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|---|---|---|
Puesto que he comprobado ser mi destino tal,
es servir a las damas mi aspiración total;
aunque comer no pueda la pera del peral
el sentarse a la sombra es placer comunal. | 8 | 4 |
Volvió Sireno a hablar;
dijo: "Ya debes sentir
si yo me quisiera ir,
mas tú me mandas quedar
y mi ventura partir.
Viendo tu gran hermosura,
estoy, señora, obligado
a obedecerte de grado,
mas triste, que a mi ventura
he de obedecer forzado. | 6 | 10 |
Señora la siempre niña,
díganos vuesa merced
qué leguas pone su madre
de Isabelica a Isabel,
pues ha tanto que las pisa,
y menos ratos a pie
que cabalgando, y no llega
al estado de mujer. | 21 | 8 |
Su pecho como un fuego de dos llamas
ardía en dos regiones levantado,
y en doble río llegaba a sus pies
grandes y claros. | 17 | 4 |
Replicó: "Amigo, no curo
de amar no ser amado,
ca por Júpiter vos juro
nunca fui enamorado;
y bien que el Amor ele grado
asayó mi fantasía,
mas, por saber su falsía,
guárdeme de ser burlado". | 23 | 8 |
Dimos formas reales a un fantasma,
de la mente ridícula invención,
y hecho el ídolo ya, sacrificamos
en su altar nuestro amor. | 11 | 4 |
Irán los monjes carnales
Tras las forzadas doncellas,
Desgarrados los sayales,
Los cordones por dogales
Atados al cuello de ellas. | 26 | 5 |
Busco el palo vencedor,
que siendo de su natura
insensible criatura,
sostuvo a su Criador
hasta darle sepultura.
Busco el árbol venturoso
que la doliente manzana
que Adán comió, de goloso,
con fruto dulce y sabroso
del todo la hizo sana. | 6 | 10 |
Los que van al rosario
no tienen frío,
que la vírgen María
les da su abrigo. | 30 | 5 |
¿Qué roca de ti no sabe
aun más de lo que yo sé?
Viva mi fe.
Pues tu nombre en su dureza
con tu dureza grabé,
viviré como desdichado,
viviré,
moriré. | 21 | 8 |
Sobre su espalda, como roja hoguera,
La lumbre brilla del flamante leño,
Tiñiendo en tanto con purpúreas llamas
Ondas del río. | 17 | 4 |
De aquella, los ilustrados
valentísimos poetas,
vistas las obras completas
y muy sutiles tratados,
por Mosén Jordi acabados,
suplican a tu persona
que reciba la corona
de los discretos letrados. | 3 | 8 |
Llaman pensar así, filosofía,
y al que piensa, filósofo, y ya siento
haberme dedicado a la poesía
con tan raro y profundo entendimiento.
Yo con erudición ¡cuánto sabría...!
Mas vuelta a la visión y vuelta al cuento.
Aunque ahora, que un sastre es esprit fort,
no hay ya visión que nos inspire horror. | 22 | 8 |
Un cazador famoso
mal advertido,
por matar un venado,
mató un marido;
y dijo al verlo:
le miré a la cabeza
y ese fue el yerro. | 31 | 7 |
Restituidme mi vida,
mis placeres tan robados,
conoced, desconocida,
cuánto desagradecida,
no neguéis vuestros pecados;
porque seamos librados
vos de culpa, yo de pena,
no descuidéis mis cuidados
en estos días contados
de esta santa cuarentena. | 12 | 12 |
Azucena fragante
más olorosa
es la Virgen María
blanca paloma.
Es una
que no tiene segunda,
y siempre,
adorada de gente
camino,
el Señor es contigo. | 1 | 10 |
«Por Dios», dijo Mercurio, «y a fee mía,
que no puedo decirlo, y si lo digo,
tengo de dar la culpa a tu porfía». | 43 | 3 |
La ninfa, pues, la sonorosa plata
bullir sintió del arroyuelo apenas,
cuando, a los verdes márgenes ingrata,
segur se hizo de sus azucenas.
Huyera; mas tan frío se desata
un temor perezoso por sus venas,
que a la precisa fuga, al presto vuelo,
grillos de nieve fue, plumas de hielo. | 22 | 8 |
Ofrezco al diablo artificio,
que con apretar la mano,
derriba al hombre más sano
hasta el día del jüicio. | 27 | 4 |
¡Ojalá estuviera ahora,
porque tú fueras servida,
en mi mano la partida
como en la tuya, señora,
está mi muerte y mi vida!
Mas créeme que es muy en vano,
según continuo me siento,
pasarte por pensamiento
que pueda estar en mi mano
cosa que me dé contento. | 6 | 10 |
Incliné al gran consejo la cabeza;
quedéme en pie, que no hay asiento bueno
si el favor no le labra o la riqueza. | 43 | 3 |
Tan sólo has sido sucesivas pieles
desconocidas entre sí en un claro
dividirse: haber sido tantos cuerpos
al mando del idioma de la noche.
Acomoda tu ruina en horas suaves,
y los cuerpos vaciados, con el vino | 37 | 6 |
Las redes sobre el arena,
y la barquilla, ligada
a una roca que las ondas
convierten de piedra en agua,
el pobre Alcïón se queja
por ver a la hermosa Glauca,
fuego de los pescadores
y gloria de aquella playa. | 21 | 8 |
Quien hoy contento vive, no se inquiete
Por lo futuro, y las congojas temple
Con alegre sonrisa: que en el mundo
No hay ventura cumplida. | 15 | 4 |
El ronco arrullo al joven solicita;
mas, con desvíos Galatea suaves,
a su audacia los términos limita,
y el aplauso al concento de las aves.
Entre las ondas y la fruta, imita
Acis al siempre ayuno en penas graves;
que, en tanta gloria, infierno son no breve,
fugitivo cristal, pomos de nieve. | 22 | 8 |
Valiera más que, cautivo,
En esa torre acabara
La triste vida que vivo;
Que la vida que hoy recibo
Me la vendes ¡ay! bien cara. | 26 | 5 |
El sano que de fortuna
no es bien sobrevalorado
maguer sea un letrado
toda su obra es ninguna
que sin gracia apenas una
no existe mundo que sobre
ni árbol pino ni robre
que hoja ni su fruto cobre
la plata se torna pobre
creedlo sin duda alguna. | 12 | 10 |
Pues sabéis de estos dolores
todo el fin en perfectión,
¿quál es la mayor passión,
dolor de trueno o de amores?
Y dezid, Señor: favores
si los gana quien no yerra,
o sirviendo sin errores,
quál encumbra más la sierra,
¿servir de paz o guerra? | 20 | 9 |
Y tú inicial del más esbelto cuello
que a tu tacto haces sólida la espera
no me abandones no Yo haré un camello
del viento que en tus pechos desaltera
Y para perseguir tu fuga en chasis
yo te daré un desierto y un oasis | 36 | 6 |
He regresado hoy
recobrando paisajes
a la casa perdida
en el filo del tiempo.
Allí estaban los años
de tristeza y de juego,
las nostalgias heridas
de mi madre y su ausencia,
las tardes de verano
bajo el nogal antiguo
de canciones y cuentos.
Allí estaba el misterio
de las viejas alcobas,
el desván polvorien... | 45 | 28 |
Soy un cadáver, ¿cuándo me entierran?
Soy un viajero, ¿cuándo me voy?
Soy una larva que se transforma.
¿Cuándo se cumple la ley de Dios,
y soy, entonces, mi blanca niña,
celaje y ave, lucero y flor? | 37 | 6 |
Pregonadas son las guerras
de Francia con Aragón,
¡cómo las haré yo, triste,
viejo y cano, pecador!
¡No reventaras, condesa,
por medio del corazón,
que me diste siete hijas,
y entre ellas ningún varón!
Allí habló la más chiquita,
en razones la mayor:
No maldigáis a mi madre,
que a la guerra me iré yo;
me daréis las vue... | 28 | 115 |
Pase en sueños las noches y los días,
en lo que toca al pastoral estado,
sin que de amor un mínimo cuidado
sienta, ni sus ancianas niñerías. | 10 | 4 |
Las mujeres... sin ser un tenorio, ¡eso no! ,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo. | 7 | 2 |
Faroles, niebla, fondín.
Ese es Joaquín
Que del diamante a la pómez,
Gómez
la talla como el que más.
Bas
Lápiz, óleos, aguarrás,
versos, novelas, pinturas.
¿Capturas o no capturas?
Ese es Joaquín Gómez Bas | 24 | 10 |
De la postrer sonrisa
el resplandor divino
guardaba el rostro como el cielo guarda
del sol que muere el rayo fugitivo. | 40 | 4 |
Conserva del obscuro seminario
el talante modesto y la costumbre
de mirar á la tierra ó al breviario. | 43 | 3 |
Escóndete, carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quiero decillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas. | 19 | 5 |
Apuntándole arrojan
flechas agudas,
pero siempre lo yerran
por más que apuntan;
gráciles
suspensas en el aire,
sus picos
en no herir son seguidos,
pues fallan,
en eso no son vanas. | 1 | 11 |
Y algún ruiseñor colgado
entre su fresca espesura
daba al aire embalsamado
su cántico regalado
desde la enramada oscura. | 26 | 5 |
Así acabando el bereber valiente,
conmueve los espíritus bizarros
de Amar y de Basir, que ya en sus pechos
a más noble pasión lugar han dado.
Olvidados de Jaira y de Jelifa,
(efectos en amor no extraordinarios,
que como niño en fin le desesperan
tal vez las asperezas y mal trato),
llevados de más altas esperanz... | 29 | 16 |
A Córdoba llegamos, do la fama
Ya divulgara la aventura nuestra,
Y la ciudad ardió, y ardió el imperio
En justa indignación, al ver desheclias"
De modo tan atroz solemnes paees,
De embajador la inmunidad suprema
Profanada, y vertida alevemente
Por cristianos la sangre sarracena."
" Gritó el pueblo muslímico venganza,
A... | 29 | 113 |
Arquiles e Poligena,
e Ypremestra con Lino,
e la doña de Rrevena,
de quien fabla el Florentino,
vimos con su amante, diño
de ser en tal pena puesto ;
e vimos, estando en esto,
a Semeramís con Nino. | 23 | 8 |
Este infortunio a ser viene
Cifra de tanta aflicción
Y horror tanto;
Ni fin, ni término tiene
El duelo del corazón
Y el quebranto. | 16 | 6 |
Hablo de aquel cativo
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado. | 19 | 5 |
Aquél que del rigor fiero de olvido
libra su nombre con eterno gozo,
y es de Apolo y las Musas bien querido, | 43 | 3 |
Porque me hiere un dolor
quiero saber de vos, cierto,
quando matastes Amor
si lo dexastes bien muerto;
o si havía más amores
para dar pena y cuydado,
o si ha ressucitado,
porque, según mis dolores,
Amor me los ha causado. | 20 | 9 |
Los búhos que espantados me seguían
con sus ojos de llamas,
llegaron a mirarme con el tiempo
como a un buen camarada. | 40 | 4 |
Vive Anacreonte, se conserva puro,
fresco el rocío en sus nativas rosas,
y de Safo la lira apasionada
respira amor y fuego. | 15 | 4 |
Le ijo er Tiempo ar queré:
Esa soberbia que tienes
yo te la castigaré. | 41 | 3 |
Junto a la orilla
los pies y la marea:
¿Quién se distancia? | 18 | 3 |
Gonzalo Gústios, el señor de Lara,
Que tiene la atención de todos fija.
En el silencio universal conoce,
Y así dice con voz desfallecida:
" No hablaré de mis penas y desastres.
Ni de aquellas desgracias inauditas
Que destrozaron mi infelice pecho,
Allá en la capital de Andalucía."
"Fueron de tal grandeza, que en el mun... | 29 | 89 |
Iban las tranquilas olas
las riberas azotando
bajo las murallas solas,
musgo, espigas y amapolas
ligeramente doblando. | 26 | 5 |
Deja los precipicios
por donde andas,
mira que es más segura
la tierra llana:
deja tropiezos,
para no arrepentirte
fuera de tiempo. | 31 | 7 |
La burla que escuchares no la tengas por vil,
la idea de este libro entiéndela, sutil;
pues del bien y del mal, ni un poeta entre mil
hallarás que hablar sepa con decoro gentil. | 8 | 4 |
Jamás vi peor estado
que es el no atrever y osar,
y entre el callar y hablar,
verse un hombre sepultado.
Y así no quejo del daño
por ser tú quien lo causó,
sino por ver que llegó
a mal tiempo el desengaño. | 4 | 8 |
Fijaron una fecha para ir a contender;
los romanos se afligen, no sabiendo qué hacer,
pues, al no ser letrados, no podrán entender
a los griegos doctores y su mucho saber | 8 | 4 |
Lo que sudó en tu ofensa
trabaje en tu servicio, y de mis males
proceda mi defensa;
mis ojos, dos mortales
fraguas, dos fuentes sean manatiales. | 19 | 5 |
Aclamó sus victorias
la capitana
aunque siendo tan viva
fue reformada:
servida
triunfaba y vencía,
estando
su valor bien pagado
llevaba
a otros santos ventaja. | 1 | 10 |
Abra el limbo orejas, abra,
Dios eterno, que no dudo
que rompa el silencio mudo
desta noche, tu palabra.
No carabela, no zabra
traerá el aviso, que es mucho;
laúd sí, donde ya escucho
zalemas de serafines. | 21 | 8 |
Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche. | 37 | 6 |
Volví hacia el siniestro lado,
y vi tres magnos varones,
que con sus disposiciones
denotaban gran Estado:
no vestían purpurado,
ni un hábito de seglares,
mas en togas consulares
los vi, si soy acordado. | 3 | 8 |
Habido pues este aviso,
consolóse en gran manera,
y aunque era larga la espera,
partióse del Paraíso
con cara más placentera;
pero cuando allá llegó,
aunque se dio mucha priesa,
al padre muerto lo halló,
y en su memoria plantó
el ramo sobre la mesa. | 6 | 10 |
Sobre la losa que regué con sangre
de una paloma negra y escogida,
fue repetida por mi voz la triste
justa promesa. | 17 | 4 |
Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena. | 10 | 4 |
Esta de Sibila del su nascimiento
fue jamás nodriza, hasta la sazón
que, como decena, por merecimiento
es ya del colegio del monte Helicón.
Esta, como fija, sucede a Catón,
y siente el secreto de sus aforismos;
esta de los cielos hasta los abismos
comprende las cosas y sabe qué son. | 2 | 8 |
Pues navegáis, alma mía,
por el mar de pensamientos,
do sois de contrarios vientos
combatida cada día;
para no tener fortuna
mirad siempre aquella estrella
del norte, porque sin ella
no habréis bonanza ninguna. | 4 | 8 |
Esta estrofa tan vetusta.
Me gusta.
Una por la que me pirre.
Aguirre.
Otra que me hace feliz.
Beatriz.
Agacho yo la cerviz,
mas no ante el suyo, Ricardo,
que es un mojón y un petardo,
me gusta Aguirre y Beatriz. | 24 | 10 |
Tan galán como altanero,
dejó ver la escala luz
por bajo el arco primero
un hidalgo caballero
en un caballo andaluz. | 26 | 5 |
¿Qué la virtud, la pureza?
¿Qué la verdad y el cariño?
Mentida ilusión de niño
Que halagó mi juventud.
Dadme vino: en él se ahoguen
Mis recuerdos; aturdida
Sin sentir huya la vida;
Paz me traiga el ataúd. | 23 | 8 |
Al principio nos dejaron
de haraganes criando sebo,
pero después... no me atrevo
a decir lo que pasaba
Barajo... si nos trataban
como se trata a malevos. | 39 | 6 |
Mas viendo que le escuchan
con el olfato
Esto dijo Pedonio
de ira bufando.
Palabras
por la boca soltaba
Atentos
este es mi manifiesto
se callen
no molesten de balde | 1 | 11 |
Yo, triste amador insano
de una mujer, que desprecia
mis amorosos suspiros
y mis ardientes querellas,
y que, fina, al mismo tiempo
su más puro afecto empeña
en otro, quizá más digno,
y no más amante della,
¿qué he de hacer? ¿Por qué no muero?
Violenta pasión, sal fuera,
sal, ¿por qué me despedazas
el corazón? ¿Por qué... | 28 | 17 |
Coches cerrados llegaban
a las orillas de juncos
donde las ondas alisan
romano torso desnudo.
Coches, que el Guadalquivir
tiende en su cristal maduro,
entre láminas de flores
y resonancias de nublos.
Los niños tejen y cantan
el desengaño del mundo,
cerca de los viejos coches
perdidos en el nocturno.
Pero Córdoba no tie... | 28 | 26 |
Alora la bien cercada,
tú que estás en par del río,
cercóte el adelantado
una mañana en domingo;
de peones y hombres de armas
el campo bien guarnecido,
con la gran artillería
hecho te había un portillo.
Viérades moros y moras
todos huir al castillo:
las moras llevaban ropa,
los moros harina y trigo,
y las moras de quin... | 28 | 39 |
Sábesme tan bien mostrar,
cuando engañarme pretendes,
al revés de lo que entiendes
que al fin me dejo engañar.
Mira si hay que querer más,
o hay de amor más fundamento,
que vivir mi entendimiento
con lo que a entender le das. | 4 | 8 |
¿Conoces ya la tinta meditada
de la primera luz?
Mira el esfuerzo
que en la copa más alta del bosque más oscuro
raya un momento, avisa y mientras cae
forma la claridad.
Así comienza el día.
Así también, contigo,
cobran todas las cosas
un impreciso afán por empezar de nuevo,
por ser tu compañía
cuando el tiem... | 45 | 13 |
No me hago al lao de la güeya
aunque vengan degollando,
con los blandos yo soy blando
y soy duro con los duros,
y ninguno, en un apuro
me ha visto andar titubiando. | 39 | 6 |
En túmulo de oro vago
cataléptico fakir
se dio el tramonto a dormir
la unción de un Nirvana vago..
Objetívase un aciago
suplicio de pensamiento,
y como un remordimiento
pulula el sordo rumor
de algún pulverizador
de músicas de tormento. | 14 | 10 |
¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo y desventura? | 19 | 5 |
¿Quién con su guante me cita?
Rita.
¿Tiene error lo que mantiene?
Tiene.
Mas yo le doy por pasión,
la razón.
Pues siento tal devoción
que a pesar del menosprecio
le ofrezco todo mi aprecio:
“Rita tiene la razón” | 24 | 10 |
Busca otro amor, me dijiste.
No existe
Igual que yo, busca alguna.
Ninguna,
no hay mujer tan especial
igual.
Y a Dios gracias, al final
pude convencerte cuando
te confesé sollozando:
¡No existe ninguna igual! | 24 | 10 |
Estas pavas ladinas son de gran eficacia,
plazas y callejuelas recorren con audacia,
a Dios alzan rosarios, gimiendo su desgracia;
¡ay!, las pícaras tratan el mal con perspicacia. | 8 | 4 |
Ha prometido Mahoma
Un paraíso, una hurí.
Tú habrás de ser ángel, sí,
En esa región de aroma,
Y hemos de amarnos allí. | 26 | 5 |
por mitad del rigor se precipita
de las lucientes armas contrapuestas,
y da vitorias y vitorias quita | 43 | 3 |
cuando, entre globos de agua, entregar veo
a las arenas ligurina haya,
en cajas los aromas del Sabeo,
en cofres las riquezas de Cambaya;
delicias de aquel mundo, ya trofeo
de Escila, que, ostentado en nuestra playa,
lastimoso despojo fue dos días
a las que esta montaña engendra arpías. | 22 | 8 |
De tan probados enemigos tuyos
ni esperes bien, ni temas lo distinto;
que aquella fortaleza de tu pecho
ha de amansar tu daño, | 15 | 4 |
Mi nuevo nacimiento de la muerte
viaja en el firmamento y en la tierra,
brilla el sol en la noche del silencio
mostrando la grandeza de tu gesto.
Mi humana arquitectura en ti palpita
y se viste con flores de tu senda. | 37 | 6 |
¿Quieres que conservemos una dulce
memoria de este amor?
Pues amémonos hoy mucho, y mañana
digámonos ¡adiós! | 40 | 4 |
Inefable, más hermosa
que todas las muy hermosas,
tesoro de santas cosas,
flor, de blanco lirio glosa,
abundante, fructuosa,
de perfecta caridad,
palma de gran humildad,
esfuerzo de humanidad,
armas de la cristiandad
en cualquier ora espantosa. | 12 | 11 |
te quiero tanto aún, dejó en mi pecho
tu amor huellas tan hondas,
que sólo con que tú borrases una
¡las borraba yo todas! | 11 | 4 |
Técnica suprema, inteligente,
Ingenios que llenan la vida toda;
Pero la gente de amor indigente,
El alma vacía, hueca, incómoda. | 35 | 4 |
A tan continuo vértigo,
A tan funesto encanto,
A tan horrible canto,
A tan tremenda lid;
Entre los brazos lúbricos
Que aprémianle sujeto,
Del hórrido esqueleto,
Entre caricias mil | 23 | 8 |
En este punto resonó en mi oído
un rumor semejante al que en el templo
vaga confuso al terminar los fieles
con un amén sus rezos. | 40 | 4 |
Y, por más admiración,
Me quiso mostrar Fortuna
La gran clarificación,
Muy más cándida que luna,
Venus, a quien sola en una
No vi ser equivalente,
hermosa, sabia, excelente,
Digna de excelsa tribuna. | 3 | 8 |
Me siento en el plan de un bajo
a cantar un argumento
como si soplara el viento
hago tiritar los pastos
con oros, copas y bastos,
juega allí mi pensamiento. | 39 | 6 |
Poesía dulce y mística,
busca a la blanca cubana
que se asomó a la ventana
como una visión artística. | 27 | 4 |
¿De dónde tantos dolores?
Amores.
¿Y cuánto cuesta esa herida?
La vida
¿Te mueres si no te quiero?
Me muero.
Y es así, pues nada espero,
que esta ausencia es mi condena:
todo cuanto me enajena
amor es, la vida muero. | 24 | 10 |
No tardaron de poner
junto a la fuente una silla,
tan hermosa maravilla
que hasta es grave de creer:
que su gran resplandecer
toda vista contrastaba;
así que me denegaba
el mero reconocer. | 3 | 8 |
¡Teologal diseño,
rosas del ensueño
de un cielo abrileño! | 42 | 3 |
Subsets and Splits
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