misterio- | |
| sos, ungió todo mi cuerpo. Terminada esta operación me dio ropas | |
| nuevas, parecidas a las suyas. Sentí entonces en mi inteligencia | |
| como una luz inmensa, y comprendí por completo la lengua en | |
| que me hablaba, que era la hebrea. | |
| Me invitó a seguirle, abrió otra puerta, y tomando una lin- | |
| terna, entramos en un subterráneo, donde vi diversos cofres ali- | |
| neados: los abrió, estaban llenos de oro y de piedras preciosas de | |
| toda especie. | |
| -—Ya ves, hijo mío —me dijo — . con estos tesoros no hay | |
| temor de morir de pobreza. Todo te pertenece. Yo ya llegué al fi- | |
| nal de mi carrera y quiero dejarte por heredero. Estos tesoros no | |
| son fruto de la avaricia o de un sórdido interés: los debo al cono- | |
| cimiento de las "ciencias ocultas" que me son familiares. Yo puedo | |
| mandar a todos los espíritus que pueblan la tierra y los aires, y | |
| que no son visibles para la generalidad de los hombres. | |
| Te amo, querido hijo, he reconocido en ti el amor a la verdad | |
| y la aptitud para las ciencias, y al momento quiero que sepas lo | |
| que me ha costado siglos y siglos aprenderlo. La ciencia de los | |
| magos, el lenguaje de los jeroglíficos se ha perdido por la desidia | |
| de los hombres. Yo sólo soy el depositario de estos secretos. Yo | |
| te los comunicaré, y veremos junto los caracteres trazados en las | |
| pirámides. Pero antes tienes que renunciar a todo lo que no sea | |
| para el bien. | |
| — ;Oh, venerable anciano! — repuse— nada hay que desee | |
| yo tanto como la virtud y la sabiduría. | |
| — ¡Basta! — dijo el viejo — . Antes de desenvolver la doctrina | |
| de que soy poseedor, quiero iniciarte en los misterios más profun- | |
| dos y sagrados; quiero que sepas que los elementos están pobla- | |
| dos de las más perfectas criaturas. Ese espacio, inmenso que hay | |
| entre la tierra y los cielos, tiene habitantes mucho más nobles que | |
| los pájaros y los insectos; esos seres tan vastos tienen otros mora- | |
| dores más superiores que los delfines y las ballenas, lo mismo su- | |
| cede con las profundidades de la tierra, que contienen otras cosas | |
| que agua y minerales; y el elemento del fuego, más noble que los | |
| otros tres, no ha sido hecho para permanecer inútil y vacío. | |
| Y a continuación me puso en conocimiento de todas las ma- | |
| terias contenidas en el capítulo que trata "De lo infinito", el cual | |
| será conveniente leer antes de continuar lo que sigue. | |
| —Necesito todavía hablarte de los talismanes, de los anillos | |
| mágicos que dan el poder de mandar a todos los elementos, de | |
| evitar todos los pehgros, todas las emboscadas de los enemigos, | |
| asegurando el éxito de las empresas y el cumplimiento de todos | |
| los deseos. | |
| — 105 — | |
| Se levantó entonces, abrió un cofre que se encontraba al pie | |
| del lecho y sacó una cajita de madera de cedro, cubierta de pla- | |
| cas de oro, enriquecida de diamantes, de un brillo y una pureza | |
| extraordinarios. La cerradura era, igualmente de oro, así como la | |
| llave sobre la cual había caracteres jeroglíficos, grabados con un | |
| arte admirable. | |
| Abrió la cajita, y vi una gran cantidad de talismanes y ani- | |
| llos con diamantes, sobre los cuales había grabado infinidad de | |
| caracteres mágicos y cabalísticos. Era imposible mirarlo sin quedar | |
| deslumbrado. | |
| — Ya lo ves, hijo mío — ^dijo— cada uno tiene sus virtudes, | |
| sus propiedades; pero para hacer uso de ellos, hay que conocerloa | |
| así como la lengua de los sabios para pronunciar las palabras mis- | |
| tcriosas que están grabadas encima. Yo te enseñaré todo. | |
| Cogió un anillo | |
| . — Empecemos por el "anillo evocador" . — repuso—. Ponte el | |
| anillo en un dedo y el talismán sobre el corazón y pronuncia en se- | |
| guida estas palabras "Siras, Etar, Tesanar" y verás sus efectos. | |
| Apenas salieron estas palabras de mi boca, cuando vi aparecer | |
| una multitud de espíritus, de figuras y formas diferentes, y el ge- | |
| nio que había a mi lado, y que se me hizo visible me dijo: | |
| —Manda, ordena; todos tus deseos serán satisfechos. | |
| Y añadió el viejo. | |
| —Si quieres que los espíritus desaparezcan, suelta el anill* | |
| y el talismán. | |
| Así lo hice, y todo se desvaneció como un sueño. | |
| Entonces me dio otro anillo, el "anillo del amor", y me dijo: | |
| — Este objeto, hijo mío, está destinado a hacerte amar de las | |
| mujeres más hermosas; no habrá mujer que no se estime dichosa | |
| en agradarte, y que no ponga en práctica todos los medios imagi- | |
| nables para lograrlo. | |
| — ¿Quieres que la más bella odalisca turca sea conducida cil | |
| instante a tu presencia? | |
| Mete este anillo en el segundo dedo de la mano izquierda opri- | |
| me el talismán sobre tu boca y di, suspirando tiernamente: "¡Ok | |
| Nades, Suradis, Maniner!". | |
| E instantáneamente apareció un genio con alas de color de | |
| rosa postrándose de rodillas ante mí. | |
| —Espera tus órdenes —dijo el viejo — ; dile "Sader, Prostua, | |
| Salaster". Yo repetí estas palabras, y desapareció. | |
| —Va a recorrer un espacio inmenso —dijo el anciano— coa | |
| la rapidez del pensamiento, y lo que la naturaleza ha hecho más | |
| hermoso, aparecerá a tus ojos. | |
| Apenas acababa de hablar, cuando el genio de las alas de rosa | |
| — 106 — | |
| llegó trayendo en sus brazos una mujer envuelta en un gran velo | |
| blanco. Parecía dormida. El genio la colocó suavemente sobre un | |
| canapé que surgió a mi lado. Fue levantando el velo que la cubría | |
| y jamás nada tan hermoso se ofreció a mis ojos. Era Venus con | |
| todos los encantos de la inocencia. Suspiró la hermosa y abrió los | |
| más bellos ojos del mundo, que posó en mí. Lanzó un grito de | |
| sorpresa, y exclamó: | |
| — ;Es él, el que yo deseaba! | |
| El viejo me dijo: | |
| —Acércate; pon una rodilla en tierra; así es como debes ha- | |
| blarle; toma su mano. | |
| Yo obedecí, y la divinidad, a quien yo dirigía mi homenaje, | |
| me dijo: | |
| — Te he visto en sueños; yo te amaba, y la realidad te hace | |
| más querido de mi corazón; yo te prefiero al sultán. | |
| . — ¡Basta! — ^dijo el viejo. | |
| Y pronunció fuertemente: "Mammes. Lahar". | |
| Aparecieron cuatro esclavos, se llevaron el canapé y a la mu- | |
| jer que había operado en mí una impresión tan viva. | |
| El viejo obser\'ó mi emoción, y me dijo: | |
| -—Ya volverás a verla. Para poseer la sabiduría es menester | |
| resistir los atractivos de la voluptuosidad. | |
| Me resigné y volví a colocar en la cajilla, el anillo y el talis^ | |
| man del amor. | |
| LOS BANDIDOS PUESTOS EN FUGA | |
| Después de haber descansado me dijo el viejo que podíamos | |
| salir un rato y hacer una pequeña excursión por la campiña ob- | |
| servando las costumbres del país. | |
| Se puso el viejo un turbante en la cabeza, yo hice otro tanto, | |
| y vestidos completamente de turcos, nos dispusimos a salir. Antes | |
| de hacerlo, obscr\'é que el viejo tomaba un talismán y un anillo, yo | |
| le advertí que me había enterado, y entonces él me dijo: | |
| — Eso puede sernos necesario; la precaución es la madre de | |
| la seguridad. | |
| Pasados unos minutos nos pusimos tranquilamente en camino: | |
| el viejo me entretuvo, hablándome de los cambios que se verifican | |
| en la estructura del planeta, de la revolución de los astros que | |
| constituyen el sistema planetario y me predijo algunos fenómenos | |
| que habrían de presentarse en lo sucesivo. | |
| En esto se percibió en los límites del horizonte una nube de | |
| polvo, que se fue aproximando rápidamente. | |
| Transcurridos unos instantes, pudimos percibir perfectamen- | |
| — 107 — | |
| te que lo que ocasionaba la polvareda era un buen galope de gi- | |
| netes; una horda de árabes, que, según las apariencias, debían de | |
| ser bandidos nómadas. | |
| Cuando llegaron a unos cien pasos de nosotros ya no pudo | |
| cabernos duda de que su propósito era desvalijarnos, entonces sa- | |
| cando el talismán y el anillo, pronunció el viejo la palabra "Na- | |
| tastar", y me dijo que desde aquel momento éramos invisibles. | |
| En efecto; yo pude observar un movimiento de estupefacción | |
| en los bandidos, y en seguida, con visibles muestras de azora- | |
| miento, volvieron grupas y huyeron a todo galope en sus corceles. | |
| EL TESTAMENTO DEL VIEJO | |
| Pocos días después, y viendo llegada su última hora, me dijo: | |
| —Cuando ya no exista, colocaréis mi cuerpo en medio de es- | |
| ta sala, tomaréis las maderas olorosas que encierran los cofres de | |
| oro, el licor contenido en los frascos que se hallan suspendidos de | |
| la bóveda, os serviréis del talismán con que yo formé el huevo del | |
| que ha nacido la gallina negra, y después de haber pronunciado | |
| las palabras misteriosas se inflamará la hoguera que ha de con- | |
| sumir mi mortal envoltura. Luego tomaréis las cenizas y las colo- | |
| caréis en esta urna de cristal que pondréis en un sitio próximo a | |
| los talismanes mágicos. | |
| Después de una ligera pausa añadió: ¡Oh hijo querido! | |
| Apreciad siempre mi memoria, muero contento. Yo hubiera que- | |
| rido indicar a los hombres la verdadera manera de formar la ga- | |
| llina negra, más los espíritus lo han dispuesto de diferente modo. | |
| Tú, Jonás, llenaréis esta misión, puesto que ya conoces este se- | |
| creto. Me siento morir ¡ven querido hijo mío! seca mis lágrimas: | |
| yo puedo estrecharte todavía sobre mi pecho: recuerda que la muer- | |
| te no es temida más que por el hombre que es injusto o culpable. | |
| Al terminar sus palabras, me dio su bendición postrera, de- | |
| jando de existir aquella alma grande y generosa. | |
| Cumplidos todos sus encargos, regresé de nuevo a mi con- | |
| vento a continuar con la misión, que el Supremo Creador me tenía | |
| designada, y a esperar tranquilo el término de mi viaje material. | |
| CAPITULO II | |
| El secreto de la gallina negra | |
| El famoso secreto de la gallina negra, secreto sin el cual no se | |
| puede contar con el éxito seguro en algunas cabalas, y que estaba | |
| perdido desde hacía largo tiempo, me fue revelado por el viejo de | |
| — 108 — | |
| las pirámides, y cuyas indicaciones expongo a continuación. | |
| Tomad una gallina negra que no haya puesto huevo todavía | |
| y que ningún gallo haya pisado. Al cogerla, hacedlo de modo qué | |
| no exhale ningún grito, para lo cual iréis a las once de la noche al | |
| gallinero; la sorprenderéis mientras duerme, la agarraréis por el | |
| cuello apretando lo suficiente para que no cacaraquee, pero sin | |
| ahogarla. | |
| Una vez que la tengáis cogida de este modo, la llevaréis inme- | |
| diatamente a un lugar en que se crucen dos caminos; y alli al dar | |
| la media noche, haced en el suelo un círculo con una vara de ciprés, | |
| colocaos en el centro, y con el cuchillo de mango negro, abriréis el | |
| cuerpo de la gallina en dos partes, pronunciando estas palabras | |
| tres veces: "Eloim, Essaim, frugativi et appellativi". Volved en | |
| seguida el rostro hacia el Oriente, arrodillaos y recitar esta ora- | |
| ción: "Venite in me spíritus mágicus et tuss in anima mea imbuet". | |
| Hecho esto haréis la gran apelación; entonces el espíritu infer- | |
| nal se os aparecerá vestido con una casaca escarlata con galones de | |
| oro un chaleco amarillo y unos calzones de color verde. Su cabeza, | |
| que se parecerá a la de un perro con orejas de asno, estará corona- | |
| da por dos cuernos de vaca; sus piernas serán como las de una vaca. | |
| Os preguntará para qué le llamáis, entonces le daréis vues- | |
| tras órdenes, las que queráis, pues no puede rehusaros nada, así | |
| es que le pediréis, por ejemplo: que os haga muy rico, y. por con- | |
| siguiente muy felices. | |
| Es menester que sepáis que antes de comenzar esta operación | |
| mágica, deberéis hallaros en estado perfecto, sin que tengáis nada | |
| que reprocharos. Eso es tan esencial, que si cuando invocáis al | |
| — 109 — | |
| espíritu maligno, no os halláis bastante purificados, lejos de po- | |
| nerse el espíritu a vuestras órdenes, seréis vosotros los que que- | |
| daréis bajo su dominio. | |
| Conviene que os advierta que no es tan fácil procurarse una | |
| de estas gallinas negras, que tiene propiedades mágicas. | |
| Caso de no poder lograrla, será necesario hacerla nacer, pa- | |
| ra lo cual expondré, a continuación; el medio de conseguirlo, cum- | |
| pliendo así el encargo del viejo de las pirámides. | |
| Tomad varios trozos de madera aromática, tales como el áloe, | |
| el cedro, el naranjo, el limonero, el laurel, la raíz del iris, las rosas | |
| cuyas hojas se hayan desecado al sol; los pondréis en una cazuela | |
| de oro, extenderéis encima aceite balsámico, incienso purísimo, go- | |
| ma transparente, y pronunciaréis las palabras: "Athas, Solimán, | |
| Erminatos, Paseim". | |
| En este instante percibiréis los rayos del sol, esté donde esté | |
| a aquella hora, los cuales irán a herir la cazuela de oro. Coloca- | |
| réis sobre ella un vaso de cristal, golpearéis con la vara mágica | |
| este vaso, y en el mismo instante los perfumes y los troncos de | |
| maderas olorosas que estén en la cazuela, se encadenarán y un | |
| olor suavísimo se extenderá por la habitación. A poco no queda- | |
| rá en la cazuela más que cenizas. | |
| Tomaréis inmediatamente un huevo de gallina negra, que ten- | |
| dréis preparado de antemano en un saco de terciopelo negro; di- | |
| cho huevo le depositaréis sobre las cenizas ligeramente calientes. | |
| Cuando ya todo se halle bien preparado, se pondrá la cazuela den- | |
| tro del saquito negro, éste se coloca a su vez, en sitio de la habita- | |
| ción donde penetre la luz del sol y se cubre con una campana de | |
| metal. | |
| Hasta aquí sólo hemos llegado a la mitad del camino. | |
| Se necesitará que en un braserillo dorado se tengan constan- | |
| temente encendidos algunos carbones de encino y que a las doce | |
| del día y de la noche se echen unos polvos de rosa e incienso, y des- | |
| pués, elevando los ojos y brazos hacia el cielo, exclamaréis; "¡Oh, | |
| Tanapoter, Isnaí, Noutapilus, Estivaler, Conospitus." | |
| Cada vez que se haga esta operación, se levantará la campana, | |
| y se contemplará el saquito. Si éste se mueve es prueba de que ya | |
| ha nacido la gallina. Cuando esto suceda se destapará con cuidado | |
| y entonces se podrá notar que el sol lanzará sus rayos sobre la | |
| campana con mayor fuerza y violencia. La campana se pondrá del | |
| color del fuego, el huevo desaparecerá ante vuestros ojos, un va- | |
| por ligero se elevará en los aires, y en el acto veréis removerse una | |
| poUita completamente negra, que se pondrá de pie y empezará a | |
| piar hgeramente. Le tenderéis un dedo pronunciando estas pala- | |
| bras: "Binusas Testipas", y el volátil se subirá al dedo, después | |
| se deslizará en vuestro seno. | |
| Ya tendréis la gallina negra, objeto de vuestras más viwaa | |
| ansias, y que os procurará los tesoros que deséis. | |
| CAPITULO III | |
| De los Sortilegios | |
| Los sortilegios que se forman por medio de prácticas y cere- | |
| monias mágicas, sirviéndonos de ellas para lograr aquellas cosas | |
| que por medios naturales no nos sería posible adquirir. | |
| En esta sección hemos puesto aquellos que son más usuales | |
| a las necesidades de la vida o al logro de nuestros deseos. | |
| SORTILEGIO PARA LIGAR A UNA PERSONA | |
| Para este sortilegio hace falta preparar una medalla de San- | |
| ta Elena, colocándola sobre un trapo de seda verde, en el que se | |
| clavarán tres clavos pequeños dorados, que servirán para la cere- | |
| monia. También se necsita un objeto, retrato o figura, que esté de- | |
| dicado a la persona que se quiere ligar, en la cual se habrá de cla- | |
| var uno de los clavos según se indica en la siguiente: | |
| INVOCACIÓN A SANTA ELENA | |
| ¡Oh gloriosa Santa Elena, madre amantísima del gran Cons- | |
| tantino, emperador romano. Vos, que siendo hija del rey y la reina, | |
| al monte Olivete fuisteis por vuestro entrañable amor hacia el | |
| divino Jesús. | |
| Yo requiero vuestra poderosa intercesión para conseguir lo | |
| que deseo. De estos tres clavos de Nuestro Señor Jesucristo imi- | |
| tación en los que vos hicisteis, uno lo doy a tu hijo, el gran Cons- | |
| tantino, por igual, queda en vuestra bendita imagen, otro tiro al | |
| agua como Vos los tiráistes al mar, para salvación de los navegan- | |
| tes, y el otro, le clavo en este objeto dedicado a N.. para que se | |
| clave en su corazón, a fin de que no pueda comer, ni en cama dor- | |
| mir, ni en ella sentar, ni con mujer ni hombre hablar, ni tenga mo- | |
| mento de reposo, hasta que por vuestra intercesión se rinda a mis | |
| plantas. | |
| Si esto que deseo me fuese concedido por vuestra mediación, | |
| seré toda mi vida vuestro amante sincero y devoto (devota), por | |
| los siglos de los siglos. Amén. | |
| OTRO SORTILEGIO AL MISMO OBJETO | |
| Tómese un anillo de oro en el cual haya un diamante engas- | |
| — 111 — | |
| tado, que no haya sido usado y envuélvase n un pedazo de seda. | |
| Se coloca sobre el corazón y se lleva durante nueve días y nueve | |
| noches. | |
| Al cumplir este plazo se vuelve a tomar el anillo y a la salida | |
| del sol se graba con la lanceta alrededor del oro, la palabra "Sche- | |
| va". Se juntarán tres cabellos de las personas que se quiera, con | |
| otros tres del mismo que hace la experiencia. Luego se coloca una | |
| bolsa verde y se pone sobre el corazón durante seis días. | |
| Después de lo indicado se guardarán cuidadosamente los ca- | |
| bellos en la boísa de seda, diciendo; | |
| "Es mi deseo más vehemente que, así como los cabellos de | |
| fulana (o fulano) se juntaron con los míos, así se junten también | |
| nuestros cuerpos y almas en amoroso abrazo durante el tiempo de | |
| nuestra vida y residencia en este planeta. Así sea, por la virtud de | |
| Screva, así sea." | |
| Hechas las ceremonias indicadas sólo resta conseguir que la | |
| persona amada admita la sortija y los use, que si esto se logra, el | |
| mágico hechizo obrará sobre ella de una manera sorprendente. | |
| SORTILEGIO PARA ENAMORAR | |
| El 24 de junio por la mañana antes de salir el sol, recójase | |
| la planta Emula campana, hacedla secar y reducidla a polvo junto | |
| con ámbar gris; meted estos polvos dentro de un saquito que lle- | |
| varéis suspendido por espacio de nueve días sobre vuestro cora- | |
| zón. Se dará, en comida o bebida, unos pocos de estos polvos a | |
| la persona que deséis os ame, y os amará infahblemente. | |
| OTRO AL MISMO OBJETO | |
| Tomad un corazón de golondrina, uno de pichón y otro de | |
| gorrión, mezclad con ellos unas gotas de vuestra sangre; se pican | |
| con el cuchillo de mango blanco y se ponen a secar al horno hasta | |
| poderlo reducir a polvo. Hecho esto se darán en comida o bebida | |
| a la persona que se quiera lograr. | |
| SORTILEGIO PARA QUE PUEDA SABER UNA MUJER | |
| EL MARIDO QUE TENDRÁ | |
| La mujer tomará dos pequeñas ramas de álamo blanco que | |
| atará en sus medias con una cinta de hilo blanco, y antes de acos- | |
| tarse Colocará sus medias debajo de la almohada, después se fro- | |
| tará las sienes con un poco de sangre de abubilla (saliendo del | |
| animal) y dirá la oración siguiente: "Kivios clamentísime qui | |
| _ 112 — | |
| Abraham serviis tuus de diste urorem Earam et filio ejes-obedíen- | |
| tísimus. por admirabile signura indicati Rebecam; usorem; uso- | |
| rem indica mihi ancille tuc quem seni napture vivura per ministe- | |
| rium Bulideth Ansaibe, amén." | |
| Esta ceremonia se hará durante nueve noches, colocando la | |
| almohada y las medias, en la parte de los pies, y acostándose en | |
| esa dirección. Si se hace bien la prueba, verá en sueños el hombre | |
| con quien ha de casarse. | |
| PARA QUE UN HOMBRE VEA LA ESPOSA | |
| QUE TENDRÁ | |
| Se tomará coral pulverizado, polvos de imán y sangre de pi- | |
| chón blanco. Se formará una pasta que se meterá dentro de un | |
| hiqo grande, se envolverá todo con un pedazo de tafetán azul, al | |
| acostarse colgará este amuleto al cuello y se pondrá debajo de la | |
| almohada un ramo de mirto. Cuando se acueste, dirá la oración | |
| como en el anterior, variando las palabras "ancille tue quem seni | |
| napture vivum", por las siguientes: "Servo tua quam sine nupcior- | |
| me suoren". También deberá poner la cabecera a los pies durante | |
| las nueve noches. | |
| SORTILEGIO PARA APLACAR LA COLERA | |
| Con dos te miro, con tres te ato, la sangre te bebo y el corazón | |
| te parto. Cristo, valedme y dadme la paz. (Se repite tres veces). | |
| PARA LLAMAR LA MUERTE Y LIBRARSE DE MAL | |
| Se pone en una bolsa de trapo blanco una cabeza entera de | |
| ajos, con hierbabuena, perejil, sal e incienso. Se pasa por siete pi- | |
| las distintas de agua bendita, y al mojarlo en cada una se dice: | |
| "Líbrame de mis enemigos que me quieren mal." | |
| PARA ATRAER UNA PERSONA QUE SE DESVIA | |
| Se compra un limón de los más pequeños, verdoso y duro; se | |
| toman tres varas de cinta blanca de lustre y 50 alfileres nuevos y | |
| pequeños. Se clava un alfiler arriba del limón, o sea en la punta, | |
| dos en la parte baja y los demás se colocan clavados, formando | |
| cruz, por todo el limón. Hecho esto, se ha de rezar durante nueve | |
| días y en la hora de las doce del día y de la noche, la oración si- | |
| guiente: | |
| "Fulano (aquí el nombre de la persona), no te dejaré vivir, | |
| — 113-- | |
| parar ni sosegar hasta que tú. Fulano de tal, o Fulana (si es mu- | |
| jer) vengas a mi casa a buscarme. Quiero que no puedas vivir ni | |
| sosegar en ninguna parte parar mientras que tú, N., no vengas a | |
| buscarme". Se reza un credo por la pasión y muerte de Nuestro | |
| Señor Jesucristo, y se dice: "Este credo lo aplico a la intención de | |
| que Fulano olvide a las personas que trate, menos a mí, por la | |
| virtud de este limón y por el cariño que le tengo." | |
| Todo lo anterior se repite durante siete veces, haciendo un | |
| nudo a la cinta cada vez en el centro. Cuando ya tiene los siete | |
| nudos, se coloca el hmón atado con la cmta al costado izquierdo, | |
| donde deberá llevarse durante nueve días, sin que se entere nadie, | |
| y menos la persona a quien va dedicado, pues si se entera o lo | |
| toca, pierde el encanto y hay que poner otro. | |
| El rezo se repite durante nueve días a las doce del día y de | |
| la noche, pero no así la operación de clavar los alfileres y de ha- | |
| cer los nudos, porque esto sólo debe hacerse la primera vez. El | |
| limón puede colocarse en una bolsita para ponerlo al costado iz- | |
| quierdo, pero es muy importante que vaya ésta con la cinta de log | |
| siete nudos. | |
| SUERTE DEL GATO NEGRO | |
| Procurarás tener un gato negro, y todos los martes, a las do- | |
| ce de la noche, le frotarás el lomo con un poco de sal molida, reci- | |
| tando la siguiente oración: | |
| "¡Oh Planeta Soberano! Tú que en esta hora dominas con tu | |
| influencia sobre la Luna, yo te conjuro por la virtud de esta sal | |
| y de este gato negro, y en el nombre de Dios Creador, para que | |
| me concedas toda clase de bienes, tanto en salud, como en tran- | |
| quilidad y riquezas. | |
| SAHUMERIO MARAVILLOSO CONTRA LOS | |
| MALEFICIOS | |
| Se toma incienso en grano, estoraque en polvo, mirra también | |
| en polvo, laurel seco, cascaras de ajo, clavos de especia, y todo | |
| junto se echa en brasas. Cuando se eleva el humo se dice la si- | |
| guiente oración: | |
| "Casa de Jerusalén donde Jesucristo entró, el mal al punto | |
| salió, entrando a la vez el bien, yo pido a Jesús también que el | |
| mal se vaya de aquí y el bien venga para raí por ese saumerio, amén. | |
| Luego se riega la casa con agua bendita. | |
| SORTILEGIO DE LA PIEDRA IMÁN | |
| Se toma un trozo de piedra imán, se va a la iglesia en ocasióa | |
| — 114 — | |
| que digan misa o que haya dos velas encendidas. Se acerca a la | |
| pila del agua bendita, se pone un poco de sal molida sobre el imán, | |
| y se mete en el agua diciendo: | |
| "Imán, yo te bautizo, en el nombre de Dios padre. Dios hijo, | |
| yo te bautizo. Imán eres imán serás y para mi fortuna y suerte te | |
| llamarás," | |
| Hecho esto se arrodillará en el centro de la iglesia teniendo | |
| la piedra en la mano, y se reza un credo. Todo lo indicado ha de | |
| hacerse con mucha devoción. Después, se va a casa, se toma una | |
| bolsita de lana encarnada y se reza esta oración: | |
| "Hermosa piedra imán mineral y encantadora que con la Sa- | |
| maritana anduviste, a quien suerte, hermosura y hombre le diste; | |
| yo te pongo oro para mi tesoro, plata para mi casa, sobre para el | |
| pobre, coral para que se me quite la envidia y el mal. trigo para | |
| que Fulano sea mi marido, en el caso de no tener novio se dice: | |
| para que me des un buen marido. | |
| Estas ceremonias se hacen teniendo preparadas limaduras de | |
| oro, plata, cobre y unos granos de trigo. Todo esto con el imán | |
| se coloca en la bolsa dicha. | |
| Todos los viernes se toma un poco de aguardiente suave en | |
| un vaso y se mete en él la piedra imán, rezando la siguiente oración: | |
| "Oh, hermosa piedra imán y mineral que con la Samaritana | |
| anduviste, suerte y hermosura para los hombres le diste y a mi | |
| me darás suerte y fortuna." | |
| Después de haber dicho lo anterior oración, se vuelve a colo- | |
| car la piedra imán en su bolsa, y entonces beberás el aguardiente | |
| y echarás dentro de la bolsita unas Umaduras de acero o de hierro, | |
| que podrás adquirir en cualquier cerrajería, el aguardiente y el | |
| acero son el alimento de la piedra, que sin esto perdería su efica- | |
| cia y moriría. | |
| PARA QUITAR LOS FLUJOS DE SANGRE. LOS FLUJOS | |
| BLANCOS Y LOS DOLORES DE LA MATRIZ | |
| Se llama Alomancia la adivinación por medio de la sal. | |
| cuece todo junto y se toma una taza en ayunas, durante nueve ma- | |
| ñanas; se descansa unos días y se vuelve a tomar otras nueve | |
| mañanas y asi sucesivamente hasta quedar completamente bien. | |
| FILTRO CONTRA EL AMOR | |
| Si se quiere dejar de amar a una persona indigna de nuestro | |
| amor, se hará lo siguiente: | |
| Se escogerá un lunes, cuando la luna esté en menguante, y a | |
| media noche, luego que el gallo con su canto haya ahuyentado a | |
| — 115 — | |
| los demonios, salid de casa y dirigios al borde de un riachuelo, de | |
| un estanque o del mar, os metéis con los pies desnudos y recogeréis | |
| tres flores de circe, diciendo a cada vez: "¡Oh, prohebir reneve- | |
| cute remerio amoris interno!" Volveos a casa antes que el gallo | |
| cante y meteréis las tres flores en una redoma, con media cucha- | |
| rado los aleros. Los primeros cristianos empleaban y aún emplean | |
| redoma en una ventana a la influencia de los astros; durante este | |
| tiempo haréis un ayuno extremadamente riguroso, y os absten- | |
| dréis de tomar toda clase de licores; a los trece días, meteréis en | |
| la redoma una cucharada de miel, cogida en otoño, y al mediodía, | |
| estando en ayunas, tomaréis este filtro, pronunciando las palabras | |
| mágicas dichas anteriormente, luego procuraréis encontrar la per- | |
| sona que queréis olvidar, y sin mirarla ni tocarla disputaréis con | |
| ella, cesará de amaros. Este filtro también tiene la virtud de librar | |
| del hombro derecho: Satán, toma tu parte y vete." | |
| FILTRO MÁGICO PARA OBTENER LOS FAVORES | |
| DE UNA MUJER | |
| Tómese una onza y media de azúcar cande o piedra, pulverí- | |
| cese groseramente en un mortero nuevo, en día viernes por la ma- | |
| ñana, diciendo a medida que machaquéis: "Abrasax, Abracada- | |
| bra". Mezclad esta azúcar en medio cuartillo de vino blanco bue- | |
| no, guardad la botella en una cueva obscura o en un cuarto tapiza- | |
| do de negro, por espacio de veintisiete días; cada mañana tomad la | |
| botella y la agitaréis por espacio de un minuto, diciendo, Abrasax. | |
| Por la noche haréis lo mismo durante tres minutos, y diréis tres ve- | |
| ces Abracadabra. A los veintisiete días pasaréis el vino a otra bo- | |
| tella, juntándole dos granos de mostaza blanca, y tendréis el filtro | |
| hecho. A los tres días se agita y se cuela, convidando a comer a | |
| la persona que se quiere conseguir, y se le obsequia con el filtro | |
| indicado. Si lográis que beba la mitad, estad seguros que veréis | |
| satisfecho vuestro deseo. | |
| ORACIÓN PARA LIBRARSE DE IR DE SOLDADO | |
| "Señor y Creador, que no habéis querido que vuestra túnica | |
| fuera partida en pedazos, sino que fuese jugada en suerte, haced- | |
| me a mí la gracia de que salga hbre del sorteo. Señor, libradme; | |
| Señor libradme a mí, si queréis". Se repetirá tres veces con gran | |
| devoción. | |
| ORACIÓN PARA PRESERVARSE DE LOS MALOS | |
| ESPÍRITUS | |
| i Oh, Padre Todopoderoso! ¡Oh, Madre, la más tierna de las | |
| — 116 — | |
| madres! ¡Oh, ejemplo admirable de la ternura maternal! ¡Oh. Hi- | |
| jo, la flor de todos los hijos! ¡Oh, forma de todas las formas! Al- | |
| ma, espíritu, armonía de todas las cosas. Consérvanos, protégenos, | |
| condúcenos, líbranos de todos los espíritus malos que nos asedian | |
| continuamente sin que nosotros lo sepamos. Amén. | |
| SORTILEGIO DE LA SAL | |
| Se llama Alomancia la adivinación por medio de la sal. | |
| La sal ha sido en todos los tiempos, considerada como sagra- | |
| da. Entre los romanos era de mal presagio para el que daba una | |
| comida si algún convidado se dormía antes que se hubiesen reti- | |
| rado los saleros. Los primeros cristianos empleaban y aún emplean | |
| la sal en algunas de sus ceremonias religiosas, como el bautismo, | |
| símbolo de sabiduría. | |
| Muchas personas consideran como anuncio de una gran des- | |
| gracia, cuando, por casualidad, se derrama un salero sobre el méin- | |
| tel. | |
| Para conjurar este mal efecto, se toma con la punta del cuchi- | |
| llo un poco de sal derramada y se lanza hacia atrás, por encima | |
| del hombre derecho: "Satán, toma tu parte y vete." | |
| Y dicho esto, huye el diablo, y nada hay que temer. | |
| ORACIÓN PARA GANAR EL JUEGO DE LA LOTERÍA | |
| Es preciso antes de acostarse, recitar devotamente esta ora- | |
| ción, después de lo cual la colocaréis debajo de la almohada, es | |
| crita sobre pergamino virgen con tinta mágica. Durante el sueño, | |
| el genio que preside vuestra vida descendiendo del planeta bajo | |
| el cual nacisteis, se aparecerá a vuestro espíritu, desligado momen- | |
| táneamente de los torpes sentidos carnales, y os indicará la hora, | |
| el lugar, y, si sois de los elegidos hasta el número que debe tener | |
| vuestro billete. | |
| "¡Oh, misterioso Espíritu que diriges todos los hilos de vues- | |
| tra vida! Desciende hasta mi humilde morada. Ilumíname para con- | |
| seguir, por medio de los secretos azares de la Lotería, el premio | |
| que ha de darme la fortuna, y con ella, la felicidad, el bienestar | |
| y el reposo. Penetra en mi alma. Examínala. Ve mis intenciones, | |
| que son puras y nobles, y que me encamines en bien y provecho | |
| mío y de la humanidad en general. Yo no ambiciono riqueza para | |
| mostrarme egoísta y tirano. Deseo dinero para comprar la paz de | |
| mi alma, la ventura de los que amo y la prosperidad de mis em- | |
| presas. Sin embargo, si tú conoces ¡oh, soberano Espíritu, clave de | |
| la infinita sabiduría! que yo no merezco aún la fortuna y que to- | |
| — U7 — | |
| davía debo pasar muchos días sobre la tierra en medio de las amar- | |
| guras y batallas de la pobreza, hágase tu voluntad, yo rae resigno | |
| a tus decretos; pero ten en cuenta mis sanos propósitos, el fervor | |
| con que te invoco, la necesidad en que me hallo, para que en el día | |
| que esté escrito en el libro de mi destino, sean satisfactoriamente | |
| atendidos mis votos, que están expuestos con toda la sinceridad | |
| verdad y ansiedad. | |
| No hay que perder las esperanzas si por acaso no acude el | |
| Espíritu a vuestro primer llamamiento. Vuestra oración es siem- | |
| pre escuchada y anotada. Al cabo, cuando ya os convenga, la for- | |
| tuna vendrá, infaliblemente, a vuestras manos. Pero no dejéis de | |
| recitar la anterior oración en la forma que se ha dicho. Conviene, | |
| en todo caso, jugar el primer número que se presente a vuestra | |
| imaginación, al despertar después del sueño mágico. | |
| MODO ESPECIAL DE LIGAR A UN HOMBRE | |
| Aquella mujer que quiera tener seguro al marido o amante | |
| con quien trate, tomará tres varas de cinta blanca, hará en ella | |
| siete nudos, colocando entre ellos unas tijeras abiertas en forma | |
| de espada o cruz. | |
| Se tomará un poco de imán y se pondrá en una bolsita en | |
| unión de una moneda de plata que tenga estampadas las armas de | |
| Espña (en el centro de cuyo escudo existen cuatro líneas for- | |
| mando cruz), a la que se agregarán un Talismán de Venus, para | |
| mayor seguridad. | |
| Hecho esto, sólo resta colocar la bolsita en el centro de las ti- | |
| jeras anudándola siete veces con un hilo blanco. | |
| Para este sortilegio, deberá atarse a la cintura anudando la | |
| cinta siete veces. El varón que esté con la mujer que use este sor- | |
| tilegio, no podrá hallar placer con ninguna otra, pero es de abso- | |
| luta necesidad que él ignore la existencia de dicho sortilegio, pues- | |
| to que en el momento que lo sugiera perdería el encanto. | |
| Para deshacer el sortilegio bastará con cortar todos los nu- | |
| dos, diciendo al mismo tiempo: "Yo desligo a N. del hechizo que | |
| los nudos cruces y medallas obraren sobre él, para lo cual corto | |
| y destruyo el sortilegio que por su virtud tenía formado. | |
| RECETA PARA OBLIGAR A UN MARIDO A SER FIEL | |
| Tómese la médula del pie de un cachorro negro de los de ra- | |
| za llamado chino, que no tiene pelo, y llénese con ella un agujero | |
| abierto en un pedazo de pan. Envuélvase todo esto en un trozo | |
| de terciopelo encarnado, perfectamente ajustado y cosido. Des- | |
| — 118 — | |
| puás descosiéndose la parte del colchón que queda entre el marido | |
| y la mujer, se introduce el dicho envoltorio; de modo que no inco- | |
| mode cuando se acueste el matrimonio. | |
| Hecho esto, la mujer procurará tomarse muy amable y con- | |
| descendiente, concordando en todo con la voluntad del marido. | |
| Procurará no reír cuando el marido esté triste, y le prometerá ayu- | |
| darle, y consolarle cuando por acaso la suerte le fuere adversa, | |
| fingiendo resignarse si cree que su esposo tiene una querida. | |
| Por la noche, al acostarse, y por la mañana al levantarse, le | |
| dará un vaso de leche con un huevo batido, adúcar, canela y clavo. | |
| En el caso de que la leche no fuera del agrado de su esposo. le | |
| preparará un vaso de buen vino con los ingredientes indicados. | |
| Se despojará ella de toda la ropa que le s^a posible, cuando | |
| duerma con él, acercando mucho su cuerpo al de su marido para | |
| trasmitirle su calor y su sudor. | |
| Siempre que entre de la calle su esposo, le tendrá preparada | |
| alguna golosina, demostrando que no deja de pensar en él. Des- | |
| pués le dará un beso, o muchos, en la boca. | |
| Si él fuese grosero o áspero, no le contraríe nunca; si fuese | |
| dócil, aunque inconstante, muéstrese ella siempre superior a él en | |
| los sentimientos y en los actos. | |
| Esta receta es de un efecto indiscutible. | |
| RECETA PARA OBLIGAR A LAS SOLTERAS Y A LAS | |
| SEÑORAS CASADAS PARA QUE DIGAN TODO LO | |
| QUE harían, tendrán INTENCIÓN DE | |
| HACER O HAN HECHO | |
| Tómase el corazón de una paloma y la cabeza de una rana, y | |
| después de bien seco y reducidos a polvo, llénese un saquito con | |
| esos polvos que se perfumarán agregándole un poco de almizcle. | |
| Déjese el saquito debajo de la almohada de la persona, cuan- | |
| do estuviera dormida, y a un cuarto de hora después se sabré lo | |
| que se desea descubrir. Luego se retira el saquito. | |
| RECETA PARA SER FELIZ EN LAS COSAS QUE SE | |
| EMPRENDAN | |
| Tómese un sapo verde y córtesele la cabeza y las patas, seis | |
| domingos después de la luna llena de septiembre déjense er-'jos | |
| pedazos en remojo por espacio de veintiún días en aceite de ro- | |
| mero, retirándolos pasado este plazo, a las doCe campanadas de | |
| la media noche; exponiéndoles después por espacio de tres noches | |
| seguidas a los rayos de la luna; calcínece en un puchero nuevo, | |
| — 119 — | |
| mezclándolos luego con un poco de tierra de cementerio, precisa- | |
| mente de la tierra en que está sepultada alguna de las personas | |
| de la familia a quien se dedica la receta. | |
| El que haga esta receta exactamente como aquí se indica, | |
| puede estar cierto que el espíritu del difunto velará por su perso- | |
| na y por todo lo que emprenda, y la parte mágica del sapo velará | |
| por Sus intereses. | |
| RECETA PARA HACERSE AMAR POR LAS MUJERES | |
| m | |
| Ante todo conviene estudiar un poco que sea, el carácter o | |
| genio de la mujer que se quiere conquistar, y dirigir y regular la | |
| norma de conducta con arreglo al resultado que se ha obtenido | |
| de dicho conocimiento. | |
| Será inútil recomendar, conforme a los recursos de cada cual, | |
| un traje, si no elegante o rico, por lo menos de una limpieza insu- | |
| perable. El hombre puerco está incapacitado para enamorar. Hay | |
| que advertir que esta limpieza no sólo se requiere para la ropa, | |
| sino también para todas las partes del cuerpo. | |
| Observada esta primera condición, tómese seis meses des- | |
| pués el corazón de una paloma virgen, y se le hace tragar a una | |
| culebra; la culebra, al cabo de mayor o menor espacio de tiempo, | |
| morirá; tómese entonces su cabeza y tuéstese sobre una chapa ca- | |
| liente a fuego lento, redúzcase a polvo, machacándola en un almi- | |
| rez, después de haberlo mezclado con algunas gotas de láudano. | |
| Cuando se quiera usar esta receta, restréguese las manos con una | |
| parte de esta preparación. El efecto es seguro. | |
| RECETA PARA HACERSE AMAR POR LOS HOMBRES | |
| Frótese la mujer las manos con la anterior receta, y además, | |
| practique lo siguiente: | |
| Procurará la mujer adquirir del hombre que escoja, una mo- | |
| neda, medalla ,alfiler o cualquier otro objeto o pedazo de obieto | |
| siempre que sea de plata, y que lo haya traído consigo por espa- | |
| cio de veinticuatro horas, por lo menos. Aproxímese al hombre | |
| escogido, teniendo dicho objeto en la mano derecha y ofrézcale | |
| con la otra una copa de vino, en cuyo fondo se haya desleído la | |
| bohta, del tamaño de un grano de mijo, de la siguiente composi- | |
| ción: Una cabeza de águila, un dedal de simiente de cáñamo, dos | |
| gotas de láudano y seis gotas de su propia sangre, tomadas del | |
| menstruo, en el mismo mes. | |
| Luego que el individuo haya bebido la copa de vino, con esta | |
| — 120 — | |
| m> | |
| mixtura, amará forzosamente a la mujer que se la da, pudiéndose | |
| renovar los efectos del enccinto una vez al año. | |
| PARA TENER SUEÑOS FELICES | |
| Puede lograrse de varios modos; por medio, de figuras, sig- | |
| nos, palabras o encantamientos, así como por medio de prepara- | |
| ciones de opio y de cañamones, mezclados en determinada propor- | |
| ción, como por ejemplo: cuatro onzas de cañamones por media | |
| onza de opio sólido, añadiendo a esta mezcla un grano de almiz- | |
| cle, y derramándolo todo en^n cuartillo de vino generoso. | |
| Esta preparación se usa mojando un trapito de hilo y apli- | |
| cándolo a la frente al acostarse. | |
| También basta, a veces, para obtener el mismo objeto, comer | |
| antes de acostarse, una manzana de la reina, cogida el día de San | |
| Juan, al salir la Luna. | |
| PARA HACER DANZAR A UNA MUJER DESNUDA | |
| Tómese mejorana silvestre, verbena, hojas de mirto, con tres | |
| hojas de nogal y tres de hinojo, todo cogido en la mañana de San | |
| Juan, antes de salir el sol. | |
| Después se seca todo a la sombra, se hace polvo y se pasa | |
| por un tamiz de seda y cuando se quiera usar, échese al aire, ha- | |
| cia el lugar donde está la mujer, y el efecto sucederá al instante. | |
| PARA SABER SI UNA MUJER ES INFIEL | |
| Es casi seguro que si se coloca en tiempo oportuno un dia- | |
| mante fino sobre la cabeza de una mujer que está durmiendo, se | |
| conoce si es fiel o infiel a su marido, porque si es infeil despertcirá | |
| sobresaltada, y si es casta abrazará a su marido con cariño. | |
| Esta receta es de un efecto segurísimo, pues se ha experi- | |
| mentado en infinidad de veces, habiendo resultado tal y Como se | |
| indica, a menos de extraordinarias circunstancias. | |
| PARA IMPEDIR QUE UNA MUJER SEA INFIEL | |
| Tómese una madeja de su pelo, escogiendo los cabellos más | |
| largos, quémese sobre carbón hecho ascuas y échese las cenizas | |
| sobre una cama, sofá o mueble cualquiera que antes se haya fro- | |
| tado con miel. | |
| Procure el marido que se siente lo más pronto posible sobre | |
| — 121 — | |
| aquel mueble, que después no podrá amar más que a él, ni tendrá | |
| gusto alguno en ser cortejada por otro. | |
| PARA QUE UNA MUJER SEA AMADA POR UN | |
| HOMBRE A QUIEN ELLA QUIERE | |
| Tómese pelo de la barba del hombre que la mujer quiere que | |
| le ame, procurando que sea lo más inmediato posible de la oreja | |
| izquierda; y una moneda de plata que él haya llevado encima por | |
| lo menos medio día. | |
| Póngase todo junto a hervir en un jarro de asperón nuevo | |
| lleno de vino, échese también salvia y ruda, y al cabo de una hora | |
| saqúese la moneda. | |
| Cuando se quiera hacer la prueba se toma la moneda en la | |
| mano derecha, se acerca la mujer al hombre deseado pronuncian- | |
| do estas palabras: "Rosa de amor y flor de espina", bastante alt© | |
| para que él la oiga, luego se le toca ligeramente el hombro izquier- | |
| do, y entonces él la seguirá a todas partes. | |
| ORACIÓN PARA PRESERVARSE DEL RAYO | |
| Se pasa una cinta blanca por el brazo, garganta, o cintura de | |
| Santa Bárbara; la cual cinta obra, para quien la posee, como un | |
| verdadero talismán. | |
| Cuando empiece la tormenta, enciéndase una vela que tenga | |
| una cuarta aproximadamente. | |
| Hecho esto, de hora en hora, después de lavarse la cara por | |
| tres veces con agua exorcisada, se dirá la siguiente oración: | |
| "En Vos confío. Señora, que intercedáis por mí cerCa de Aquel | |
| que murió por los pecadores. Como esta santa cinta que poseo, ten- | |
| go el alma pura y puras mis intenciones. Sálvame, Señora, si soy | |
| digno (o digna) de vuestra protección contra los terrores del rayo." | |
| RECETA PARA GANAR AL JUEGO | |
| Mándase hacer un higo de azabache, recomendando esencial- | |
| mente que se labre con un instrumento nuevo y de acero. | |
| Llévese el higo al mar, suspenso de una cinta de Santa Lucía | |
| y pásese de tres veces a siete veces sobre las espumas de las ondas. | |
| Después de hecho esto, se reza tres veces el credo, en voz | |
| muy baja, y se ofrece a Santa Lucía una vela de a cuarta. | |
| El jugador traerá este higo al cuello, cuando jugare, teniend» | |
| sin embargo, cuidado de no dejarse cegar por la ambición, ni | |
| arrastrar la codicia. | |
| — 122 — | |
| MAGIA DEL HUEVO EN LA NOCHE DE SAN JUAN | |
| En la noche de San Juan Bautista 24 de junio, se deja al re- | |
| lente un huevo de gallina negra. El huevo debe quedar quebrado | |
| dentro de un barreño con agua; por la mañana, al nacer el sol. | |
| iréis a verlo, y allí veréis vuestra suerte, y los trabajos que tenéis | |
| que pasar en esta vida. | |
| De la misma manera se puede hacer esta magia en la noche | |
| de San Antonio y de San Pedro. | |
| RECETA PARA LIGAR ENAMORADOS | |
| Cómprese una vara de cinta, y al salir de la tienda, mírese al | |
| cielo y dígase: "Tres estrellas veo en el cielo, y la de Jesús cuatro, | |
| y esta cinta a mi pierna ato, para que fulano no pueda comer, ni | |
| beber, ni descansar, mientras no se case conmigo." | |
| No se eche en olvido que es preciso que el jarro de asperón | |
| permanezca al fuego, porque el ardor del hombre se mide con el | |
| calor del vino. « | |
| Débese decir tres veces seguidas, hacer en la cinta siete nu- | |
| dos, antes de atarla a la pierna, y llevarla siempre puesta. Es muy | |
| importante que él lo ignore. | |
| PARA CURAR EL REUMA | |
| Se ponen en una botella de aceite común, algunas lombrices | |
| de planta; se deja esta botella en estiércol caliente nueve días con | |
| sus noches, después se pasa el contenido de la botella a una ca- | |
| zuela y se cuece. Se dan fricciones con dicho aceite y el alivio es | |
| probado. | |
| MODO ESPECIAL DE PRODUCIR HECHIZOS | |
| SOBRE LOS PERROS | |
| Se toman unos trozos de cordilla o tripa de oveja; se llevan | |
| durante una hora en el sobaco y luego se le echa en varias veces al | |
| perro que se quiere hechizar. | |
| En cuanto el perro coma el primer trozo, abandonará a su | |
| dueño y se irá tras la persona que se lo haya dado. | |
| — 123 | |
| CUADRO DE LOS SEPHIROTAS | |
| — 124 — | |
| EL GRAN GRIMORIO O EL PACTO DE LA SANGRE | |
| CAPITULO I | |
| Modo de prepararse para el pacto de la sangre | |
| }Oh. hombres! ¡Frágiles mortales! los que pretendéis poseer | |
| ia profunda ciencia mágica; ¡temblad de vuestra temeridad! Para | |
| conseguirlo, necesitáis colocar vuestro espíritu muy por encima | |
| de vuestra esfera, haceros firmes e inquebrantables y estar muy | |
| atentos a observar exactamente cuanto os diré, sin lo cual todo se | |
| volverá en vuestro perjuicio, destrucción y completo aniquilamien- | |
| to, pero si, por el contrario, observáis atentamente, cuanto os diga, | |
| saldréis con facilidad de la posición pobre y humilde y coronará | |
| el éxito todas vuestras empresas. | |
| Armaos, pues de intrepidez, sagacidad y virtud para empren- | |
| der esta grande inmensa obra en la que yo he pasado sesenta y | |
| «iete años, para lograr algún resultado. Por esto es preciso prac- | |
| ticar exactamente cuanto después se dirá. | |
| Pasaréis un cuarto de luna llena sin acompañaros de mujeres | |
| ni de jóvenes, a fin de no caer en la impureza. | |
| Comenzaréis vuestra práctica al empezar el cuarto de luna, | |
| prometiendo al gran Adonay que es jefe de todos los espíritus, no | |
| hacer más de dos colaciones por día. es decir, dos colaciones du- | |
| rante cada veinticuatro horas del cuarto de luna; precisamente a | |
| las horas del mediodía y de la media noche, o si lo preferís a las | |
| siete de la mañana y siete de la noche, si bien a los ojos del gran | |
| Adonay es más grato que se haga a las horas primeramente se- | |
| ñaladas. | |
| Durante todo el cuarto de luna es preciso dormir lo menos | |
| que se pueda, no debiendo exceder en modo alguno de seis las | |
| horas que por día han de dedicarse al sueño. | |
| Todos los días, después de cada colación, se recitará la si^ | |
| guíente plegaria: | |
| "Yo os imploro, grande y poderoso Adonay. maestro y señor | |
| de todos los espíritus; yo os imploro ¡oh Eloim! yo os imploro ¡oh | |
| Jehovám! yo os doy mi alma, mi corazón, mis entrañas, mis ma- | |
| — 125 — | |
| nos, mis pies, mi espíritu y mi ser. ¡Oh, gran Adonay! dignaos sCT" | |
| me favorable. Así sea. Amén. | |
| En todo el cuarto de luna no habréis de acicalaros, ni compo- | |
| neros, ni tener pensamientos más que para la obra que estáis rea- | |
| lizando, poniendo toda vuestra esperanza en la infinita bondad ád | |
| gran Adonay. | |
| Es preciso observar que vuestros ejercicios habéis de hacer- | |
| los sin la asistencia de nadie; no siendo que os acompañéis de per- | |
| sona que tenga pacto hecho con algún espíritu. | |
| Los ejercicios se han de practicar en habitación preparada ai | |
| efecto, y sin que distraigáis la mente del trabajo que vais a realizai-. | |
| Buscaréis un cabrito virgen, lo adornaréis, el tercer cuarto de | |
| luna, con una guirnalda de verbena que ataréis a su cuello, la que | |
| vendrá a parar desde la frente, llevándolo al lugar marcado para | |
| interpelar al espíritu, pronunciar si con todo fervor y recogimien- | |
| to las siguientes palabras: | |
| "Yo os ofrezco esta víctima, ¡oh gran Adonay! ¡oh Eloiral | |
| joh Ariel! ¡Oh Jehovam! como ofrenda a vosotros, superiores a | |
| todos los espíritus. Dignaos aceptarla con agrado. Amén." | |
| En seguida degollaréis el cabrito haciendo que su sangre cai- | |
| ga sobre un barreño nuevo, recitando a la vez estas palabras: | |
| "Esto lo hago en honor, gloria y poderío de vuestros divinos | |
| nombres ¡oh grandes Adonay, Eloim, Ariel y Jehovam! Dignao» | |
| recibir con agrado esta mi ofrenda. | |
| Luego se quitará la piel que ha de utilizarse al hacer la invo- | |
| cación y presentar el pacto. | |
| Sin perder momento deberán mezclarse en la sangre algunoi | |
| polvos de sáuco, malvarrosa, lirio de Florencia y azogue, con ob- | |
| jeto de dotarla de propiedades mágicas, añadiendo unas gotas de | |
| vuestra sangre, que se sacará del dedo corazón de la mano izquier- | |
| da, pinchando ligeramente con un alfiler nuevo, diciendo al mis- | |
| mo tiempo. Sea transformada la sangre de la víctima en la má« | |
| propia, para que, por su virtud, sea atendido el pacto que coa | |
| ella voy a escribir. | |
| Hecho esto se trazarán con el cuchillo que ha servido para d | |
| sacrificio, sobre la superficie de la sangre, varios rayos formand» | |
| una estrella y se dirá al hacerlo: | |
| "Los dones planetarios se ponen sobre esta sangre que con- | |
| tiene metal, aromas y espíritus, para colmarla de virtudes atracti- | |
| vas, a fin de que los Espíritus superiores se dignen aceptar el pao | |
| to que con ella y por ella voy a formular en este momento." | |
| En seguida se mojará en la misma pluma de Auca, y se es*- | |
| cribirán sobre un trozo de pergamino nuevo las palabras siguiea- | |
| tes. | |
| — 126 — | |
| PACTO DE SANGRE | |
| "A vosotros, espíritus de Luz, Adonay, Eloim, Ariel y Jeho- | |
| vam. requiero y pido humildemente os sirváis concederme vuestros | |
| favores, dones, gracias y amistad, haciendo que en cuantas em- | |
| presas ponga mano, se vea realizado mi deso, en virtud de vues^ | |
| tra benevolencia, bendición y ayuda. | |
| "Pido también que todos mis actos sean inspirados por vues- | |
| tra suprema sabiduría, y que, al morir, sea mi espíritu recogido | |
| por celestiales mensajeros, y llevado a la presencia del Eterno | |
| Creador, Yo os ofrezco, si así lo hacéis, seguir humildemente | |
| vuestras buenas inspiraciones, procurar, por todos los medios, lle- | |
| gar a la suprema perfección, adquirir la mayor suma posible de | |
| sabiduría dentro de las facultades concedidas a la humana natu- | |
| raleza, poniendo toda mi alma, corazón, vida, sentido y voluntad | |
| para poder llegar a identificarme con la divinidad, en prueba de | |
| lo cual firmo y certifico. | |
| FULANO." | |
| Al finalizar el cuarto de luna llena y en horas de 10 a 12 de | |
| la noche, se hará la invocación a los gnomos y luego a los espírtius | |
| celestes superiores, según se expresa en al sección correspondiente | |
| a las invocaciones, pero los preparativos se seguirán en la forma | |
| ^ue se indica en el capítulo siguiente. | |
| CAPITULO II | |
| Contiene la verdadera composición de la varita mágica, | |
| llamada también férula fulminante | |
| El día anterior de comenzar la grande empresa, iréis a buscar | |
| mna varita o férula de avellano silvestre, a la que ningún ser hu- | |
| mano haya tocado nunca. La longitud de la varita ha de ser exac- | |
| tamente de 19 pulgadas y media, y su forma, igual a la de la va- | |
| rita misteriosa; cuando tropecéis con ella, no haréis otra cosa que | |
| apreciarla con la vista, debiendo ir a cortarla percisamente al | |
| amanecer del día en que hayáis de comenzar la gran empresa. | |
| Deberá cortarse la varita con la misma hoja que haya servido | |
| para sacrificar al cabrito virgen, la despojaréis de todo brote o | |
| pequeña rama que la esté impurificando. La operación de cortar y | |
| limpiar la rama que haréis al levantarse el sol sobre el horizonte, | |
| la acompañaréis de las siguientes palabras: | |
| "Yo os ruego ¡oh gran Adonay, Eloim, Ariel y Jehoram, que | |
| — 127 — | |
| me seáis propicios y que le deis a esta varita, que yo he cortado | |
| la fuerza y la virtud de Jacob, de Moisés y del Gran Josué. Yo os | |
| ruego también, ¡oh gran Adonay, Eloim, Ariel y Jehovam. Yo os | |
| ruego comuniquéis a esta varita toda la fuerza de Sansón, la in- | |
| mensa energía de Emmanuel y los rayos del gran Zariataurait, que | |
| vengarán las injurias de los hombres el gran día del juicio. Amén." | |
| Después de haber pronunciado estas grandes y terribles pa- | |
| labras, con la vista dirigida a Levante, os llevaréis la varita a | |
| vuestro domiciilo. En seguida buscaréis un pedazo de madera, con | |
| la que modelaréis dos pedazos de igual grosor que las puntas de | |
| la horquilla de la varita auténtica, procurando, no obstante, que | |
| éstas sean algo agudas. Estos dos pedazos de madera servirán de | |
| patrón o modelo, para que por ellos un cerrajero, al que debéis en | |
| persona encargar el trabajo, os haga dos casquetes con la hoja | |
| empleada para sangrar el cabrito virgen. | |
| Ya en posesión de los dos casquillos, y encontrándose solo | |
| en la habitación preparada para los experimentos, los adaptaréis | |
| en seguida y con exactitud a los extremos de la horquilla de la | |
| varita mágica y con una piedra imán que a prevención habréis ad- | |
| quirido, daréis fuerza atractiva a los dos casquillos, diciendo al | |
| mismo tiempo las palabras siguientes: | |
| "Por el poder del gran Adonay, Eloim, Ariel y Jehovam, yo | |
| te ordeno unas y atraigas todas las materias que yo quiera; por el | |
| poder del gran Adonay, Eloim, Ariel y Jehovam, yo te mando por | |
| la incompatibilidad del agua y el fuego, separar todas las materias | |
| como fueron separadas el día de la creación del mundo. Amén." | |
| Después os regocijaréis en honor y gloria del Gran Adonay, | |
| pudiendo estar seguro de que poseéis vuestra varita mágica, vues- | |
| tra piel de cabrito virgen, vuestra piedra hematina ,tres guirnaldas | |
| de verbena, dos candeleros y dos cirios de cera virgen, que haréis | |
| bendecir por mano de una joven, sin mancilla. También tomaréis | |
| un braserillo nuevo, dos piedras lavadas, un trozo de yesca para | |
| encender fuego, y cuatro clavos que hayan estado clavados en un | |
| ataúd de un niño. Con todo ello os persignáis en el lugar en que | |
| debe hacerse la gran obra, poniendo especial cuidado en realizar | |
| el gran círculo cabalístico, cumpliendo punto por punto las ense- | |
| ñanzas que se contienen en este tratado. | |
| CAPITULO III | |
| Del modo de servirse de la varita mágica y de la férula fulminante | |
| El empleo de la varita mágica para el descubrimiento de teso- | |
| — 128 — | |
| ros ocultos, minas, corientes subterráneas de agua y cuanto pued« | |
| interesar al experimentador, se hará del modo siguiente: | |
| Se colocará sobre la tierra y sin llegar a ella, el vértice o cen- | |
| tro de la vara, sosteniendo las extremidades con las dos manos, | |
| una a cada lado. | |
| Si pasados cinco minutos no se nota ningnua oscilación en la | |
| vara, se volverá al revés, o sea el vértice para arriba a fin de po- | |
| der apreciar si se produce algún pequeño movimiento. | |
| También puede usarse tomándola con una sola mano y colo- | |
| cando la punta paralela al horizonte. Así es como la usó frecuen- | |
| temente un religioso prior de la antigua orden del Cister, el cual | |
| era tenido por muy hábil en el descubrimiento de tesoros, manan- | |
| tiales y otras muchas cosas ocultas en el seno de la tierra. | |
| Las señales para conocer la existencia de aguas o minerales | |
| se notarán por una ligera oscilación de la varita, que se sentirá | |
| atraída hacia la parte donde haya corrientes o metales. | |
| De no haber nada de esto, la varita permanecerá en absoluto | |
| reposo, debiendo en este caso probar en otro lado. | |
| CAPITULO IV | |
| CAMPAÑAS DE LUCIFER | |
| ARTES DIABÓLICAS QUE PUEDE PONER EN JUEGO | |
| PARA TENTAR Y DOMINAR A LAS PERSONAS | |
| Este capítulo está dedicado a demostrar el gran poder que | |
| pueden desarrollar todos los espíritus, en la esfera de sus traba- | |
| jos. Tomamos como norma una de las campañas de Lucifer, famo- | |
| sa en los anales de las ciencias mágicas, pero que igualmente po- | |
| dría haber sido ejecutada por otros de los espíritus que le prestan | |
| obediencia. | |
| En la primera parte de este tratado se hace una ligera mención | |
| de la vida de San Cipriano, mas nada se dice de la causa que mo- | |
| tivó el que llegara a adquirir un dominio tal en las artes mágicas, | |
| como pocos han logrado hasta la fecha. | |
| No estará de más advertir que el Gran Cipriano, como se le | |
| llama en Antioquía, antes de dedicarse a las ciencias ocultas, goza- | |
| ba fama universal como filósofo de talento privilegiado, lo cual era | |
| motivo para que las personas principales fueran a consultarle con | |
| frecuencia, teniendo en mucho aprecio sus opiniones y consejos. | |
| Lucifer, que conocía lo mucho bueno que podía prometerse si | |
| lo atraía a su servicio, se propuso poner en juego sus grandes re- | |
| cursos para lograrlo, los cuales podrán apreciarse por el relato | |
| — 129 — | |
| que damos a continuación. | |
| Vivía Cipriano en una casa situada en el centro de un bosque | |
| próximo a la ciudad. | |
| Una noche, y en ocasión de hallarse meditando sobre las obras | |
| maravillosas de la creación, fue interrumpido por el ruido que pro- | |
| ducían, con los aceros dos hombres que se hallaban al pie del bos- | |
| que, luchando con gran furia. | |
| Llevado de sus buenos sentimientos salió con objeto de ver | |
| si podía, por su mediación, evitar derramamiento de sangre, y lle- | |
| gando a los que combatían, les pidió antecedentes de la causa que | |
| había motivado el lance. | |
| Cesaron éstos en su lucha ante la presencia de Cipriano; le | |
| manifestaron que la causa era hallarse los dos enamorados de una | |
| misma mujer, y que siendo íntimos amigos, habían determinado | |
| llegar a tal extremo, con objeto de que, muriendo el uno, quedara | |
| el otro libre para aspirar el cariño de la que adoraban. | |
| Los dos eran jóvenes y de distinguidas familias. El uno se | |
| llamaba Flavio y el otro Lelio, siendo el primero hijo del Gober- | |
| nador, y el segundo de la famiha más principal de la ciudad. | |
| Preguntóles Cipriano si la mujer a quien amaban mostraba | |
| preferencia por alguno, a lo que contestaron que, desgraciada- | |
| mente, a todas sus solicitudes contestaba con evasivas, sin darles | |
| las más mínimas esperanzas. | |
| —'Siendo así — les dijo—, creo lo más acertado suspender | |
| esta lucha. Decidme quién es; yo iré a verla, le hablaré por los | |
| dos, y ella decidirá quién ha de ser preferido, debiendo confor- | |
| marse el que quede desairado y ceder el campo a su venturoso | |
| rival. No hay tampoco razón -—añadió— para que sea violentada | |
| en sus sentimientos e inclinaciones. | |
| Habiéndose convenido en aceptar la mediación de Cipriano, | |
| por hallarse muy ajustada a la razón, le manifestaron que la mu- | |
| jer deseada por ellos, se llamaba Celia, que era de modesta posi- | |
| ción y residía en las afueras de la ciudad. | |
| Cipriano, cumpliendo su promesa, se presentó al siguiente | |
| día en casa de Celia, quedando tan admirado de su belleza que le | |
| costó gran trabajo poderla expresar el objeto de su visita. Se ha | |
| de advertir que fue Lucifer el que influyó sobre Cipirano para | |
| que se enamorara perdidamente de Celia, con objeto de lograr, | |
| por este medio dominarle completamente. | |
| Sin embargo de la impresión que la vista de la joven le cau- | |
| sara, procuró Cipriano llenar su cometido, y al efecto, le explicó | |
| lo ocurrido la noche anterior ocultando en lo posible la gran pa- | |
| sión que se había apoderado de su alma. | |
| La negativa que ella dio, de no acceder a las pretensiones de | |
| ninguno, cosa que ya en otras ocasiones había manifestado a ellos, | |
| — 130 — | |
| le animó a preguntarle si sería mejor acogido en el caso de ser | |
| solicitada por él, en vista de que para sus amigos no había ningu" | |
| na esperanza. | |
| — Ni para vos tampoco — le dijo — ; he de agradeceros no for- | |
| méis opinión de mi, a pesar de apreciar infinitamente vuestras de- | |
| ferencias y atenciones, me veo en el deber de rechazarlas. | |
| Comprendiendo la inutilidad de nuevas tentativas, se despi- | |
| dió Cipriano, dándose a reflexionar cómo una mujer que vivía po- | |
| bremente, podía rehusar unos partidos tan ventajosos como se le | |
| ofrecían, cuando otras damas nobles y ricas se habrían conside- | |
| rado muy honradas de verse solicitadas por cualquiera de ellos. | |
| En estos pensamientos y calculando lo difícil que es conocer | |
| el corazón humano, llegó a su casa. Con objeto de distraerse y | |
| olvidarla, se puso a repasar algunas de las obras que tenía en su | |
| bibhoteca. | |
| Hallábase abstraído con un hbro entre las manos, y sin po- | |
| der coordinar ideas, cuando le anunciaron la visita de Celia. | |
| — ¡Dioses inmortales! — exclamó — . ¿Será posible que haya | |
| variado de pensamiento? | |
| Y levantándose, lleno de temor y esperanzas salió a recibirla. | |
| — ¡Mujer celestial! — la dijo — vuestra presencia en esta ca- | |
| sa me colma de felicidad; dichoso yo. si puedo esperar que ésta | |
| sea eterna como el cariño que os profeso. | |
| • — ¿Qué estáis diciendo, mi buen amJgo? ¿No os he manifes- | |
| tado que nada debías esperar? He venido tan sólo a consultaros | |
| para que me aconsejéis lo que he de haCer a fin de evitar que Fla- | |
| vio y Lelio se maten por mi causa. Espero que vuestro claro inge- | |
| nio me ayudará en este lance; no puedo estar tranquila ante el | |
| temor de que ocurra una desgracia. | |
| — ¿Y qué puedo hacer yo. ¡pobre de mí! si me hallo comple- | |
| tamente trastornado por un amor que me llena el alma, y que, sin | |
| embargo, no tengo ninguna esperanza de ver satisfecho? Si. al | |
| menos, me ofrecierais alguna ligera probabilidad, yo haría verda- | |
| dero imposible por lograros; pero nada me prometéis y siento que | |
| mi vida se halla truncada por completo. | |
| — Tened paciencia y prestadme vuestra ayuda; ¡quién sabe, | |
| mi buen amigo, lo que podrá suceder todavía! | |
| — ¡Oh divina Celia! parece que vuestras palabras traen al- | |
| gún consuelo a mi corazón. Decidme si aún debo esperar y seré | |
| vuestro esclavo eternamente. | |
| ■ — Desechad ilusiones que no se han de ver realizadas; mi | |
| amor jamás podrá satisfaceros; y únicamente deberéis obtenerlo | |
| cuando sea llegada vuestra hora postrera. El destino lo quiere así. | |
| — Sea yo dichoso. ¡Celia divina!, puesto que sintiéndome mo- | |
| rir por vuestra causa forzoso es que tu cariño principie para mí | |
| — 131 — | |
| desde este momento. Mas solicitas mi ayuda y he de intentar com- | |
| placerte, procurando que Lelio y Flavio desistan de su empeño. | |
| Idos tranquila y dejadme solo con mis tristezas y mis fatigas. | |
| No bien hubo salido Celia, cuando se presentó ante Cipria- | |
| no un forastero, diciendo que extraviado en su camino, venía a | |
| pedirle hospitahdad, por aquella noche. | |
| Mas os veo triste ■ — añadió— y si puedo merecer, aunque | |
| soy extraño, vuestra confianza, me propongo remediar vuestras | |
| penas. | |
| ■ — Eso no es posible '—contestó Cipriano — ■, mis penas no tie- | |
| nen ya remedio en este mundo. | |
| —Pues yo os aseguro lo contrario, y si queréis ver que es cier- | |
| to lo que digo, os prometo hacer maravillas de tal naturaleza, que | |
| habrán de convenceros de que poseo un poder desconocido para vos. | |
| ' — En ese caso, haced que al momento se presente aquí la per- | |
| sona a quien amo, y me demuestre su cariño de un modo vehe- | |
| mente y franco. | |
| No bien acabó de formular su petición, cuando se presentó | |
| Celia en la habitación de Cipriano, y tendiéndole sus brazos le | |
| dijo: | |
| '—Aquí estoy, Cipriano, amado, mi cuerpo y mi alma te per- | |
| tenecen eternamente. No sé qué encanto se ha apoderado de mí, | |
| que me atrae a ti de un modo irresistible. | |
| Cipriano se abalanzó a tomar a Celia entre sus brazos, pero | |
| se halló en el vacío, desapareció en el acto la visión. | |
| ¿-—Qué magia o hechizo es éste que de tal grado me hace | |
| perder el juicio? ¿Quién sois? ¿A qué habéis venido? —dijo con | |
| arrebato Cipriano, interpelando al forastero. | |
| Este, que sonreía irónicamente viendo la confusión de ideas | |
| que en aquél se había operado, le contestó con gran tranquilidad: | |
| ■ — ^ Fuera mejor que me preguntarais qué clase de ciencia es | |
| la que ejecuta tales prodigios; supongo que hallaréis fácil y hace- | |
| dero lo que poco ha juzgabais imposible. Más os admiraría, sin | |
| embargo, observar que el bosque que rodea vuestra casa, ha des- | |
| aparecido, y que la mar la baña ahora por sus cuatro costados. | |
| Y llevándole a la ventana le hizo ver que era cierto lo que le | |
| había manifestado. | |
| Al pie de la casa, pudo contemplar Cipriano un barco que | |
| luchaba entre las olas, y en el cual iban unos marineros remando | |
| con fuerza para evitar verse estrellados contra la pared. De pron- | |
| to desapareció esta nueva ilusión y apareció en el aire, en forma | |
| celestial y completamente desnuda, la hermosa Celia, enviando | |
| besos a Cipriano y llamándole a su lado. Poco después principió | |
| una horrorosa tormenta, lanzando piedras, rayos y centellas en | |
| — 132 — | |
| todas direcciones. El forastero tendió una mano hacia el firma- | |
| mento y al momento cesó todo. | |
| Poco después surgió de nuevo el bosque, según se hallaba | |
| anteriormente y se presentó un bello joven por los aires que, | |
| acercándose a la ventana, dijo con voz humilde: | |
| — ¿Qué órdenes me dais señor? ¿Qué debo hacer? | |
| No podía Cipriano volver de su asombro. Comprendió que | |
| el desconocido personaje poseía un poder sin límites. Se sentía | |
| subyugado y deseaba conocer el modo de producir tales maravillas. | |
| Lucifer que él era en forma humana, leyendo los pensamien- | |
| tos que en la cabeza de Cipriano se agolpaban, le dijo así: | |
| ' — Tú puedes hacer todo lo que has visto, pero para ésto es | |
| preciso que adquieras los conocimientos necesarios. Si tienes fe | |
| y voluntad, yo te serviré de preceptor. Te entregaré un libro que | |
| es la ciencia de la naturaleza. El estudio de esta ciencia sólo se | |
| adquiere con la práctica de la verdadera magia, y su dominio se | |
| logra con paciencia y perseverancia. Sólo te exijo dos condicio- | |
| nes, que son: la primera, que has de entregarte a mí en cuerpo | |
| y alma, y la segunda, que durante un año no has de distraerte | |
| del estudio y prácticas que yo te haré conocer. | |
| Cipriano, dominado completamente, tanto por su deseo de | |
| saber, cuanto por el ascendiente que sobre él ejercía el misterioso | |
| desconocido, le ofreció obedecerle ciegament, con tal de que Ic | |
| pusiera en posesión de una tan poderosa ciencia. | |
| Durante un año a partir de aquella fecha, nadie volvió a ver | |
| ni saber de Cipriano, pero a la terminación de este espacio de | |
| tiempo, se presentó de nuevo, ejerciendo tales prodigios, que lla- | |
| maron la atención del mundo entero. Entonces fue cuando se em- | |
| pezó a denominar Cipriano el Mago. Algunos años después, ocu- | |
| rrió el suceso relatado al principio de este tratado, y al ir a su- | |
| frir el martirio se encontró con Celia y Justina, que como cristia- | |
| nas, fueron sentenciadas también. Celia le abrazó llorando y le | |
| dijo: | |
| ■ — Ahora puedo otorgarte mi amor como hermano mío en Je- | |
| sús. He aquí cumplida mi profecía amado Cipriano, de que logra- | |
| rías mi cariño en tu hora postrera. No podía ser de otro modo, | |
| puesto que como cristiana y esposa de Jesús, ya no me pertenecía. | |
| Pronto nos veremos en el cielo. | |
| Dicho esto se separaron para sufrir el martirio, que los hz»- | |
| bía luego de juntar para siempre en la eterna mansión de !o« | |
| bienaventurados. | |
| CAPITULO V | |
| VÉRTIGO Y FASCINACIÓN | |
| El vértigo puede considerarse como un mal inevitable cuand» | |
| — 133 — | |
| la persona que lo sufre se ve impulsada de modo irresistible a caer | |
| en el mismo, atraída por una fascinación sorprendente que hace | |
| perder todos los sentidos, y hasta el instinto de la propia conser- | |
| vación. | |
| Es conveniente huir siempre de todos los precipios y simas | |
| profundas; de subir a montañas que sean poco accesibles; de fijar | |
| demasiado la vista sobre las aguas de los ríos y de mirar al fondo, | |
| desde cualquier punto elevado en que uno se halle. | |
| No es fácil poder explicar la sensación especial que siente la | |
| persona, si por cualquiera de las causas indicadas llega a sentirse | |
| fascinada. El abismo atrae, de tal modo, que no hay poder hu- | |
| mano que la libre de caer en él. | |
| La fascinación se produce en nosotros por la influencia de es- | |
| píritus dañinos sobre nuestro cerebro, que en un momento parali- | |
| zan nuestros músculos, nos hacen perder la cabeza y la vista, y | |
| nos impulsan a caer en el vacio. | |
| El individuo que se halle en esta situación, debe, en primer lu- | |
| gar, retirar la vista, inmediatamente, del punto que contempla, ce- | |
| rrando un momento los ojos, para abrirlos en seguida, mirando | |
| únicamente, a los objetos que tenga a su lado. Hecho esto, deberá | |
| elevar su imaginación al Ser Supremo y a los espíritus de Luz, di- | |
| ciendo a la vez: "Angeles celestiales, venid a salvadme de este | |
| peligro". Si logra hacer lo dicho, al momento recibirá la inspira- | |
| ción divina, para retirarse del abismo con pie seguro. | |
| Las cimas, precipicios y ríos con lugares muy concurridos por | |
| los malos espíritus, que obrando sobre nuestra imaginación, nos | |
| hacen víctimas de sus acechanzas. | |
| También suele posesionarse de algunos animales inmundos, | |
| particularmente de las culebras, serpientes, etc., dotándolos de | |
| cualidades fascinadoras tan sorprendentes que no es raro ver cuan | |
| fácilmente atraen hacia sí con la mirada a muchos animales, y en | |
| particular a los pobres pajaritos, haciéndoles victimas de su vo- | |
| racidad. | |
| No terminaremos este capítulo sin indicar que otro de los | |
| efectos que la fascinación produce es el suicidio. La persona aco- | |
| metida de este vértigo no halla tampoco medio de substraerse a él. | |
| Su imaginación está preocupada constantemente con esta idea, | |
| haciéndose preciso, si quiere salvarse, substraerse a las influen- | |
| cias maléficas, lo logrará recurriendo a los espíritus celestiales en | |
| demanda de protección y ayuda. | |
| Aunque parezca extraño, no es raro hallar individuos que te- | |
| niendo fija en su imaginación la idea de matarse, resisten sin em- | |
| bargo meses y años sin ponerla en práctica. La razón de este fe- | |
| nómeno, es debida a que, si bien los espíritus del mal le sugieren | |
| continuamente ideas perversas ocultando su inteligencia para que | |
| — 134 — | |
| no pueda substraerse a su influjo y haciéndole pensar en la muerte | |
| como término a sus penas; en cambio los gnomos y espíritus ce- | |
| lestiales, tratan de contrarrestar sus efectos con benéficas sugestio- | |
| nes resultando de esta lucha, que sea vencido por una u otra in- | |
| fluencia según el mayor o menor grado de perfección que posea. | |
| Si su tendencia es mala, el resultado final es fatal, y si es buena, | |
| seguirá su salvación logrando substraerse de las incitaciones ma- | |
| lignas. | |
| CANDELA MÁGICA PARA DESCUBRIR | |
| ENCANTAMIENTOS | |
| Si sabéis o habéis oído decir que existe algún tesoro encanta- | |
| do o escondido para encontrarle será necesario hagáis una gruesa | |
| vela de "sebo humano" colocándola en un agujero que hagáis en | |
| el centro de un trozo de madera de avellano, cortando en forma | |
| de herradura. | |
| Si sabéis o habéis oído decir que existe una vela en el lugar | |
| donde buscáis el tesoro la llama os indicará, por su oscilación, y | |
| chisporroteo que os aproximáis a él apagándose cuando os halléis | |
| encima del objeto que buscáis. | |
| 135 — | |
| TERCERA PARTE | |
| IVy^GIA CALDEA O EGIPCIA | |
| FILTROS, ENCANTAMIENTOS, HECHICERÍAS Y | |
| SORTILEGIOS | |
| CAPITULO I | |
| Encantamientos producidos por las virtudes y cualidades | |
| de los sapos | |
| Esta clase de hechizos son muy fáciles de realizar, siendo se- | |
| gún San Cipriano, los que tienen mayor poder sobre todos. | |
| En el libro de su historia como hechicero, dice que el sapo | |
| tiene una gran fuerza mágica invencible, por cuanto al demonio | |
| tiene pacto con él, desde el momento en que es la comida que Lu- | |
| cifer da a las almas que están en el infierno. | |
| Por esta razón pueden hacerse con el sapo los encantos y | |
| hechizos que a continuación expresamos, | |
| HECHIZOS DEL SAPO CON LOS OJOS COSIDOS | |
| Escoged un sapo de los mayores, que sea macho, si el hechizo | |
| es para hombre. | |
| Después que lo tuviereis seguro, cogedle con la mano derecha | |
| y pasáoslo por debajo del vientre cinco veces diciendo, mental- | |
| mente las siguientes palabras: | |
| "Sapo, sapito, así como yo te paso por debajo de mi vientre, | |
| así. . . (el nombre de la persona que se quiere hechizar) no tenga | |
| sosiego ni descanso, mientras no venga a mí de todo corazón y | |
| con todo su cuerpo, alma y vida." | |
| Dichas estas palabras, se coge una aguja de las más finas y | |
| se enhebra con una hebrita de seda verde, cosiendo con ella los | |
| párpados de los ojos del sapo, teniendo mucho cuidado de no | |
| ofenderle en las niñas, pues de lo contrario, la persona a quien de- | |
| seéis hechizar, quedaría ciega. Se cose solamente el pellejo que | |
| rodea a los ojos de abajo a arriba, a fin de que el sapo quede con | |
| los ojos escondidos, pero sin haber sufrido daño alguno. | |
| — 1.39 — | |
| PALABRAS QUE SE DICEN AL SAPO DESPUÉS | |
| DE TENER LOS OJOS COSIDOS | |
| "Sapo: por el poder de Lucifer, el príncipe de Belzebuth te | |
| cosí los ojos, que es lo que debía hacer a. . . (aquí se dice el ncira- | |
| bre de la persona) para que no tenga sosiego ni descanso en pai- | |
| te alguna del mundo sin mi compañía y ande ciego para todas lai | |
| mujeres (u hombres, según sea el sexo de la persona a quien se | |
| trata de hechizar). Véame únicamente a mí y en mí solo tenga | |
| su pensamiento. | |
| "Fulano (pronuncíese el nombre de la persona), aquí estás | |
| preso y amarrado sin que veas el sol ni la luna, hasta que no me | |
| ames. De aquí no te soltaré; aquí estás cautivo, preso, así como | |
| lo está este sapo. | |
| La olla o vasija en que se coloque el sapo ha de contener «n | |
| poco de agua, la cual se irá renovando todos los días con otra | |
| fresca. | |
| HECHIZO DE UN SAPO QUE TENGA LA BOCA | |
| COSIDA | |
| Cójase un sapo ( 1 ) bueno y grande y cósasele la boca con | |
| una hebra de seda negra, y después de que tuviere la boca cosida, | |
| díganse las palabras siguientes: | |
| "Sapo: yo, por el poder de Lucifer, Belzebuth y Astaroth y | |
| por el de todos los espíritus infernales, te condeno, fulano (aquí se | |
| dice el nombre de la persona a quien se trata de encantar), a que | |
| no tengas en lo sucesivo una sola hora de salud, pues coloco tu | |
| vida dentro de la boca de este sapo, y así como él, irá falleciendo | |
| poco a poco y perdiendo la vida con la salud, así te sucederá a ti | |
| por el poder de Lucifer, de Belzebuth, de Astaroth y de todos los | |
| espíritus infernales." | |
| Es preciso tener en cuenta que, si después de hecho el hechi- | |
| zo y cuando éste ha comenzado a surtir sus efectos, os arrepentís | |
| de él, lo podéis deshacer fácilmente, bastando para ello sacar el | |
| sapo fuera de la olla, descoserle la boca y darle a beber leche de | |
| vaca por espacio de cinco días. | |
| Al sacársele de la olla, deberán decirse las palabras siguientes: | |
| "Por el poder de Lucifer, de Belzebuth. de Astaroth y de to- | |
| dos los espíritus infernales, es mi voluntad que quede deshecho el | |
| (1) Tanto en este hechizo como en el anterior, el sexo del sapo | |
| deberá ser el mismo a que pertenece la persona contra quien se hac« | |
| el hechizo. | |
| — 140 — | |
| hechizo que pesaba sobre Fulano. . . (aquí el nombre) y que re- | |
| cobre la salud mediante mis deseos, así como este sapo va a re- | |
| cobrarla mediante mis cuidados." | |
| hechicería del sapo para hacerse amar | |
| contra la voluntad de las personas | |
| y para hacer casamientos | |
| Supongamos que una enamorada desea casarse con su no- | |
| vio, o con la persona a quien quiere, aunque no lo sea, y sea cual | |
| fuere, dentro de un breve plazo, supongamos también que el in- | |
| dividuo a quien la mujer quiere para casarse o para unirse a él, | |
| permanece, no ya solamente frío, sino, reacio por cuanto no de- | |
| sea el casamiento o la unión. Puede reducírsele y hacer que cam- | |
| bie, en primer término, sus ideas y después sus sentimientos, pro- | |
| cediendo en la forma siguiente: | |
| Tómese un objeto del enamorado o enamorada y átese en- | |
| vuelto en la barriga del sapo, y después de realizar esta operación, | |
| átense los pies del sapo, con una cinta roja metiéndole dentro de | |
| una olla u orza con tierra, mezclada con algo de leche de vaca. | |
| Después de practicadas todas estas operaciones, díganse las pa- | |
| labras que apuntamos a continuación, teniendo cuidado de colocar | |
| el rostro en la boca de la orza: | |
| "Fulano (dígase el nombre de la persona) así como tengo | |
| este sapo preso dentro de esta olla, sin que vea el sol ni la luna, | |
| así tú no verás mujer alguna, ni casada ni soltera, ni viuda. Sólo | |
| habrás de fijar tu pensamiento en mí; y así como este sapo tiene | |
| las piernas amarradas, así se aprisionen las tuyas y no puedas di- | |
| rigirlas sino hacia mi casa; y así como este sapo vive dentro de | |
| esta olla, consumido y mortificado, así vivirás tú mientras conmi- | |
| go no te cases o unieres." | |
| Dichas estas palabras se tapa la olla muy bien tapada para | |
| que el sapo no vea la claridad del día; después, cuando hayáis con- | |
| seguido vuestro deseo, soltad al sapo, quitadle el objeto que ro- | |
| deasteis a su barriga, sin hacerle daño, y cuidadle bien, teniendo | |
| entendido que. de otro modo, la persona sufriría las mismas moles- | |
| tias que el sapo. Esta operación, igual puede hacerse al hombre | |
| que a la mujer. | |
| PARA HACER Y DESHACER UN MAL HECHIZO | |
| Tómese un sapo negro y cósasele la boca con seda negra. | |
| Después átense, uno por uno, los dedos del sapo con hebras de | |
| lana, también negra, y formando una figura como de dos para- | |
| caídas y tomando la hebra principal de la lana, cuélguese en la | |
| — 141 — | |
| chimenea de modo que el sapo quede con la barriga hacia arriba. | |
| A las doce en punto de la noche llámese al diablo (a Lucifer) a | |
| cada una de las campanadas del reloj, y después, dando vueltíir. | |
| al sapo, díganse las siguientes palabras: | |
| "Bicho inmundo, por el poder del diablo, a quien vendí mi | |
| cuerpo y no mi espíritu, mandóte que no dejes gozar de una son> | |
| bra de f ehcidad sobre la tierra a . . . (el nombre de la persona ) . | |
| Su salud la coloco dentro de la boca de este sapo y así como él ha | |
| morir, así muera también... (el nombre) a quien conjuro tres | |
| veces en el nombre del diablo, del diablo, del diablo." | |
| A la mañana siguiente métase el sapo en una olla de barro | |
| y tápese herméticamente. | |
| Para deshacer los efectos de este hechizo, suponiendo que | |
| la persona sufriera demasiado por consecuencia del hechizo, sa- | |
| qúese el sapo de la olla y désele a beber leche fresca de vaca por | |
| espacio de siete días, después de haberle descosido la boca. | |
| PARA HACER QUE UN HOMBRE NO GUSTE SINO DE | |
| SU MUJER O DE LA MUJER CON QUIEN VIVE. | |
| O VICEVERSA | |
| Escójase un sapo ( 1 ) hermoso y joven y cósansele los ojos | |
| con seda negra, teniendo cuidado ■ — como ya queda indicado en | |
| las anteriores recetas — de no herirle en la pupila. Realizada la | |
| operación, precédase en la misma forma que en la receta anterior, | |
| substituyendo las palabras que en aquélla se proferían por las si- | |
| guientes: | |
| "¡¡Bicho inmundo!! En nombre del diablo, a quien vendí mi | |
| cuerpo, pero no mi alma, te cosí los ojos, cosa que hubiera de ha- | |
| ber hecho con Fulano (aquí el nombre de la persona), para que... | |
| (ella o él) no guste de otra persona que de mí, y camine ciego | |
| para todas las demás mujeres u hombres." | |
| Suspéndase después el sapo por la chimenea de la cocina, | |
| durante doce horas, metiéndole luego, si queda vivo, en una orza | |
| u olla de barro, herméticamente tapada. | |
| Las palabras que se dirán al encerrar el sapo en la olla, se- | |
| rán las siguientes: | |
| "Fulano. . . (el nombre de la persona) estás aquí preso y | |
| atado y no verás la luz del sol ni la de la luna hasta que no me | |
| ames con todo tu corazón. Quédate ahí, diablo, diablo, diablo." | |
| En ésta como en las demás recetas en que nada se haya in- | |
| (1) Ya hemos dicho que si el hechizo es para un hombre, el | |
| sapo deberá ser macho, y si para una mujer, hembra. | |
| — 142 — | |
| dicado, deberá diariamente refrescarse el agua que ha de tener | |
| el sapo. | |
| RECETA PARA APRESURAR CASAMIENTOS | |
| Cójase un sapo negro y amárrensele de la barriga dos cin- | |
| tas, una roja y otra negra, las cuales cintas habrán de servir para | |
| sujetar a dicha barriga un objeto de la persona a quien se quie- | |
| ra hechizar, y métasele al punto en una orza de barro, diciendo | |
| estas palabras: | |
| "Fulano (el nombre de la persona), si amares a otra que no | |
| sea yo, o dedicares a otra tus pensamientos, el diablo, a quien | |
| confié mi suerte, te encerrará en el mundo de las aflicciones, en | |
| la misma forma que yo acabo de encerrar a este sapo, y de donde | |
| no saldrás como no sea para casarte conmigo." | |
| Proferidas estas palabras, tápese bien la orza, refrescando | |
| al sapo diariamente con el agua que le es indispensable para su | |
| vida. El día en que se ajustare el casamiento, se le pondrá en li- | |
| bertad, teniendo cuidado de dejarle cerca de un charco de agua y | |
| no maltratarle, pues de otro modo, el casamiento se reahzará, sí, | |
| pero la vida se haría insoportable para ambos cónyuges. | |
| PARA CAUSAR EL MAL DE OJO | |
| Toma dos ojos de león macho y pónlos a orear a la luz de la | |
| luna, cuando esté en su cuarto creciente. Cuando estén bien orea- | |
| dos, ponlos en infusión con algunos granos de pimienta en una | |
| botella de vino blanco rancio, que dejarás al sereno, cuando la | |
| luna se halle en cuarto creciente. Una vez verificada la infusión | |
| citada, filtrarás el vino en un trapo finísimo y puro y le agregarás | |
| una cucharada de miel. Después permanecerás encerrado en una | |
| habitación donde no penetre la luz durante veinticuatro horas, al | |
| cabo de las cuales beberás un cortadillo del brebaje, elevando tu | |
| espíritu y pronunciando estas palabras: | |
| "Lucifer, Belzebuth. Astaroth. prestadme vuestro infernal po- | |
| der contra. . . (aquí pronunciaréis el nombre de la persona a | |
| quien queráis causar el maleficio). Amén. | |
| Luego marcharás en su busca, con la mirada baja y procuran- | |
| do no mirar de frente a las personas a quienes no quieras causar | |
| mal y, al encontrarla, la mirarás de frente durante algunos minu- | |
| tos, exclamando mentalmente: | |
| "Por vuestra virtud. Lucifer, Belzebuth, Astaroth. complace | |
| mi deseo! . . . Amén. ' | |
| Está probado que, realizada esta experiencia en la forma | |
| apuntada, la persona contra la cual los hayáis dirigido, sufrirá in- | |
| mediatamente los efectos de vuestro maleficio. | |
| _ 143 — | |
| RECETA PARA CONSEGUIR A UNA MUJER | |
| Dice Cipriano que, ante todo, conviene estudiar el carácter | |
| c inclinaciones de la mujer que se pretende, a fin de regular la nor- | |
| ma de conducta que ha de observarse en relación a los deseos que | |
| con ella quieran satisfacerse, es muy conveniente tener en cuenta | |
| que las mujeres se prendan mucho de la buena presencia y mejor | |
| porte de la persona que quiere obtener sus favores. | |
| Observada esta primera condición, y después de haber de- | |
| clarado a la mujer que se desea, las intenciones que de amarla y | |
| servirla se tienen, tómese el corazón de un palomo virgen y dé- | |
| sele a comer a una culebra; ésta, al cabo de más o menos tiempo, | |
| morirá. | |
| Cuando esto suceda, córtesele la cabeza y seqúese a fuego | |
| lento o sobre una plancha de hierro caliente, y después de secar, | |
| redúzcase a polvo machacándola en un mortero o almirez, y des- | |
| pués de haber agregado, al polvo que resulte, unas cuantas gotas | |
| de láudano, cuando quiera usarse, habréis de retregaros las ma- | |
| nos con esta preparación, estrechando inmediatamente después | |
| las de vuestra amada. | |
| RECETA PARA QUE LOS HOMBRES SE RINDAN | |
| A LOS DESEOS DE LAS MUJERES | |
| Además de las indicaciones primeras que anotamos en la re- | |
| ceta anterior, como es: estudiar el temperamento, genio o inclina- | |
| ciones y aseo, la mujer procurará obtener del hombre que escogió, | |
| una moneda, una medalla, alfiler, el objeto o pedazo de objeto, con | |
| tal que sea de plata y que el hombre haya llevado encima lo menos | |
| por espacio de veinticuatro horas. Obtenido esto, la pretendiente | |
| debe acercarse al hombre, teniendo en la mano derecha el objeto | |
| de plata y ofreciéndole con la otra una copa de vino, en la cual | |
| se habrá echado antes una pildora del tamaño de un grano de | |
| mijo, hecha con los siguientes ingredientes: | |
| Cabeza de anguila, una. | |
| Semilla de cáñamo, lo que quepa en las yemas de los dedos. | |
| Láudano, dos gotas. | |
| Luego que, forzosamente, haya bebido el hombre de este vi- | |
| no, amará forzosamente también a la mujer que se lo propinó, no | |
| siéndole posible esquivarla mientras dure el encanto, cuyos efec- | |
| tos pueden renovarse siempre, sin inconveniente alguno. | |
| Sin embargo, si el hombre fuese tan fuerte que resistiera el | |
| medicamento, o que éste no obrare con la prontitud y eficacia anhe- | |
| ladas, la mujer debe invitarle a tomar chocolate, té o café, en el | |
| cual mezclará los ingredientes que a continuación se expresan: | |
| Canela en polvo, dos dedos. | |
| — 144 — | |
| Dientes de clavo, cinco. | |
| Vainilla, cuarta parte de una vaina. | |
| Nuez moscada raspada, lo que quepa en las yemas de loi | |
| dedos. | |
| Inmediatamente, después de echar los dientes de clavo, se | |
| extraerán, substituyéndolos por dos gotas de tintura de cantáridas. | |
| Cuando la mujer no tenga mucha prisa en asegurar y apo- | |
| derarse del hombre, bastará la primera preparación indicada, sin | |
| apelar a la tintura de cantáridas. | |
| No ocultaremos que el hombre, al saborear el té, café o cho- | |
| colate, podrá apercibirse de que tienen un sabor algo extraño, lo | |
| cual — cuando la mujer sabe y quiere — podrá atribuir a causas | |
| ajenas al buen condimento de las substancias de referencia, como | |
| por ejemplo, a las adulteraciones que sufren los artículos en las | |
| tiendas, etc., etc. | |
| Cuando la mujer — dotada generalmente de mayor pene- | |
| tración y perspicacia que el hombre — sospechare que éste se le es- | |
| capa, bien porque otra se lo robe, o bien por haberla comenzado | |
| a mirar con recelo, primer escalón de la antipatía, si quiere rete- | |
| nerle y recobrar dominio sobre él, procederá en la forma siguiente: | |
| Repetirá el medicamento cada quince días, y, en los intervalos, | |
| convidándole a almorzar o a comer, le dará: | |
| En el almuerzo, una tortilla preparada en la siguiente forma: | |
| bátense los huevos muy bien batidos, agregándoles dos gotas de | |
| tintura de cantárida, y échense abajo los huevos ya batidos de | |
| una fuente a otra, diciendo: "pase este fuego que me devora al co- | |
| razón de. . . como estos huevos pasan de una fuente a otra." Re- | |
| petida esta operación por tres veces, se hace la tortilla y se sirve | |
| caliente. | |
| En la comida le daréis de comer albondiguillas, teniendo cui- | |
| dado de redondearle una por una en el cuerpo sudando, pasarlas | |
| luego por el pecho y el vientre reteniéndolas un instante debajo | |
| del sobaco. Luego le servirás palomos vírgenes, asados y golon- | |
| drinas fritas. | |
| En ambas comidas le obsequiaréis con una taza de buen café | |
| colado por el faldón de una camisa, con la cual debe haberse acos- | |
| tado la mujer por lo menos dos noches. | |
| CONTRA EL AMOR | |
| Si queréis dejar de amar a una persona indigna de vuestro | |
| cariño, tomad el filtro siguiente: el lunes, cuando la luna esté en | |
| menguante, a media noche, luego que el gallo con su canto h^ya | |
| ahuyentado a los espíritus infernales, salid de casa y dirigios a la | |
| crilía de un riachuelo, de un estanque o del mar, meted en sus | |
| — 145 — | |
| aguas los pies desnudos, y luego, con éstos húmedos, todavía re- | |
| cogeréis tres flores de circe, diciendo al coger cada una: "Phebus | |
| geneoen te remedio amores internos." Volveos después a casa an- | |
| tes que el gallo vuelva a cantar y meteréis las tres flores en una | |
| redoma con media cucharada de buen vinagre blanco, y colocaréis, | |
| por espacio de trece noches, esa redoma en una ventana, a la in- | |
| fluencia de los astros y durante este tiempo haréis un ayuno "ex- | |
| tremadamente riguroso y os abstendréis de tomar licores fermen- | |
| tados u otros; el dia trece meteréis en la redoma tres cucharadas | |
| de miel cogida en otoño y añadiréis un vaso grande de agua de | |
| aquella que se halle cercana al sitio en donde cogisteis las flores, | |
| y todas las mañanas, en ayunas, tomaréis este filtro pronunciando | |
| con toda vuestra fuerza de voluntad las palabras mágicas antes | |
| citadas y luego procuraréis encontrar a la persona que amáis, y | |
| sin mirarla ni tocarla, disputaréis con ella y cesaréis de amarla. | |
| CONTRA FILTROS | |
| Cualquier persona que ame a otra por la influencia de algún | |
| filtro, que tome a dos manos la misma camisa que haya llevado | |
| durante sus amores; métase por la cabeza y la manga derecha y al | |
| punto se verá libre del maleficio. | |
| CAPITULO II | |
| Encantamientos producidos por la semilla del helécho | |
| y sus propiedades | |
| Son en extremo maravillosos los encantos que se producen | |
| por medio de la simiente del helécho; como más adelante se verá; | |
| siempre que se observen, para cogerla, las prescripciones que es- | |
| tablecían los antiguos magos, y particularmente San Cipriano. | |
| En la verbena de San Juan, al dar las primeras campanadas | |
| de las doce colocaréis una toalla o un paño de lino blanco, debajo | |
| de una mata de helécho que ya debéis de haber elegido de antema- | |
| no y bendecido en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu | |
| Santo para que el demonio no pueda apoderarse de la planta. | |
| Realizadas estas operaciones que pudieran llamarse previas, | |
| trazaréis un círculo determinado alrededor del helécho, colocando | |
| dentro de él a las personas que acudan a esta ceremonia. | |
| Colocadas dentro de dicho círculo, las personas^ que preten- | |
| dan la simiente del helécho, deben decir la "Letanía" en voz alta | |
| para obhgar al diablo a que se retire, el cual es indudable que pre- | |
| tenderá asustar a los concurrentes para que no consigan su pro- | |
| pósito: pero al escuchar la letanía, que será precisamente la de | |
| — 146 — | |
| los santos, todos los demonios se retirarán de aquel paraje. Ter- | |
| minada la letanía se procederá al reparto de las simientes propcr- | |
| cionalmente a cada una, sin que haya disputas ni contiendas, pues | |
| de otro modo, la simiente perderá toda su virtud. | |
| PALABRAS QUE TODOS DEBEN DECIR MIRANDO | |
| FIJAMENTE A LA SIMIENTE DEL HELÉCHO | |
| 'Simiente de heleciio, que en la verbena de San Juan fuiste | |
| cogida a la media noche en punro. Fuiste obtenida y caíste encima | |
| de un talismáx). po- 'o cual debe? sí»r"irme para toda suerte de en- | |
| cantamientos, y a?í c^D-o Dios es ol pu^to divino de Jesús, y Jesús | |
| es el punto humano de San Juan, así también, toda persona por | |
| quien tú fueres tocada, se encante conmigo. | |
| "Todo esto será cumplido por el gran Dios Omnipotente, por | |
| quien yo. . . (aquí se dice el nombre de la persona que hace la in- | |
| vocación) te cito y emplazo que no me faltes por la sangre derra- | |
| mada por Nuestro Señor Jesucristo y por el poder y virtud de | |
| María Santísima, que sea conmigo y contigo. Amén." | |
| Al final de estas palabras rezarás el credo en cruz sobre la | |
| simiente, haciendo al terminar, la cruz sobre aquélla (sobre la si- | |
| miente) . | |
| De este modo queda la semilla con todo su poder y virtud | |
| pasándola después por una pila de agua bendita. | |
| Hecho todo esto, las semillas se meterán en frasquitos, ta- | |
| pándolas muy bien. | |
| EXPLICACIONES DE LAS VIRTUDES Y MARAVILLAS | |
| DE QUE ESTA DOTADA LA SEMILLA DEL HELÉCHO | |
| la. Toda persona que obtuviere esta semilla sí tocare con | |
| ella a otra persona, con mala intención, pecará mortalmente por el | |
| motivo de ser\'irse con un instrumento divino para hacer ofensas | |
| contra la humanidad, así como tocar a una mujer casada o soltera | |
| para conducirla a cualquier parte con intención pérfida. | |
| 2a. Incurre en pena de excomunión cualquier persona que | |
| tocare con esta semilla a un semejante suyo, con el objeto de pa- | |
| ralizar su acción en asuntos o negocios. | |
| 3a. La simiente tiene la virtud contra cualquier espíritu ma- | |
| ligno que se haya posesionado de una persona que no sea qrata. | |
| para lo cual bastará con tocarla con dicha simiente, poniendo to- | |
| da su fe en Nuestro Señor Jesucristo. | |
| 4a. Tocando con ella, con la misma fe, a una persona que | |
| se encontrare enferma, ésta sanará, sea cual fuere la enfermedad | |
| que padeciese. | |
| 5a. La semilla tiene la eficacia de defendemos del enemigo | |
| — 147 — | |
| común y de sus astucias, trayéndonos nuestro verdadero conoci- | |
| miento. | |
| 6a. La simiente tiene la virtud oculta y que obra mediante | |
| un poder casi divino, obrando en la forma siguiente: supongamos | |
| que una joven simpatiza con un individuo determinado, pero no | |
| con nosotros. Es muy sencillo hacer que dicha joven simpatice con | |
| aquel con quien antes no simpatizaba. En este caso se procederá | |
| en la forma siguiente: cuando estuviereis hablando con ella, to- | |
| cadla con tres granos de la semilla que nos ocupa, y la habréis | |
| hechizado para lo sucesivo. | |
| 7o. Cuando quisierais que una persona os siga, tocadla con | |
| la simiente y os seguirá al fin del mundo, y cuando quisierais que | |
| os dejara de seguir, volvedla a tocar en la misma forma. | |
| 8a. Son tantas las propiedades y virtudes que tiene esta se- | |
| milla, que sólo una persona que la posea podrá informaros. | |
| CAPITULO III | |
| Para obtener la protección y ayuda del demonio sin hacer | |
| pacto con él | |
| MAGIA DE LAS HABAS | |
| Matarás un gato negro, precisamente un sábado, al dar la | |
| primera campanada de las doce y lo enterrarás en un terreno cer- | |
| cano a tu casa, después de haberle metido una haba en cada ojo, | |
| otra debajo de la cola y otra en cada oído. Hecho todo esto, cu- | |
| bres de tierra al gato y ve a regarle todas las noches, al dar la | |
| media noche, con muy poca agua, hasta que las habas hayan bro- | |
| tado y estén maduras. Cuando esto suceda, corta la mata y lléva- | |
| tela a tu casa; pon luego las habas a secar para hacer uso de ellas | |
| cuando te pareciere. Colocada una haba en la boca, tiene la vir- | |
| tud de hacerte invisible y por tanto, puedes penetrar en cualquier | |
| lugar sin ser visto. Colocándotela en la palma de la mano izquier- | |
| da y apretándola con el dedo del corazón, y ordenando al diablo | |
| que se te presente, éste se te presentará poniéndose incondicional- | |
| mente a tus órdenes. | |
| Ten presente que cuando fueres a regar las habas se te apare- | |
| cerán muchos fantasmas con el fin de asustarte y de impedir tu in- | |
| tento La razón de esto es muy sencilla; no le agrada al demonio | |
| ponerse al servicio de nadie, si antes no se ha entregado a el en | |
| cuerpo y alma. No te asustes, por tanto, cuando se te presentare, | |
| por cuanto no puede hacerte mal. para lo cual debes hacer, ante | |
| todo, la señal de la cruz y rezar un credo. | |
| — 148 — | |
| MAGIA DE UN HUESO DE LA CABEZA | |
| DE UN GATO NEGRO | |
| Pon a hervir un caldero de agua con leña de vides blancas y | |
| de sauce, y cuando vaya a romper el hervor mete dentro de ella un | |
| gato negro, vivo, dejándole cocer hasta que se aparten los huesos | |
| de Ja carne (U- Realizada esta operación, sácanse todos los hue- | |
| sos con un paño de hilo y colócase la persona que está haciendo | |
| esta suerte delante de un espejo, metiéndose hueso por hueso en | |
| la boca hasta que la imagen de la persona que reahza esta opera- | |
| ción desaparezca del espejo, lo que supondrá que ese es el hueso | |
| que tiene la virtud de hacer invisible a la persona que lo llevare | |
| en la boca. Cuando quisiereis ir a alguna parte sin ser visto os me- | |
| teréis el hueso en la boca y diréis: | |
| ■Quiero estar en tal parte por el poder de la magia negra." | |
| Es de advertir que no hay necesidad de introducirse en la | |
| Tjoca todo el hueso para hacer la prueba del espejo, basta apretar- | |
| te un poco con los dientes. | |
| OTRO ENCANTO POR VIRTUD DE GATOS NEGROS | |
| Cuando un gato negro estuviere con una gata del mismo co- | |
| lor, unido para realizar el coito, preparaos de una tijera y cortad | |
| un puñado de pelos de ambos. Después los reuniréis y los quema- | |
| réis con romero del norte, y en unión de la ceniza lo pondréis den- | |
| tro de un frasco de vidrio con unas cuantas gotas de espíritu de | |
| sal de amoníaco, tapando bien el frasco para que se conserve el | |
| espíritu siempre fuerte. | |
| Una vez hecha la preparación, cogeréis el frasco con vuestra | |
| mano derecha y diréis las siguientes palabras: | |
| "Ceniza que por mis propias manos fuiste quemada y que con | |
| una tijera de acero fuiste del gato y de la gata cortada, toda per- | |
| sona a quien te diere a oler, quede encantada. Esto por el poder | |
| de Dios y de María Santísima, su madre. Y así Dios dejará de | |
| ser Dios y esto me faltare, tú te verás trastornado o muerto, mu- | |
| tilado o tuerto." | |
| Cumplida esta ceremonia, reconcentra toda tu fuerza de vo- | |
| luntad en el frasco a fin de que adquiera todo el poder mágico | |
| que deseares, y cuando llegare la ocasión, se lo das a oler cual si | |
| fuera una agua olorosa, a la persona a quien quisieras encantar. | |
| (1) Deberá tenerse el gato metido en un saco o en una «esta | |
| bien atada para zambullirlo. | |
| — H9 ^ | |
| la cual se doblegará a tu voluntad como la caña se doblega al | |
| viento. | |
| PARA VENGARSE DE UNA PERSONA Y CAUSARLE | |
| MAL | |
| Cuando quieras vengarte de un enemigo declarado y que él | |
| ignore tu venganza, puedes hacer lo siguiente: | |
| Atarás en un gato negro que no tenga un solo pelo blanco, | |
| en las patas traseras, lo mismo que en las delanteras, una soga | |
| de esparto. | |
| Realizada esta operación, llevarás el gato amarrado en la | |
| forma indicada a algún bosque o encrucijada de las más solitarias | |
| que pudieres hallar, y allí dirás lo siguiente: | |
| "Yo... (aquí debe decirse el propio nombre), de parte de | |
| Dios omnipotente, mando que se me aparezca el demonio, so pena | |
| de desobediencia a los preceptos superiores. Yo por el poder de la | |
| magia negra hberal, te mando ¡o demonio!. Lucifer o Satanás, que | |
| te metas en el cuerpo de. . . (aquí se dice el nombre de la persona | |
| a quien se desea hacer mal), y asimismo te ordeno, en nombre de | |
| ese mismo Dios omnipotente, que no te retires de su cuerpo mien- | |
| tras yo no tenga nada que ordenarte y me hagas todo aquello que | |
| yo deseo y consiste en. . . (aquí se dice lo que se desea que haga | |
| el demonio ) . | |
| "Oh, gran Lucifer, emperador de todo lo que es infernal, yo | |
| te prendo y te detengo, y te amarro en el cuerpo de. . . (Fulano) | |
| en la misma forma que tengo preso y amarrado a este gato negro. | |
| Con el fin de que hagas todo cuanto quiero te ofrezco este gato ne- | |
| gro, y que te entregaré cuando hubieres realizado mis mandatos." | |
| Cuando el demonio haya desempeñado su obligación acudes | |
| al sitio en que hiciste el conjuro y lo dices dos veces consecutivas: | |
| "Lucifer, Lucifer, aquí tienes lo que te prometí", y seguidamente | |
| sueltas al gato. | |
| MANERA DE OBTENER DOS DIABLILLOS CON LOS | |
| OJOS DE UN GATO NEGRO | |
| Matarás un gato negro que no tenga ni un solo pelo blanco | |
| o ciris, y después de haberle sacado los ojos, los meteréis dentro | |
| de dos huevos puestos por una gallina negra, teniendo cuidado de | |
| que cada ojo quede separado en cada huevo. Después de hecha | |
| esa operación los meteréis, perfectamente escondidos dentro de una | |
| pila de estiércol de caballo ,advirtiendo que es de necesidad que | |
| el estiércol esté y se conserve bien caliente mientras se generan | |
| los diablillos. | |
| — 150 — | |
| Dice San Cipriano, que debe irse todos los días junto al | |
| montón de estiércol durante un mes, que es el tiempo que tardan | |
| en nacer los diablillos. | |
| En la visita que diariamente debe hacerse al estiércol que en- | |
| cierra ambos huevos, en los cuales se estarán engendrando los dia- | |
| blillos, deberán decirse las siguientes palabras a manera de oración: | |
| ¡Oh gran Lucifer! Yo te entrego estos dos ojos de un gato | |
| negro, para que tú, mi grande amigo Lucifer, me seas favorable en | |
| la súplica que hago a tus pies. Mi gran ministro y amigo Satanás, | |
| tro poder, eficacia y asucia con que te dotó el Ser Supremo, que | |
| en vos entrego la magia negra para que pongáis en ella todo vues- | |
| vos dedicáis al daño y perjuicio de los humanos, pues a vos confío | |
| estos dos ojos de un gato negro para que de ellos nazcan los dia- | |
| blillos, que me habrán de acompañar eternamente. Entrego mi ma- | |
| gia negra a María Pandilla, a toda su familia y a todos los diablos | |
| del infierno, mancos, ciegos y tullidos, para que de aquí nazcan | |
| dos diablillos que me suministren dinero, porque yo quiero dinero | |
| por el poder de Lucifer, mi amigo y compañero de ahora en ade- | |
| lante. | |
| Haced cuanto queda dicho, y al fin de un mes, día más, día | |
| menos, os nacerán dos diablillos que tendrán la figura de un lagar- | |
| to pequeño. Una vez realizado el nacimiento, ponedlos dentro de | |
| un canuto de marfil o de boj y les daréis de comer limadura de | |
| hierro o de acero. | |
| Cuando estuviereis ya en propiedad de estos engendros del | |
| infierno, podréis realizar cuanto quisiereis, y, por ejemplo, si que- | |
| réis dinero, bastará abrir el canuto y decir: "quiero dinero", cosa | |
| que se os aparecerá inmediatam.ente, pero con la condición única | |
| de que con él no podréis dar limosna a los pobres, ni tampoco | |
| mandar decir misas, por ser dinero, procedente del demonio. | |
| CAPITULO IV | |
| Hechizos por medio de un murciélago | |
| El murciélago ha sido uno de los anímales que emplearon loi | |
| magos primitivos para encantar a las personas. | |
| Cuando quisieres ser\'irte de él. lo harás en la siguiente for- | |
| ma y para los casos que se indicarán. | |
| PARA HACERSE AMAR | |
| Supongamos que una joven o una señora cualquiera desea | |
| casarse con una persona determinada, lo más brevemente posible; | |
| pues debe obrar en la forma siguiente: | |
| — 151 — | |
| Proporciónese un murciélago y pásele por los ojos una agu- | |
| ja enhebrada en un hilo fuerte. Realizada esta operación, tanto | |
| la aguja como el hilo, han adquirido fuerzas de hechizo y se em- | |
| plearán dando cinco puntos en forma de cruz con ella, en un ob- | |
| jeto que pertenezca a la persona a quien se quiere encantar, pro- | |
| nunciando las siguientes palabras: "Fulano o fulana (se dirá el | |
| nombre), yo te hechizo por el poder y fuerza de Luzbel, Belze- | |
| buth y Astaroth, para que tú no veas ni el sol ni la luna, en tanto | |
| que no te casares conmigo. Por tanto te conjuro a que lo hagas | |
| en el improrrogable plazo de ocho días, so pena de apelar a otros | |
| hechizos más poderosos. Luzbel, Belzebuth, Astaroth, confirmad | |
| mi deseo y obligad a. . . (aquí se dice el nombre) a que se sub- | |
| yugue en el cuerpo y alma a los míos." | |
| Ejecutado todo esto y hechizada la persona, ésta no tendrá | |
| un punto de sosiego, ínterin no se una a aquella que produjo el | |
| hechizo. | |
| Si más adelante no quisieras unirte a la persona a quien he- | |
| chizaste, debes quemar el objeto con que se hizo el hechizo. | |
| OTRA FORMULA PARA HACER LO PROPIO | |
| Matad dos murciélagos, macho y hembra, de manera que | |
| podáis aprovechar su sangre, la cual mezclaréis, agregándole unas | |
| cuantas gotas de espíritu de sal amoníaco, metiendo todo esto en | |
| un frasco de vidrio de dimensiones cómodas, a fin de que siempre | |
| podáis llevarlo en el bolsillo. | |
| Cuando deseareis hechizar a una joven lo mismo que cuando | |
| ésta quiere hechizar a un hombre, es suficiente con darles a oler el | |
| contenido del frasco. | |
| HECHIZO QUE PUEDE HACERSE CON MALVAS | |
| COGIDAS EN UN CEMENTERIO O EN EL | |
| ATRIO DE UNA IGLESIA | |
| Cójanse tres matas de malvas, llevándolas consigo y ponién- | |
| dolas debajo del colchón de la cama en que se duerme diciendo | |
| todos los días al despertar: | |
| "Fulano". . . (dígase el nombre de la persona contra quien | |
| se dirige el hechizo), así como estas malvas fueron cogidas en el | |
| cementerio y debajo de mí están metidas, así quedarás tu preso por | |
| el poder de Lucifer y de la magia, y sólo cuando los cuerpos del | |
| — 152 — | |
| cementerio de la iglesia vieren y hallaren estas malvas, que cre- | |
| cieron por la virtud de sus grasas, es cuando me habrás de dejar." | |
| Estas palabras deberán repetirse con fuerza de voluntad du- | |
| rante nueve dias consecutivos, a fin de que produzcaa el efecto | |
| que se desea. | |
| EXPLICACIÓN NECESARIA | |
| Habiendo llegado felizmente al término de este trabajo, con- | |
| sidero un deber manifestar a mis lectores que he procurado, en lo | |
| posible, ceñir mi trabajo al sentido y letra del original alemán. | |
| Hay, sin embargo, algunas palabras cabalísticas que me son | |
| completamente desconocidas, las cuales he tratado de interpretar, | |
| buscando la relación de las mismas con las anteriores y posterio- | |
| res. | |
| Se ha de tener presente que se trata de una obra antiquísima, | |
| escrita en idioma bastante diferente del moderno alemán. | |
| No he de terminar ésta sin expresar mi extrañeza al ver que | |
| en una obra escrita al parecer por espíritus infernales, pueda tra- | |
| tarse de los espíritus celestes con muestra de adoración y respeto. | |
| Esto debe demostrar que nada existe que no se halle supeditado o | |
| la divinidad, cuyos secretos arcanos son los que no alcanzamos a | |
| descifrar nosotros. | |
| Van también incluidas en el texto algunas citas relacionadas | |
| con la ciencia moderna que se hallaban escritas al margen, y pa- | |
| reciéndome sería útil su conocimiento, no he creído conveniente | |
| suprimirlas. | |
| — 153 — | |
| índice | |
| be las materias contenidas en este catalogo | |
| A los fieles lectores 5 | |
| Al mundo todo 6 | |
| INTRODUCCIÓN.— Donde se verá cual fue el origen de esté | |
| libro 8 | |
| Vida de San Cipriano 11 | |
| PRIMERA PARTE | |
| Libro de San Cipriano o el tesoro del hechicero | |
| CAPITULO I. — Conocimientos para ejercitar las artes mágicas. 13 | |
| CAPITULO n. — De los instrumentos que son necesarios para | |
| las artes mágicas 14 | |
| CAPITULO III. — Vestidos de mágico y modo de preprarlos. . . 19 | |
| CAPITULO IV. — Ceremonial mágico. Ceremonia que deberá | |
| usar el que haya de principiar la iniciación 20 | |
| CAPITULO V. — Cualidades esenciales para profesar las artes | |
| mágicas 22 | |
| CAPITULO VI. — Que trata del modo de hacer la tinta con que | |
| se han de escribir los pactos, oraciones, etc 23 | |
| CAPITULO Vil.— De las horas y virtudes de los planetas 24 | |
| CAPITULO Vin. — Del modo de ejecutar los experimentos 25 | |
| Experimento del vuelo 25 | |
| De la experiencia de la invisibilidad 26 | |
| De la experiencia del amor 27 | |
| Experiencia de gracia y agrado 28 | |
| ídem del odio y destrucción 28 | |
| CAPITULO IX. — Explicaciones sobre los experimentos e in- | |
| vocaciones 30 | |
| LA CLAVICULA DE SALOMÓN | |
| o el secreto de los sacerdotes | |
| CAPITITLO I. — De los talismanes 34 | |
| CAPITULO II.— Talismanes imantados 36 | |
| CAPITUT-O m. — Gran talismán dominatur o la llave de los | |
| pactos 37 | |
| CAPITULO IV. — Donde se demuestra el poder y virtudes del | |
| talismán llamado el Dragn Rojo 38 | |
| El anillo de Salomón 40 | |
| Gran talismán de Constelaciones 41 | |
| Talismán celeste 41 | |
| Talismán exterminador 42 | |
| Talismán de Isis 43 | |
| CAPITULO V.—Talismanes ordinarios 44 | |
| Explicaciones útiles sobre los talismanes 49 | |
| CAPITULO VI.— De los amuletos mágicos 49 | |
| Del modo de preparar los amuletos 50 | |
| Versículos del Corán 51 | |
| Amuleto Constelado 51 | |
| Amuleto Evangélico 53 | |
| CAPITULO VII. — De la manera de lograr que los amuletos y | |
| talismanes posean virtudes y eficacia 53 | |
| CAPITULO VIII. — El espejo secreto de Salomón 54 | |
| CAPITULO IX. — Nigromancia o arte de evocar a los muertos. 55 | |
| Invocaciones, pactos y exorcismos | |
| CAPITULO I. — De los espíritus en general B8 | |
| CAPITULO II. — De la jerarquía de los espíritus. El espíritu | |
| supremo 59 | |
| Figura y firma de los espíritus celestes superiores 61 | |
| CAPITULO III. — Espíritus superiores 62 | |
| CAPITULO IV. — De los espíritus celestes 63 | |
| CAPITULO V.— De los Gnomos 64 | |
| CAPITULO VI.— De lo infinito 68 | |
| CAPITULO VII. — Jerarquía completa de los espíritus infer- | |
| nales 70 | |
| CAPITULO VIII.— En que se trata de las invocaciones 72 | |
| CAPITULO IX. — Invocaciones a los Gnomos para que se mues- | |
| tren propicios 74 | |
| CAPITULO X.— Invocaciones a los espíritus superiores 75 | |
| CAPITULO XI.— El Sanctotum regnum. Verdadero modo de | |
| hacer pactos con los espíritus infernales sin sufrir daño | |
| alguno • • • 77 | |
| Grande invocación a los espíritus con quienes se desea ha- | |
| cer pacto, sacada de la gran clavicula de Salomón 79 | |
| Aparición del espíritu 80 | |
| Respuesta del espíritu ^0 | |
| El pacto |0 | |
| Segunda aparición del espíritu 80 | |
| Conjuro y despedida al espíritu con quien se ha hecho pacto. 81 | |
| Oración al Todopoderoso en acción de gracias 81 | |
| CAPITULO XII.— Conjuración y pacto con Lucifer para pedirle | |
| cuanto se desee :"\' | |
| CAPITULO XIII.— Que trata de los exorcismos y el modo de | |
| conocer si una persona padece de hechizos o enfermedad | |
| natural "* | |
| Precepto o exconjuración a los demonios para que no mor- | |
| tifiquen al enfermo durante el tiempo que duren los exor- | |
| cismos 8^ | |
| Oración a San Cipriano °^ | |
| Exorcismos para librar a las personas de los malos espí- | |
| ritus 8ft | |
| Exorcismos para librar la casa de espiritus tentadores ... 88 | |
| Exorcismos contra los pedriscos y huracanes 87 | |
| SEGUNDA PARTE | |
| El J>ng6n y la cabra infernal | |
| CAPITULO I.— El dragón rojo de Moisés y Salomón 91 | |
| CAPITULO II. — Adivinación por medio de los cuerpos celestes. 93 | |
| CAPITULO III. — Visiones y apariciones 96 | |
| CAPITULO IV.— La cabra infernal 98 | |
| CAPITULO V.— Transformación de la materia 99 | |
| CAPITULO VI.— Del éxtasis o abstracción 101 | |
| CAPITULO VII. — Por qué permite Dios que el' demonio ator- | |
| mente a las criaturas 102 | |
| Tabla de los días felices y desgraciados 103 | |
| LA GALLINA NEGRA | |
| Escuela de Sortilegios | |
| CAPITULO L — El viejo de las pirámides o el anillo del amor. 104 | |
| Los bandidos puestos en fuga 104 | |
| CAPITULO n.— El secreto de la gallina negra 108 | |
| CAPITULO III.— De los sortilegios 111 | |
| Sortilegio para ligar a una persona 111 | |
| Invocación a Santa Elena 111 | |
| Otro sortilegio al mismo objeto 111 | |
| Sortilegio para enamorar 112 | |
| Otro al mismo objeto 112 | |
| Sortilegio para que pueda saber una mujer él marido que | |
| tendrá 112 | |
| Para que un hombre vea a la esposa que tendrá. 113 | |
| Sortilegio para aplacar la cólera 113 | |
| Para Llamar la suerte y librarse del mal 113 | |
| Para atraer a una persona que se desvíe 113 | |
| Suerte del gato negro 114 | |
| Sahumerio maravilloso contra los maleficios 114 | |
| Sortilegio de piedra imán 114 | |
| Para quitar los flujos de sangre, blancos y dolores de la | |
| matriz 115 | |
| Filtro mágico para obtener los favores de una mujer 116 | |
| Oración para librarse de ir de soldado 116 | |
| Oración para preservarse de los malos espíritus 116 | |
| Sortilegio de la sal 117 | |
| Oración para ganar al juego de la lotería 117 | |
| Modo especial para ligar a un hombre 118 | |
| Receta para obligar a las solteras y a las señoras casadas | |
| Receta para obligar a las solteras y a las seoras casadas | |
| para que digan todo lo que harían, tendrían intención de | |
| hacer y lo que han hecho 119 | |
| Receta para ser feliz en las cosas que se emprendan 119 | |
| Rereta para hacerse amar por las mujeres, 120 | |
| Receta para hacerse amar por los hombres 120 | |
| Para tener sueños felices 121 | |
| Para hacer danzar a una mujer desnuda 121 | |
| Para impedir que una mujer sea infiel 121 | |
| Para que una mujer sea amada por un hombre a quien | |
| ella quiere 122 | |
| Oración para preservarse del rayo 122 | |
| Reecta para ganar en el juego 122 | |
| Magia del huevo en la noche de San Juan 123 | |
| Receta para ligar enamorados 123 | |
| Para curar el reuma 123 | |
| Modo especial de producir hechizos sobre los perros 123 | |
| EL GRAN GRIMORIO | |
| o el pacto de sangre | |
| CAPITULO I. — Modo de prepararse para el pacto de sangre. 125 | |
| Pacto de sangre 127 | |
| CAPITULO II. — Contiene la verdadera composición de la vida | |
| mágica, llamada también férula fulminante 127 | |
| CAPITULO III. — Del modo de servirse de la varita mágica y | |
| de la férula fulminante 128 | |
| CAPITULO IV. — Campañas de Lucifer, artes diabólicas que | |
| puede poner en juego para tentar y dominar a las personas. 129 | |
| CAPITULO V.— Vértigo y fascinación 133 | |
| Candela mágica, para descubrir encantamientos 135 | |
| PARTE TERCERA | |
| Magia caldea y egipcia | |
| FILTROS, ENCANTAMIENTOS, HECHICERÍAS, SORTILEGIOS | |
| CAPITULO I.— Modo de prepararse para el pacto de sangre. 125 | |
| de los sapos 139 | |
| Hechizos del sapo con los ojos cosidos 139 | |
| Palabras que se dicen al sapo desnués de tener los ojos | |
| cosidos 140 | |
| Hechizos con un sapo que tenga la boca cosida 140 | |
| Hechicería del sapo para hacerse amar contra la voluntad | |
| de las personas y para hacer casamientos 141 | |
| Para hacer y deshacer un mal hechizo 141 | |
| Para hacer que un hombre no guste sino de su mujer o | |
| de la mujer con quien vive, o viceversa 142 | |
| Receta para apresurar casamientos 143 | |
| Para causar el mal de ojo 143 | |
| . . Receta para conseguir a una mujer 144 | |
| Recetas para que los hombres se rindan a los deseos de | |
| las mujeres 1;¿ | |
| Contra el amor. | |
| 145 | |
| Contra los filtros • • • • • • • 1^^ | |
| CAPITULO II.— Encantamientos producidos por la semilla del | |
| hele-'ho de las propiedades • • • • ; 1^° | |
| Palabras que todos deben decir mirando fijamente a la si- | |
| miente del helécho I'* * | |
| Virtudes y maravillas de que está dotada la semilla del he- | |
| lecho 147 | |
| CAPITULO III. — Para obtener la protección y ayuda del demo- | |
| nio sin hacer pacto con él 148 | |
| Magia de las habas 148 | |
| Plagia con hueso de la cabeza de un gato negro 149 | |
| Otro encantamiento por virtud de gatos negros 149 | |
| Para vengarse de una i)ersona y hacerle mal 150 | |
| Manera de obtener dos diablillos con los ojos de un gato | |
| negro 150 | |
| CAPITULO IV.— Hechizos por medio de im murciélago 151 | |
| Otra fórmula para hacer lo propio 152 | |
| Hechizo que puede hacerse con malvas cogidas en un ce- | |
| menterio : 152 | |
| Explicación necesaria. 153 | |